El daño cardíaco ha subido en los últimos años de forma considerable. De hecho, los datos que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE) en junio de 2025 revelan la evolución mayoritariamente positiva de la mortalidad producida por estas afecciones del corazón.Los datos recogen información de toda España registrada entre …

El daño cardíaco ha subido en los últimos años de forma considerable. De hecho, los datos que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE) en junio de 2025 revelan la evolución mayoritariamente positiva de la mortalidad producida por estas afecciones del corazón.

Los datos recogen información de toda España registrada entre el año 2005 y 2023 dónde se incluyen todo tipo de enfermedades cardíacas hipertensivas, nefropatías hipertensivas y cardiorrenales de origen hipertensivo.

En 2023 se registraron 300 muertes menos por enfermedades cardíacas hipertensivas.

Los datos más recientes recogidos en este estudio del INE corresponden al año 2023. El año cerró con un registro de muertes menor a la recogida el año anterior. En total fallecieron 14.535 personas víctimas de alguna enfermedad cardíaca hipertensiva. El resultado, aunque elevado, descendió en un 2,22% respecto al año 2022 lo que suponen unas 300 muertes menos a causa de este grupo de enfermedades.

En el año 2022 se habían registrado hasta 14.865 muertes por problemas cardíacos hipertensivos dónde se incluyen también enfermedades renales hipertensivas o cardiorrenales con origen también hipertensivo.

En 2020 se registró el mayor incremento de muertes en un año de diferencia por estas causas.

El mayor incremento de muertes por esta enfermedad registrado en España por el INE fue en el año 2020 cuando se pasó de las 11.854 muertes a las 14.271 en tan solo un año de diferencia. Así, el 2020 se calcula un porcentaje de incremento de hasta un 20,39% de un año lo que supone una diferencia de más de 2 mil muertes en tan solo un año de diferencia.

Este registro tan elevado de 2020 no fue un dato aislado ya que, posteriormente se mantuvieron cifras por encima de los 14 mil, al menos, hasta el año 2023.

Algunos de los factores de riesgo que han hecho incrementar tanto esta enfermedad son la hipertensión no controlada, la obesidad, el sedentarismo, una dieta alta en sal o el estrés crónico, entre otras.

Una alimentación saludable baja en sal puede ayudar a reducir las fatídicas consecuencias de esta enfermedad.

Algunas de las acciones que se pueden tener en cuenta para prevenir y manejar esta enfermedad pasan por reducir la cantidad de sal en la dieta, realizar una actividad física regular o evitar el exceso de tabaco y alcohol. Si ya se padece la enfermedad también puede ser beneficioso llevar un control de la presión arterial o hasta tomar una medicación antihipertensiva bajo la supervisión de un profesional médico.


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