Laura Garcés

Viernes, 23 de enero 2026, 00:17

Al arquitecto Rafael Tamarit a sus «86 años más IVA», envidiables por cierto, le encanta hablar de Valencia. Cuenta, porque la conoce y ha ayudado a construirla, muchas cosas de ella. Y dice que «la ciudad ya no es la que era. Ha ampliado su sitio». La afirmación está exenta de nostalgia. Es la observación de un sabio en la materia. Las ciudades crecen y con el tiempo cambian, se ensanchan y los modos de vida toman nuevos caminos. O tal vez modificamos las costumbres y los espacios urbanos se adaptan a los nuevos usos. Sea como sea, entre los testigos que prueban las transformaciones con aplastante plasticidad se encuentra el retrato del ir y venir de los comercios. Y si existe una voz autorizada para hablar de cómo el perfil de las tiendas -su aparición y desaparición- marcan el destino de las calles, es la de Rafael Tamarit, el arquitecto que levantó la milla de oro.

Muchas de las tiendas tras cuyos escaparates se ha escrito la historia de la capital del Turia nacieron de su creatividad desde que en 1962, hace ya más de sesenta años, diseñó la casa Lladró en la calle Poeta Querol, esa céntrica vía que con el tiempo -al verla ocupada por el lujo- el lenguaje popular llamó la milla de oro. Cuenta el libro ‘Rafael Tamarit. Arquitecto’, editado en 2011 con textos de varios profesionales, que ese fue su «primer trabajo comercial». Con ello el arquitecto se convirtió en el autor de los edificios de la firma de porcelana a lo largo del mundo.

Detalle de la tienda Lladró y Fachada de Bermann.

Detalle de la tienda Lladró y Fachada de Bermann.

Del libro ‘Rafael tamarit. Arquitecto’.

Siguiendo con el libro, relata también, y esa es la clave de la historia, que en ese momento «la calle Poeta Querol estaba por asfaltar en esa zona de la nueva apertura». Era el principio. Aquel joven e innovador proyectista de edificios y pionero del diseño resultó también un visionario con la elección del emplazamiento.

En esa misma calle «también hice la primera tienda Loewe, en 1963, y la de Pavimentos Guillén, en 1967», recuerda Tamarit. Lugares que para los ojos del momento supusieron una revolución en la concepción de los espacios comerciales. Planchas metálicas, líneas rectas, lamas de madera, escaparates colgantes, escaleras de moderno cuño…

¿Por qué en esa calle y no en otra? «El centro de Valencia empezaba a plantear dificultades de tráfico. Todos estaban obligados a pasar por la plaza del Ayuntamiento», explica el arquitecto. En ese escenario urbano la mirada de Tamarit pronto dio con la solución. «Allí está la iglesia de San Juan de la Cruz, que encerraba un atractivo», además, muy cerca, donde se unen Pintor Sorolla con Barcas, Pascual y Genís y Don Juan de Austria, contempla la ciudad «el Banco de Valencia», un referente para el diseño urbano y para la sociedad. «Se unían el atractivo religioso y el económico».

Más allá de la presencia de estos dos referentes «Poeta Querol podía ser la vía para la llegada al centro desde la zona del otro lado del río, del área universitaria. Desde la Glorieta se toma la calle de La Paz y de ahí a Poeta Querol» facilitando así la llegada al centro de la ciudad.

Estaba convencido de que ese era el lugar ideal y por ello lo recomendaba a los clientes que le encargaban proyecto para abrir tienda. Con los años, tan preciada localización atrajo a otros muchos a un entorno en el que el edificador puso la primera piedra comercial en 1962.

El arquitecto que hoy acompaña a LAS PROVINCIAS en esta visita por la ciudad no se limitó a actuar en la mítica calle para dar espacio a otras tiendas en las que también imprimió su inconfundible estilo. Todos los establecimientos que firmó formaban parte del comercio que se abría paso en medio de una sociedad que empezaba a cambiar. Eran los años sesenta del pasado siglo, tiempos en los que la sociedad empezaba a sacar la cabeza y a buscar el color. Así, en el entorno de la plaza del Ayuntamiento nacieron los comercios que acercaban la moda más chic y Tamarit fue el encargado de ponerles casa. Gran Style en 1965 en la esquina de Pascual y Genís con Lauria. Manía llegó el mismo año a Lauria y en 1969 doncarlos se instaló en Marqués de Sotelo, una calle que Tamarit también veía con buenos ojos, dado que «entonces estaba el cine Rex» y había paso de gente.

Cafaetería Tívoli y las tiendas Pavimentos Guillén y Clive, diseñadas por Tamarit.

Cafaetería Tívoli y las tiendas Pavimentos Guillén y Clive, diseñadas por Tamarit.

Del libro ‘Rafael Tamarit. Arquitecto’.

La lista de comercios que contaron con sus proyectos siguió en los setenta con el diseño para las casas Alejandro Soler en 1972 «en el centro Ribera». Bermann, establecimiento con fachada de líneas muy innovadoras que se levantó en 1973 en Hernán Cortés. Ese mismo año llegó con un rótulo rompedor Clive, espacio comercial de 36 metros cuadrados para el que el experto encontró todas las soluciones que le permitieron tres niveles, como relata el libro «Rafael Tamarit. Arquitecto’. No menos innovador fue Muebles Latorre de la calle Pizarro, o el edificio Novedades. Ésta construcción popularmente conocida por la presencia de la zapatería Mayordomo, también diseñada por Tamarit hasta en sus letras, fue la primera que en Valencia utilizó el acero inoxidable en la fachada en 1976.

El acercamiento del edificador que levantó la milla de oro al ir y venir de los habitantes de la ciudad en sus paseos comerciales no le apartó a lo largo de su trayectoria de las cafeterías. Tamarit firmó en 1975 -en tiempos de cambio- Tivoli en la calle Xátiva. Una vez más, su peculiar mirada impregnó de estilo un espacio que frente a la plaza de toros ofrecía un rótulo rotundamente moderno. «También hice reformas en la cafetería Hungaria», advierte.

Si en los sesenta puso la primera piedra de la milla de oro inventando una vía comercial de altos vuelos, en los ochenta fue protagonista del proyecto del primer gran centro comercial de la ciudad: Nuevo Centro, que se inauguró en 1982. Tamarit llevó el centro al barrio de Campanar de la mano de un espacio que sigue siendo gran polo de atracción para las tardes de compras. El simbólico enclave hizo de la capital una ciudad más grande, dibujó los primeros trazos de una Valencia que viviría como no lo había hecho hasta entonces y se iba a mover por dónde nunca había transitado todavía.

Ya lo ven, si alguien puede hablar de la trayectoria de los establecimientos comerciales con mirada de creador ese es Rafael Tamarit.

Ahora, décadas después de que naciera la milla de oro -ya desdibujada y trasladada a otro emplazamiento-, y aquellas tiendas que ya no existan, Valencia sufre un goteo constante de cierre de comercios de esos que llamamos de toda la vida. Es una nueva realidad social que explica la afirmación inicial del arquitecto que nos ha acompañado en el apasionante viaje al que invitan las tiendas: «La ciudad ya no es la que era. Ha ampliado su sitio».

¿Por qué esta transformación? Tamarit habla de los grandes almacenes y de los centros comerciales que no sólo se encuentran en la ciudad, también en localidades del entorno. «Antes a Valencia venía gente de los pueblos, pero ante las dificultades para aparcar, resulta más cómodo acudir a los centros comerciales.Todos tenemos uno cerca de casa». A juicio de este gran conocedor de Valencia, «la ciudad revive y se está revitalizando en el entorno del centro histórico porque allí es donde van los turistas, y estos no fallan».

Aún señala otra cuestión: «No hay cambio generacional. El éxito que tuvieron los comercios generaron un bienestar a los propietarios que llevó a sus hijos a la universidad». Encontraron otras profesiones que les han situado socialmente y se han ido reduciendo las posibilidades de relevo. Y, claro también están «las compras online»; el signo de los nuevos tiempos. Un cambio bajo la mirada de alguien cuya creatividad está indisolublemente unida a Valencia.Y lo está en lo más próximo, en esa realidad tan cercana o tan cotidiana que son las tiendas, muchas de ellas ya desaparecidas, pero preservadas por la memoria colectiva de la ciudad.

Reporta un error

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Volver a intentar

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

¿Tienes una suscripción?