La luz y la mirada modelan, siempre juntas, el resultado. Tantos como ojos, tantos como rincones en los que depositarlos. De tal chispazo son devotos los apasionados por la fotografía, como los que comparten su amor y sus ganas en el Fotoclub Contraluz desde hace 35 años. Celebran sus tres décadas y media de actividad, orgullosos del camino recorrido, con una muestra, ‘Crónicas de luz’, que reúne 74 instantáneas realizadas por 23 de sus socios y, en suma, ofrece una panorámica amplia y diversa de las distintas formas de entender este arte que conviven actualmente en el colectivo.
Lejos de plantearse como una revisión histórica, la cita se concibe como una cita abierta y plural. El presidente de la agrupación, José Antonio Guinea, explica que «no es una exposición retrospectiva, sino que cada autor participante aporta imágenes vinculadas a sus intereses, técnicas y temáticas personales», lo que, asegura, da lugar a un recorrido heterogéneo en el que se combinan paisaje, retrato, instantánea experimental y trabajos de carácter más técnico.
Esa diversidad es reflejo de la propia estructura de la agrupación, que cuenta con alrededor de una treintena de socios activos cuyo denominador común, según Guinea, es una actitud compartida hacia la fotografía. «A todos nos apasiona», afirma, para destacar que uno de los rasgos distintivos de Contraluz es su carácter formativo y colaborativo. “Tiene una cosa muy buena, y es que nos enseñamos todo lo que sabemos”, explica Guinea en referencia a los talleres, encuentros y sesiones prácticas que organizan de manera habitual. La transmisión de conocimientos técnicos y creativos forma parte del ADN de la asociación desde sus inicios.
La exposición se puede ver en la sala del Teatro Principal.TOMáS ALONSO
En este contexto, la actividad que los concita se entiende no solo como una técnica, sino como una forma de expresión artística. «La fotografía es el arte de pintar con luz», sostiene Guinea, una idea que conecta con el espíritu de la exposición y de la historia del colectivo. Porque frente a la inmediatez tecnológica y el avance de la inteligencia artificial, el colectivo reivindica el valor del proceso y del aprendizaje. «Lo que sentimos en el interior lo expresamos a través de nuestras cámaras», señala el presidente, defendiendo la dimensión personal e irrepetible de cada imagen.

Aunque el club no es ajeno a las nuevas herramientas digitales, Guinea establece una clara distinción entre técnica y creación. «Una cosa es utilizar una técnica al servicio de lo que tú quieres y otra que supla la creación», opina, para insistir en que hay aspectos del acto fotográfico que no pueden automatizarse. En ese sentido, ‘Crónicas de luz’, además de festejar 35 años de trabajo y disfrute, pone en primer plano el esfuerzo, la preparación y la dificultad que hay detrás de muchas imágenes.
Algunos de los trabajos expuestos ejemplifican ese componente artesanal. Guinea menciona procesos como el choque de gotas, una técnica que exige precisión extrema: «Trabajamos la milésima de segundo para que coincida una gota chocando con otra». Son detalles que, según explica, suelen pasar desapercibidos para el público, pero que revelan la complejidad del trabajo fotográfico cuando se conocen desde dentro.
Más allá de la muestra, el Fotoclub Contraluz mantiene una intensa actividad a lo largo del año con talleres, cursos de iniciación y encuentros abiertos. La asociación se presenta como un espacio accesible para cualquier persona interesada en la fotografía. «Estamos abiertos a enseñar a todo el mundo», asegura Guinea. El colectivo se reúne todos los martes en la Casa de la Cultura de Gamonal, en la segunda planta, de 19.30 a 21.30 horas.
No es necesario contar con experiencia previa: la invitación es observar, compartir y decidir después si se desea formar parte del club. Dar el paso tiene un coste de 20 euros de inscripción inicial y una cuota anual de 60 euros. El dinero sirve para renovar los equipos con los que imparten talleres y experimentan, así como para imprimir las imágenes que exponen de manera permanente en bar Valencia (Pablo Ruiz Picasso, 3).
La continuidad del Fotoclub a lo largo de 35 años se apoya también en las relaciones humanas que se han tejido en su interior. «Que una asociación dure tanto es difícil», reconoce su presidente, que atribuye esa permanencia a valores compartidos. «Sin respeto y sin amor no se llega a ese aniversario», apunta.
‘Crónicas de luz’ podrá visitarse hasta el 1 de febrero, de martes a sábado, de 11 a 14 y de 17 a 21 horas, y domingos de 11 a 14 horas.