El verde salvia es un antídoto contra el caos doméstico, y este apartamento lo demuestra
El verde salvia no es solo una elección cromática, se trata de un color capaz de modificar nuestro estado de ánimo. Reequilibra los espacios, baja su ritmo y los hace más habitables. Este tono dialoga con la luz y acoge con naturalidad materiales, mobiliario y sensibilidades diferentes. Es el color de quienes buscan la tranquilidad sin renunciar al carácter, y piensan en el hogar como un refugio, más que como un escaparate. Bien lo sabe el interiorista Fariz Mamedov, fundador de FM Interiors, que ha diseñado esta delicada casa, en Kazajistán, donde el verde se convierte en protagonista.
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La cocina, de Aster Cucine Italia, cuenta con detalles seleccionados por Fariz Mamedov –desde el fregadero blanco hasta el taburete Thonet– que dialogan con el arte de Tolkyn Sakbayeva y las cerámicas de Serax. Obviamente, el color dominante es el verde salvia.
© Damir Otegen. Estilismo: Fariz Mamedov y Aigerim Mamyraliyeva. Realización: Karine Monié.Una familia en el centro del proyecto
En el corazón de Almaty, la ciudad más grande del país, en un moderno edificio que combina el ladrillo tradicional con toques contemporáneos, vive una familia de cinco miembros y su querido gato. La casa es mucho más que un espacio habitable: es un reflejo de sus aficiones, viajes, pasiones artísticas… y de su vida cotidiana. La hija mayor estudia arte en París, pinta y ama la música; la mediana cultiva el deporte y la lectura, mientras que la menor se dedica a los idiomas y también al deporte. Todos comparten la pasión por el arte, con obras contemporáneas que enriquecen cada estancia, creando un diálogo entre su vida familiar y la creatividad que les rodea.

La isla central de la cocina está iluminada por la lámpara colgante de Mogg, mientras que los taburetes en primer plano son del modelo Massif AV40, de &Tradition.
© Damir Otegen. Estilismo: Fariz Mamedov y Aigerim Mamyraliyeva. Realización: Karine Monié.El arte del color y la arquitectura emocional
“Cuando pienso en las personas, imagino los colores que las representan”, confiesa Fariz Mamedov. El verde salvia, elegido como el tono principal de la vivienda, se convierte así en el hilo conductor emocional de todo el piso. Aunque, eso sí, cada habitación cuenta con matices diferentes: rojos atrevidos, azules profundos, amarillos soleados y delicados pasteles que se encuentran con tonos burdeos en el dormitorio de los padres, creando intimidad y calma. Los retos arquitectónicos, como las columnas y las vigas estructurales, se han convertido en oportunidades: las columnas espejadas y los marcos de colores del techo transforman las limitaciones técnicas en elementos armoniosos. La influencia parisina se percibe en la luz tenue y el equilibrio entre piezas antiguas y contemporáneas, mientras que los toques italianos añaden ligereza y elegancia. Los materiales naturales, el parqué en espiga, los tejidos nobles y la cerámica local dan vida a un hogar sensible a las necesidades del día a día, respetando al mismo tiempo un enfoque sostenible.