Estuvieron a punto de conseguir lo que pretendían: descentrar a un tenista como Alejandro Davidovich que, por naturaleza, tiende a distraerse con detalles que pueden … marcar su buen funcionamiento en la pista. Un grupo de cuatro aficionados en una de las primeras filas de la grada, en un fondo, animaron a su rival, Reily Opelka, pero con un comportamiento antideportivo con el malagueño, incluso con alguna peineta.

Davidovich, en el momento más bajo de su duelo ante Opelka, para el pase a la tercera ronda (dieciseisavos de final) del Abierto de Australia, llegó a reclamar la atención del juez de silla, que acudió a la zona para percibir desde más cerca qué pasaba.

Sucedió en el inicio del cuarto set, cuando ya iba ‘break’ abajo. «Eran cuatro ignorantes borrachos, que no sabemos si apuestan o lo que sea. Hay gente respetuosa que puede animar, pero siempre hay cuatro que no respetan», explicó a la conclusión del partido.

Antes, en el ‘tie-break’ del segundo periodo, los espectadores en cuestión (probablemente norteamericanos) ya habían intensificado la presión para sacarle de quicio, cuando un aficionado empezó a gritar «¡U-S-A!» y Davidovich contestó: «¿Qué dices de USA, gilipollas?».

Luego, más relajado, comentó a los micrófonos de Eurosport, sobre el duelo y los 37 ‘aces’ de Opelka, que «un tío que mide tres metros y te saca el primero y el segundo a 220… poco puedes hacer» y que «he demostrado que si me quieren ganar tienen que ganarme». El choque, de 3 horas y 50 minutos, se cerró con 6-3, 7-6 (3), 5-7, 4-6 y 6-4 para el malagueño, que este viernes (en la madrugada) se cruzará con el también norteamericano Tommy Paul (decimonoveno favorito).