Se podría clasificar, haciendo alguna pirueta, como un drama psicológico con tintes de comedia negra, centrada en Linda (Rose Byrne), una psicoterapeuta de Long Island que sobrevive como puede mientras lidia con una hija pequeña con una misteriosa enfermedad, un marido ausente, un piso que se cae a pedazos, los traumas de sus pacientes y un mundo que en definitiva parece estar en su contra.
Tras su paso por Sundance a principios de 2025, Byrne empezó poco después a saborear las mieles del éxito tras ganar el Oso de Plata a la mejor interpretación en el Festival de Berlín. Y es que curiosamente, aunque la australiana ha desarrollado gran parte de su carrera en Estados Unidos, en Europa sí que le reconocen sus méritos desde hace tiempo: ya ganó la Copa Volpi en el Festival de Venecia con solo 21 años por su primer papel como protagonista en La diosa del asfalto (2000).
Esta película la rodó todavía en su Australia natal, donde comenzó su carrera con solo 15 años actuando en el filme Dallas Doll (1994). Luego, a lo largo de los 90, coleccionó papeles sobre todo en series televisivas australianas como Echo Point o Los rompecorazones, que tuvo cierto éxito en España. Con el cambio de siglo, empezó a dar el salto a Hollywood, y lo hizo a lo grande en un pequeño papel como doncella de Padmé Amidala (Natalie Portman) en Star Wars: Episodio II – El ataque de los clones.
Luego tuvo más oportunidades en otras producciones destacadas como Troya o María Antonieta antes de empezar a alcanzar más notoriedad a partir de 2007 gracias a sus participaciones en Sunshine, de Danny Boyle, o 28 semanas después, dirigida por el español Juan Carlos Fresnadillo. Y, sobre todo, por encarnar a la abogada Ellen Parsons y compartir protagonismo con Glenn Close en la serie Daños y perjuicios, por lo que fue nominada al Emmy y al Globo de Oro.

Rose Byrne, en una imagen del año pasado.Emma McIntyre/Getty Images
A partir de ahí, pudo permitirse el lujo de elegir papeles y encargó a su agentes que le enviaran más guiones de comedia, género en el que ha demostrado desenvolverse increíblemente bien en filmes como La boda de mi mejor amiga (2011), Malditos vecinos (2014) o Espías (2015).