Mientras la visión de grandes directores de la talla de Steven Spielberg, James Cameron o Guillermo del Toro se alinea en contra de la IA y su incapacidad de capturar la vulnerabilidad humana, el caso de Timur Bekmambetov es una rara avis en la industria.
El cineasta de origen kazajo y ruso, detrás de títulos como Guardianes de la noche y Abraham Lincoln: Cazador de vampiros, se mostraba recientemente interesado en su uso como herramienta para “extender la creatividad”, pero sin reemplazar al equipo detrás de una producción.
Ahora, Bekmambetov estrena la película de ciencia ficción Sin piedad, donde precisamente ambas perspectivas se confrontan. Protagonizada por Chris Pratt (Guardianes de la galaxia), Rebecca Ferguson (Dune), Annabelle Wallis (Maligno) y Chris Sullivan (This is Us), Sin piedad aborda la historia de un detective acusado del asesinato de su mujer. Una distopía en un futuro cercano en la que será juzgado por Mercy, una inteligencia artificial que le pedirá que demuestre su inocencia en tan solo 90 minutos o será ejecutado.
Este argumento sirve de advertencia de un peligro inminente y cada vez más realista, teniendo en cuenta que juzgados como el de la ciudad china de Shenzhen ya utilizan la IA para generar razonamientos o borradores de sentencias, mientras que países como Reino Unido han empezado a implementarla también para la redacción de sus veredictos. Y este es solo el inicio.
A pesar de la crítica evidente al mal uso de la IA, Bekmambetov insistió en varias ocasiones a las productoras del filme, entre ellas Amazon, en utilizarla para hacer la película. “Es irónico que hiciéramos una película sobre IA sin ella, y creo que fue la decisión correcta porque nos ayuda a comprenderla”, llegaría a confesar el director, después de que le fuera terminantemente prohibido hacer uso de esta tecnología.
Sus intentos en vano sonarán familiares para los que hayan seguido su carrera en los últimos años, y es que el kazajo promocionaba el programa Stanislavsky IA. Siguiendo el método de actuación de Marlon Brando, James Dean y Robert De Niro, que recibe el nombre del director de teatro ruso Konstantin Stanislavski, Bekmambetov invirtió cinco millones de dólares y más de una década en el desarrollo de una nueva inteligencia artificial que pretende crear actores digitales adiestrados con ella.
“Es demasiado tarde. La IA llegó para quedarse, así que debemos entrenarla responsablemente”, confesaba a Variety. El director sigue así los pasos de los creadores de Tilly Norwood, la primera actriz cien por cien creada por IA y comparada con Scarlett Johansson, que puso en pie de guerra a Hollywood. Esto provocó un aluvión de críticas contra el director de Sin piedad. Y es que, a pesar de la trama de su nueva película, Bekmambetov parece seguir flirteando con ella.