El día amaneció oscuro, con lluvias persistentes, y no iba a mejorar. Los trabajadores de la plataforma de ‘streaming’ Filmin se encontraron a primera hora de la mañana con pintadas en la puerta de entrada en su sede, en el barrio barcelonés de Sant … Gervasi-Galvany, un lugar tranquilo en la zona alta que de repente tenía que ver cómo les acusaban de ser «colaboracionistas con la ocupación española». Atónitos, desconcertados, aquel era el culmen de una larga campaña de ataques en redes a la empresa desde grupos y simpatizantes independentistas.
El conflicto nacía el 9 de enero, cuando la plataforma estrenaba ‘Ícaro: la ciudad en llamas’, un documental que narraba los disturbios y manifestaciones de octubre de 2019 desde el punto de vista de la policía. Para los independentistas, eso era un pecado y casi una provocación. Hablaban de blanqueo de un ataque a la libertad. Empezó el acoso en redes, las llamadas por teléfono y al final el vandalismo a la sede.
«Nosotros no suscribimos ni mucho menos el contenido de los 11.000 títulos que contiene Filmin»
Jaume Ripoll
Director y fundador de Filmin
Jaume Ripoll, director y fundador de Filmin, no tardó en reaccionar y lamentar el hecho a través de sus redes sociales. Aseguró sentirse «triste» y «bastante hecho polvo», pero se dispuso a dar la cara y defender su trabajo, que incluye ser la plataforma que más apoyo da al audiovisual catalán, con títulos vinculados al debate político catalán como ‘L’endemà’, ‘Cataluña-España’, ‘Ciutat morta’ o ‘Quatre d’onze, el referèndum’. «Ha sido un día difícil, pero quería dar la cara. La verdad es que estamos desconcertados. Estamos perdiendo cada vez más nuestra capacidad crítica. Nosotros no suscribimos ni mucho menos el contenido de los 11.000 títulos que contiene Filmin», asegura Ripoll en declaraciones a ABC.
‘Ícaro: la semana en llamas’ (2022) es un documental dirigido por Susana de Alonso y Elena García Cedillo y producido por La Caña Brothers. Describe las manifestaciones y disturbios que provocó la sentencia del Supremo contra los líderes del Procés independentista de Cataluña, que acabó en el referéndum del 1 de octubre de 2017. La particularidad del documental es que lo hace a través de un único punto de vista, el de los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional. A través de testimonios directos de los policías, audios internos de los agentes, e incluso material visual captado por las cámaras de la policía, explican una semana de caos y conmoción emocional. «Si algo nos parece importante ahora mismo es recordar que el cine no debe servir para confirmar lo que ya pensamos, sino también para ayudarnos a mirar de frente aquello que nos incomoda, con espíritu crítico», aseguraba Filmin a través de un comunicado publicado tras los incidentes.
El problema para Ripoll es esta disminución de la capacidad crítica de una sociedad atomizada que sólo quiere ver o leer lo que ya sabe o piensa y reafirmar así sus convicciones sin cuestionarlas nunca. «El documental es fallido, sólo muestra un punto de vista, de acuerdo, pero hay que tener sentido crítico para darse cuenta de esto y ver que también hay valor en los testimonios que exhibe y la forma en que vivieron aquellos días. No tienes que estar de acuerdo con todo lo que ves», asegura Ripoll.

Ripoll lamenta la polarización y defiende el derecho a la crítica tras la polémica por el documental
Durante todo el día, desde Filmin han tenido que hacer frente a llamadas e e-mails de todo tipo, algunos con más educación que otros. Algunos suscriptores incluso se han dado de baja, aunque la cifra no es alta. «Trabajamos para recuperar la confianza de todos aquellos que crean que les hemos fallado, pero que alguien se dé de baja por un título dentro de un catálogo de 11.000 es llamativo», asegura Ripoll.
El director de Filmin insiste en que ‘Ícaro: la semana en llamas’ no es un producto Filmin. Ellos no lo han producido, ni lo han distribuido, ni siquiera lo han recomendado dentro de su catálogo. Simplemente convive con el resto de sus 11.000 títulos. Y lo hará en un tiempo breve, del 9 al 31 de enero. «Más que hablar de los títulos que no se han de ver, queremos hablar de los títulos que sí debería ver todo el mundo, como el documental ‘2000 metros hasta Andriivka’, finalista a los Oscar, que habla de la invasión de Ucrania. Esperemos que la polémica se quede aquí y podamos hablar de lo que nos apasiona, el cine», recuerda Ripoll.
Filmin busca comprador
El documental llegó a Filmin dentro de los paquetes habituales que diferentes distribuidoras realizan con las plataformas. En dichos paquetes conviven diferentes películas con un acuerdo de exhibición por un determinado espacio temporal. «La gente es libre de expresar su opinión. Tiene todo el derecho del mundo a no ver el documental, incluso a criticarlo. Entiendo perfectamente el material sensible que es para muchos, pero insisto que exhibirlo no es lo mismo que apoyarlo o defenderlo. Qué sentido tiene atacar la plataforma», insiste el director de Filmin.
La firma de inversión Nazca, que cuenta con el 56% de las acciones, reconoce estar interesado en la venta de la empresa y polémicas como ésta seguro que no ayudan»
Se da la circunstancia de que la plataforma, la joya del ‘streaming’ español, lleva un año en busca de comprador. La firma de inversión Nazca, que actualmente cuenta con el 56 por ciento de las acciones, reconoce estar interesado en la venta de la empresa y polémicas como ésta seguro que no ayudan. En 2023, los ingresos de la plataforma llegaron a los 22,6 millones de euros, con un beneficio de 1,5 millones. Su éxito es ejemplar y se ha convertido en la plataforma ‘delicatessen’ del sector apostando por el cine clásico y de autor, en competencia con las más ‘mainstream’ como Netflix o HBO, a punto de fundirse en una. «Hemos convivido con otras polémicas, como cuando contamos en nuestro catálogo con ‘El nacimiento de una nación’, de D. W. Griffith o ‘El triunfo de la voluntad’, de Leni Riefenstahl. Mucha gente expresó su desacuerdo por tenerlas en nuestro catálogo. Incluso recibimos críticas por programar ‘Torrente’. La gente nos decía que no era una película para una plataforma ‘de autor’ como la nuestra», recuerda Ripoll.
De momento, no hay intención alguna de apartar el documental y ceder a la intimidación independentista. Esto no quiere decir que la plataforma no trabaje para relajar los ánimos. «Somos muy conscientes de que los hechos siguen siendo una herida abierta para la sociedad catalana. Somos una empresa con sede en Barcelona, fundada en 2007, y sabemos que este debate no es abstracto: atraviesa familias, círculos de amistades y entornos laborales… Pero programar una película en Filmin no equivale a suscribir su enfoque», concluía el comunicado de la empresa. Este diario intentó contactar con los responsables del documental, pero prefirieron no hacer declaraciones.