Las galerías de arte contemporáneo de Gipuzkoa comienzan a posicionarse ante la huelga convocada por el sector entre el 2 y el 7 de febrero, … en una semana simbólica que coincide con los preparativos de la 45 edición de ARCO. El cierre, impulsado por el Consorcio de Galerías Españolas de Arte Contemporáneo, pretende denunciar lo que los profesionales califican como una situación «injusta e insostenible»: la aplicación de un IVA del 21% en la venta de obras de arte, muy por encima del que rige en los principales países europeos, en los que apenas roza el 10%.
La protesta supondrá el cierre temporal de alrededor de 125 galerías en todo el país y y tiene como objetivo «reclamar la adopción de un IVA cultural reducido», en línea con la Directiva europea 2022/542 del Consejo de 5 de abril de 2022. Esta normativa ya ha sido aplicada en países del entorno con una intensa actividad en el mercado artístico, como Francia, Italia, Alemania, Luxemburgo, Bélgica o Portugal, donde la carga fiscal a aplicar en las transacciones de arte oscila entre el 5% y el 8%.
En Gipuzkoa, la convocatoria ha abierto un proceso de reflexión y debate entre los galeristas. «Creo que es la primera gran huelga que hacemos desde el sector», apunta Lurdes Pérez, responsable de La Central Art Gallery. La sala que Pérez abrió junto a Antonio Peña hace ya tres años también cerrará sus puertas durante la primera semana de febrero. Ambos destacan el impacto directo que el IVA tiene sobre la viabilidad económica de las salas. «La gente acaba comprando fuera porque les sale más barato. Y eso que hablamos de artistas locales; ya ni nos planteamos lo que supondría adquirir una obra de gran cotización. Mantener una galería es complicado, requiere mucha inversión y una apuesta constante, incluso con pérdidas. Un 21% es abusivo», sentencian.
Aunque no todas las galerías del territorio han tomado todavía una decisión definitiva sobre el cierre, el malestar es compartido y se suman al manifiesto. En el caso de Donostia, el sector se articula en torno a la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Donostia (DAGGE) y aunque la decisión de cerrar es personal y no hay ninguna declaración oficial conjunta al respecto, los galeristas guipuzcoanos están en contacto, «es lo que pensamos todos los que formamos parte del sector», destaca Pérez. Además, no es una fecha cualquiera. La huelga llega como antesala a la celebración de ARCO, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, este año del 4 al 8 de marzo en Madrid, «un momento en el que el mercado se activa y la visibilidad internacional es clave», apuntan los profesionales de las salas.
Penaliza al galerista
Gregorio Cibrián, director de la galería Cibrián, también en Gros, e integrante del Consorcio que impulsa la huelga, confirma que se suma igualmente al cese de actividad. «No estaremos abiertos al público esa semana, para denunciar un IVA claramente abusivo», explica. A su juicio, el problema es más profundo de lo que parece: «En los países con una industria artística relevante se trabaja con un IVA infinitamente menor. Aquí, con ese porcentaje, se penaliza a los galeristas. Si ya es difícil mantenerse, que además te lo compliquen en tu propio país resulta desalentador», reconoce Cibrián, que cree que la iniciativa llega «en un momento oportuno, teniendo en cuenta lo complejo que es ahora sostener una actividad vinculada a la creación».
«Conozco a gente que compra obras de artistas locales cuando exponen en Francia porque el IVA aquí es disuasorio»
Iker Antia
Galería Arteztu
«El 21% de IVA es abusivo, dehecho, ha sido muchas veces un impedimento para poder cerrar una venta de una obra»
Rita Unzurrunzaga
Galeria Ekain
Se suma a la reflexión Rita Unzurrunzaga, de la galería Ekain, que también cerrará sus puertas en la Parte Vieja. «Pondré un cartel informativo y haré todo lo posible por darle difusión a la reivindicación. El 21% de IVA ha sido muchas veces un impedimento para poder cerrar una venta», explica Unzurrunzaga. Añade que la cercanía con Francia, cuyo IVA es del 5%, afecta directamente al comportamiento de los clientes: «A tan solo 20 kilómetros de distancia, muchos clientes optan por esperar a que los artistas que exponemos lo hagan allí para adquirir una obra. Es algo que nos sitúa en desventaja y nos perjudica». No obstante, destaca Unzurrunzaga que la lucha por un IVA justo «viene de años, no es nada nuevo. Se ha debatido y expuesto, pero nunca llega a nada. Y ya es hora de que el debate sea serio», apunta la responsable de Ekain.
La convocatoria también ha sorprendido a salas como Arteztu. Iker Ekain, su director, no estaba al tanto de la iniciativa, pero «me parece algo necesario y a lo que, por supuesto, me sumo. Voy a empezar a enterarme para valorar la situación», señala. Antia insiste en la pérdida de competitividad del mercado local: «Conozco a gente que compra obra de artistas locales en Francia porque el IVA aquí es disuasorio».
«Es desproporcionado. Mantenernos es difícil, requiere inversión y es una apuesta constante, incluso con pérdidas»
Lurdes Pérez y Antonio Peña
La Central Art Gallery
«Los países colindantes trabajancon un IVA infinitamente menor. Con nuestro 21%, lo que consiguen es penalizar a los galeristas»
Gregorio Cibrián
Galería Cibrián
Y es que, a diferencia de otros sectores culturales, la venta intermediada por galerías de arte nunca ha disfrutado de un tipo reducido. Desde su aplicación, las galerías han tenido que asumir un IVA del 21% en cada obra vendida, mientras que los artistas, en venta directa, sí pueden aplicar el 10%, generando una situación que el sector considera «discriminatoria» frente al marco europeo y que erosiona la competitividad de los espacios locales.
Sector olvidado
El comunicado difundido por el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, que apoyan los profesionales del arte guipuzcoano, denuncia la «parálisis y falta de respuesta» del Gobierno ante una reivindicación que el sector ya viene formulando desde hace años.
Además del cierre de los espacios expositivos, la huelga contempla el cese durante tres meses de toda colaboración gratuita con instituciones públicas y privadas. Las galerías dejarán de realizar tareas que habitualmente desarrollan sin contraprestación económica, como la localización de coleccionistas para préstamos, la cesión de material gráfico, la búsqueda de archivo, la coordinación de transportes o el asesoramiento en el montaje de exposiciones. «Por una semana dejamos de ser espacios culturales gratuitos, abiertos a la ciudadanía. De esta forma se cierra el mayor museo», concluye el manifiesto.