En España, casi 20 millones de personas usan la bicicleta regularmente para desplazamientos cotidianos, con cifras recientes indicando que alrededor de 11 millones la usan semanalmente y más de 7 millones la usan frecuentemente, destacando un uso creciente tanto para transporte como para deporte, … con un notable auge en la movilidad urbana y un parque de bicicletas que supera los 38 millones.
La bicicleta ha dejado de ser solo un medio recreativo para convertirse en una herramienta cotidiana de movilidad. Pero su creciente presencia en las carreteras plantea nuevos retos de seguridad y convivencia con el tráfico motorizado.
En este contexto, la Dirección General de Tráfico (DGT) y el Ministerio de Transportes han introducido una reforma significativa: el Real Decreto 899/2025, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado octubre, dentro del nuevo Reglamento General de Carreteras. Su principal novedad es que, en determinados tramos, los arcenes podrán reducirse o desaparecer para dar paso a carriles bici protegidos.
Donde antes había un arcén puede aparecer un carril bici segregado
Hasta ahora, la normativa española obligaba a los ciclistas que circulan por vías interurbanas a usar el arcén derecho, siempre que existiera y fuera practicable. Era su espacio natural en carretera, un margen de seguridad frente a los coches. Solo en descensos prolongados y con curvas, el Reglamento permitía abandonar el arcén y ocupar parte de la calzada. En autopistas, la circulación ciclista sigue estando prohibida, mientras que en autovías los mayores de 14 años pueden circular por el arcén, salvo señalización en contra.
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Se aprueba el Real Decreto 899/2025, que actualiza el Reglamento General de Carreteras.
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La DGT y la Dirección General de Carreteras pueden suprimir o reducir arcenes en tramos concretos.
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Solo podrá aplicarse si un informe técnico vinculante garantiza que no se pone en riesgo la seguridad vial.
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El espacio eliminado se puede destinar a carriles bici protegidos o itinerarios ciclistas continuos.
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Afecta a carreteras estatales convencionales o autovías con poca intensidad de tráfico.
Con el cambio normativo, la Dirección General de Carreteras queda facultada para promover itinerarios ciclistas adyacentes a carreteras estatales, siempre que un informe técnico acredite que la eliminación del arcén no compromete la seguridad ni la funcionalidad de la vía. El objetivo es crear vías ciclistas continuas y seguras que conecten ciudades, zonas periurbanas y entornos rurales, en línea con la Estrategia Estatal por la Bicicleta y la Ley de Movilidad Sostenible.
En la práctica, esto significa que donde antes había un arcén puede aparecer un carril bici segregado, diseñado para proteger al ciclista separándolo físicamente del tráfico motorizado.
La medida también abre un debate dentro del propio colectivo ciclista. Algunos usuarios temen que, al sustituir el arcén por un carril bici, este acabe convirtiéndose de facto en la única opción de circulación, limitando el derecho a seguir usando la calzada cuando el carril no reúna condiciones adecuadas.
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En vías interurbanas, siempre por el arcén derecho si existe y es transitable.
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Si el arcén no existe o no es seguro, pueden usar la parte imprescindible de la calzada.
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En descensos prolongados y con curvas, pueden abandonar el arcén cuando sea necesario por seguridad.
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En autovías, solo pueden circular los mayores de 14 años y siempre por el arcén.
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En autopistas, la circulación ciclista sigue prohibida.
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En ciudad, deben usar los carriles bici cuando existan (aunque no es obligatorio) y circular lo más pegado posible a la derecha, solos o en parejas.
Desde la DGT insisten en que la seguridad vial sigue siendo prioritaria y que la reforma no elimina el derecho de los ciclistas a circular por la calzada en caso de que el arcén -o el nuevo carril bici- no sea seguro o practicable.
El reto estará en la implementación: que los nuevos tramos ciclistas sean continuos, bien conservados y diseñados con criterios técnicos sólidos, para evitar problemas como la falta de visibilidad o la convivencia conflictiva con peatones.