Si tuviéramos que repasar todas las series que ha cancelado Netflix en la última década, nos daría algo. Infame es la capacidad de la plataforma roja para llevarse por delante series cuando no alcanzan los visionados esperados. Tan infame como lo es que, en muchos casos, los contratos no les permiten seguir en otras plataformas.

Rentabilidad coste-visionados es lo que defienden en Netflix: una serie con un presupuesto razonablemente bajo, puede permitirse no alcanzar cifras locas de audiencia, pero Si Miércoles la hubieran visto cuatro gatos, digamos que la serie de la Familia Addams tendría la soga al cuello, y no en plan tortura macabra a Pugsley.

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Las cancelaciones de Netflix escuecen siempre: a nadie le gusta estar viendo una serie y descubrir que no sabrás nunca su final porque a los ejecutivos no les cuadraban las cifras. Pero más hiriente resulta cuando la serie en cuestión iba mejorando o tenía todas las papeletas para desatar tarde o temprano su potencial.

Es en esos casos en los que nos vamos a centrar hoy en HobbyCine, en las series de Netflix que fueron canceladas antes de que pudieran brillar de verdad.

Temporadas solitarias que jamás encontraron continuidad

Cancelar una serie en su primera temporada es una maniobra habitual, pero arriesgada. No todas las series desarrollan su verdadero potencial en sus primeros episodios. The Office (la versión estadounidense), por ejemplo, no cuajó demasiado con sus primeros episodios por tratar de copiar demasiado a la británica original.

Si la NBC hubiera decidido cancelar ahí, pues nos habríamos quedado sin una de las mejores sitcoms de la historia.

Pero nos estamos desviando. En Netflix hay varios casos en los que la serie sí encontró su final prematuro tras solo una temporada, y no por falta de interés en continuar el proyecto.

Una de las que más me escocieron a título personal es 1899, la serie de los creadores de Dark con la que esperaban lograr un nuevo hito en la plataforma. Pero 1899 conectó más rápidamente con sus nociones de ciencia ficción de lo que hizo su predecesora, mientras que esta se apoyaba en el encanto de la nostalgia y en el fenómeno de Stranger Things.

La serie se canceló tras una sola temporada en la que Baran bo Odar y Jantje Friese se centraron en sembrar para después recoger. Una cosecha que jamás veremos.

Dolió también la cancelación de The Get Down. Si te gusta el Hip Hop, entenderás por qué este drama musical sobre los orígenes del género merecía mucho más, especialmente por los nombres que tenía en sus créditos, de Baz Luhrmann a Justice Smith, Giancarlo Esposito, Jimmy Smits, Shameik Moore

Claro que todos esos nombres fueron parte del problema: no ellos, sino los costes que implicaba contar con tanta estrella. Para Netflix era demasiado y la primera temporada de The Get Down fue también la única.

Entre las cancelaciones que se quedan en una solitaria temporada, Netflix siente predilección por las series que tienen como público objetivo los jóvenes adultos o los adolescentes. Series prometedoras como Esta mierda me supera, Daybreak, Dos balas muy perdidas o Julie and the Phantoms no tuvieron tiempo de demostrar su valía. Como ves, da igual que sea drama musical, comedia de acción o una historia de zombis.

Y luego está el caso de Ultrasecretos… cancelada a pesar de haber sido renovada. Tenía buenas cifras, buena crítica, el público estaba encantado. Si me preguntas en qué estaban pensando para cancelarla… ni idea.

Las renovaciones se ganan, o se pierden, una a una

Que una serie caiga tras solo una temporada es terrible, pero que nos embarquemos en una aventura confiando en su continuidad, porque ya tiene dos o más temporadas, y que de buenas a primeras sea cancelada, es casi peor.

El caso más famoso, por el ruido que hizo su fandom, es el de La monja guerrera. Si bien la temporada 1 fue normalita, su segunda entrega mejoró en muchos aspectos, aunque para ello aumentó su presupuesto. A más costes, mayor requisito de audiencia y, como no lo alcanzó, la guillotina de Netflix entró en funcionamiento.

Se supone que el fandom salvó la serie y se prepararía una película para cerrar la historia, pero lleva un par de años en el limbo.

Y en el limbo se encontrará con Mindhunter, el apasionante thriller creado por Joe Penhall y producido por David Fincher que jamás logró sacar adelante su tercera temporada. Lo más extraño es que no hubo cancelación oficial, solo dejaron que la serie muriera en silencio…

Y del thriller policíaco a la ciencia ficción sobrenatural. En 2018, las hermanas Wachowski se quedaron sin su aclamada serie Sense8, que no vio más recorrido después de su temporada 2. Lo mismo sucedía con Destino: La saga Winx, la versión oscura de la serie de animación que empezaba a coger ritmo cuando se encontró con la guadaña de Netflix.

Hay unas cuantas series más que tenían papeletas para despuntar en Netflix si no se hubieran cancelado antes de explotar su potencial, pero nunca lo sabremos gracias a esa política que a veces se antoja como arrojar piedras contra su propio tejado.