La familia real noruega atraviesa unos tiempos complejos. A falta de dos semanas de que comience el próximo 3 de febrero el juicio contra el hijo de la princesa Mette-Marit, Marius Borg Høiby acusado de 32 cargos, cuatro de ellos agresión sexual a cuatro mujeres diferentes, por los que podría ser condenado a hasta 10 años de presión de presión, la Fiscalía del Estado ha añadido este lunes por la tarde seis nuevas acusaciones. La más grave —aunque el fiscal lo considera un hecho aislado y del que ha pasado un tiempo razonable— se habría producido en julio de 2020, cuando Marius recibió, al menos, 3,5 kilos de marihuana que transportó desde Lørenskog a Tønsberg, localidades situadas a una hora y media de distancia en coche, y allí se lo entregó a una persona; delito que el joven de 29 años, un día visto como símbolo de la apertura de la monarquía, ha reconocido como cierto, igual que el resto de los que ahora se le acusa en este añadido a su caso. El periódico Aftenposten recoge varias estimaciones sobre el precio que habría alcanzado la droga en su momento, que estaría entre las 210.000 y el medio millón de coronas (entre los 18 mil y los 43 mil euros). El hijo de Mette Marit, sin embargo, no habría recibido ninguna cantidad por esta operación.
Dos de los nuevos cargos estarían relacionados con dos violaciones de la orden de alejamiento contra una de sus exnovias y tres delitos contra la Ley de Tráfico.
Seis nuevas acusaciones que se suman a los cargos anteriores y que llevarán al banquillo al hijo que la princesa Mette-Marit tuvo con el empresario Morten Borg antes de conocer al heredero al trono noruego, enamorarse y decidir que pese a todo se casarían y formarían una familia. Cuando Matte-Marit pasó por el altar con Haakon de Noruega en 2001, Marius tenía apenas 4 años. Ha crecido, por tanto, siendo parte de la familia real sin recibir un título como miembro de la realeza.
En agosto de 2024 lo detuvieron por primera vez acusado de agredir a una mujer, su novia de entonces, en su apartamento de Frogner, en Oslo. Reconoció entonces sufrir “varios trastornos mentales” desde la adolescencia y haber “luchado contra el abuso de sustancias. Ahora retomaré este tratamiento y me lo tomaré muy en serio. El consumo de drogas y mis diagnósticos no excusan lo que pasó”, dijo entonces sobre lo sucedido. Y, efectivamente, se trasladó a Londres durante un tiempo para rehabilitarse. En noviembre de aquel 2024 volvió a ser detenido acusado de nuevos cargos.

Marius Borg
HAKON MOSVOLD LARSEN/Getty Images