Aunque cueste creerlo, hay quienes se impacientan para pasar miedo, y los fanáticos del cine de terror son buena prueba de ello.

Grupos de asistentes improvisan la cena en la calle.

Grupos de asistentes improvisan la cena en la calle.

Este viernes 23 de enero tuvo lugar en los Minecines Central una nueva edición de la ya emblemática maratón del Festival Panic de A Estrada. Una noche cargada de tensión y catarsis cinematográfica que se ha convertido en una de las citas más esperadas de los que amantes de este género del séptimo arte.

Gente esperando a las puertas de los minicines.

Gente esperando a las puertas de los minicines.

El año pasado Luis Ribadulla y Pilar Matalobos, al frente de las salas locales, ya tuvieron que dejar fuera a algunos asistentes tras completar aforo, y por eso en esta ocasión muchos no quisieron arriesgarse. Si el inicio de la actividad estaba convocado para las 22.30 horas, a las ocho de la tarde ya había grupos de gente sentada ante las puertas del cine para hacer cola. La fila de espectadores fue creciendo a medida que pasaban los minutos, y algunos incluso decidieron improvisar una cena tipo picnic en la Justo Martínez, para coger fuerzas antes de acomodarse en la butaca. Cajas de pizza en la rodilla y refresco en mano, la espera se hizo más llevadera. Por supuesto, tampoco faltaron los que fueron un paso más allá y decidieron aparecer directamente en pijama.

Together abrió la maratón, seguida de Until Dawn, El vengador tóxico y The Sadness, una combinación pensada para no dejar respiro en otra cita exitosa del Panic.