El rejuvenecimiento celular mediante la reprogramación transcripcional se ha convertido en un enfoque prometedor para contrarrestar el envejecimiento. Sin embargo, hasta la fecha, solo se han identificado unas pocas perturbaciones de factores de transcripción (FT) rejuvenecedores. Precisamente, identificar sistemáticamente perturbaciones individuales de FT que impulsan el rejuvenecimiento celular y tisular es …
El rejuvenecimiento celular mediante la reprogramación transcripcional se ha convertido en un enfoque prometedor para contrarrestar el envejecimiento. Sin embargo, hasta la fecha, solo se han identificado unas pocas perturbaciones de factores de transcripción (FT) rejuvenecedores. Precisamente, identificar sistemáticamente perturbaciones individuales de FT que impulsan el rejuvenecimiento celular y tisular es el objetivo de una investigación desarrollada en la Universidad de Californnia en San Francisco (EEUU).
Los hallazgos, publicados en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, constatan cómo reguladores genéticos que activan y desactivan genes podrían restaurar la capacidad del organismo para autorrepararse al envejecer. La base del trabajo de estos investigadores se centró en analizar los fibroblastos, células que se encuentran por todo el organismo y que se vuelven más lentas debido al envejecimiento, lo que produce arrugas y mala cicatrización.
Un análisis computacional de estos cambios condujo a los científicos a un conjunto de proteínas reguladoras de genes, conocidas como factores de transcripción, que podrían revertir estos cambios relacionados con la edad, junto con algunas de sus consecuencias.
«Al alterar la expresión génica mediante los factores de transcripción que identificamos, los fibroblastos viejos se comportaron como si fueran más jóvenes y mejoraron la salud de los ratones viejos», afirmó Hao Li, profesor de Bioquímica y Biofísica de la UCSF y autor principal del artículo.
El equipo de Li primero comparó la forma en que los fibroblastos jóvenes y viejos activaban o desactivaban genes a medida que crecían en placas de Petri y utilizó modelos computacionales para descubrir qué reguladores impulsaban este tipo de envejecimiento.
A continuación, utilizaron CRISPRa (una variante de la edición genética CRISPR) para incitar a los reguladores a activar la expresión de genes «jóvenes» en fibroblastos viejos.
El ajuste de los niveles de cualquiera de los 30 reguladores desencadenó la expresión de genes jóvenes en fibroblastos viejos. Los cambios en los niveles de cuatro de estos factores mejoraron el metabolismo de los fibroblastos viejos, así como su capacidad de multiplicarse.
En colaboración con el Dr. Saul Villeda, profesor asociado de Anatomía de la UCSF, demostraron que niveles más altos del factor EZH2 rejuvenecieron el hígado de ratones de 20 meses, equivalente a unos 65 años humanos. Revirtieron la fibrosis hepática, redujeron a la mitad la acumulación de grasa en el hígado y mejoraron la tolerancia a la glucosa.
«Nuestro trabajo abre nuevas y apasionantes oportunidades para comprender y, en última instancia, revertir las enfermedades relacionadas con el envejecimiento», tal como expuso la prof. Janine Sengstack, coordinadora del proyecto como estudiante de posgrado en el laboratorio de Li y primera autora del estudio.
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