El lehendakari había avisado en varias ocasiones a lo largo de las últimas semanas. Iba a ser en enero cuando su Gobierno –y por extensión … su partido– iba a hacer balance de sus relaciones con el Ejecutivo central tras cumplirse el plazo acordado con el propio Pedro Sánchez para transferir las materias pendientes recogidas en el Estatuto de Gernika y completar el autogobierno vasco. Y, vistos los «incumplimientos» y las tensas negociaciones, era evidente que la nota que Imanol Pradales iba a poner, recordando sus tiempos de profesor universitario, no iba a ser muy buena.
Ese balance negativo iba a condicionar sobre manera la próxima reunión bilateral entre ambos gobiernos, que está pendiente de ser convocada a la espera de la celebración de las elecciones en Aragón y que suele ser el termómetro para calibrar su nivel de entendimiento. Un escenario que en estos momentos no interesa en La Moncloa, que ya acumula demasiados frentes abiertos y arrastra una precariedad política en el Congreso que podría complicarse si el PNV decide romper con Sánchez.
Ante este escenario, en Lehendakaritza esperan un «hito» a corto plazo por parte del Gobierno central que sirviera para rebajar la tensión y permitir a Pradales y el PNV construir una narrativa no tan negativa. Y ese gesto ha llegado este domingo con el anuncio de una reunión al más alto nivel entre Pradales y Sánchez en Madrid. Será este martes por la tarde y sólo con analizar la nota con la que se comunicó esa cita, consensuada entre las dos partes, se aprecia el tono con el que se va a celebrar.
Asegura el comunicado que el encuentro «se enmarcará» en la voluntad de mantener una relación «bilateral estable» basada en el «diálogo». «Y servirá par analizar el estado de las relaciones y los asuntos de interés común entre ambos ejecutivos», exponen. No hay un orden del día pactado como tal, pero el grueso de la reunión estará centrado en analizar cómo está el proceso de cumplimiento del Estatuto. Sánchez se había comprometido a completarlo a final de año. Y esa promesa se ha incumplido. Sólo han llegado cinco materias ya pactadas hace meses y tras un arduo y áspero proceso de negociación que destapó importantes reticencias en el seno de varios ministerios.
El Gobierno vasco, y el PNV, no han querido hacer sangre por todo esto y han optado por un tono conciliador, tal vez para salvaguardar su entendimiento con el PSE en Euskadi y no tensar las relaciones hasta tal punto que se ponga en peligro la transferencia de las 16 materias aún pendientes. Pero es evidente que existe un malestar en la parte jeltzale del Gobierno vasco, que el lehendakari transmitirá el martes a Sánchez.
De ahí que ese encuentro deba servir para que ambas partes se pongan de acuerdo y tengan claro qué se ha cumplido y qué no de lo pactado, dónde y por qué han surgido las fricciones durante la última negociación y, sobre todo, establezcan una hoja de ruta para abordar los temas pendientes.
Distanciamiento de ERC
Por parte del Gobierno central, Sánchez deberá limar esas asperezas surgidas en las últimas semanas y ofrecer a Pradales un nuevo compromiso sobre el calendario de transferencias, que en el horizonte se enfrenta a los vaivenes de la política nacional y la propia dificultad técnica de las materias. Por ejemplo, la gestión del régimen económico de la Seguridad Social o la de los puertos y aeropuertos, dos ‘carpetas’ de extrema relevancia política.
El líder socialista precisa, en cualquier caso, calmar las aguas con el PNV y garantizarse cierta estabilidad por ese flanco, ahora que Junts ya juega a la contra en el Congreso y que su otro socio catalán, ERC, empieza a dar síntomas de distanciamiento con el PSOE. De hecho, este domingo el presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha pedido la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, y de la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat, la socialista Sílvia Paneque, por la situación de los Rodalies –el servicio de Cercanías–.
Además de la cuestión estatutaria, ambos dirigentes tratarán en la reunión del martes «diferentes temas» de la actualidad política. Pradales acudirá con «espíritu constructivo» y con la base de que la relación con Sánchez es buena y fluida. Su último encuentro oficial fue el pasado mes de julio con motivo de la última Comisión Bilateral de Cooperación Permanente, que estuvo condicionada por el estallido, días antes, del ‘caso Cerdán’.