
Iñaki Urdangarin, fotografiado en octubre de 2025.
Europa Press News/Getty Images
Iñaki Urdangarin también ha decidido contar su historia.** Todo lo vivido. Triunfos, derrotas y aprendizajes. Memorias de Iñaki Urdangarin** es el título del libro que el 12 de febrero publica la Editorial Grijalbo. Un relato personal y cronológico por su vida a través de 295 páginas, su interesante evolución del joven de clase media, jugador de balonmano olímpico que se convirtió en miembro de la familia real española, acabó en prisión y a la salida le esperaba el divorcio de la infanta Cristina y la reconstrucción de su persona y su vida tras los oscuros años de la cárcel y de un estigma social que a quien un día fue duque y buen amigo (“o eso había creído yo”, afirma en sus memorias) de su entonces cuñado, Felipe VI, aún le pesa.
Este domingo, El País Semanal publica una entrevista tras haber leído su libro y la revista ¡Hola! varios artículos con extractos de las memorias. Ambos medios ahondan sobre la que muy probablemente ha sido la etapa más difícil del exmarido de la infanta Cristina: su paso por prisión, algo que hasta el último momento pensó que no llegaría. Pero llegó: el 18 de junio de 2018 ingresaba en la cárcel de mujeres de mujeres de Brieva, Ávila, para cumplir una condena de 5 años y 10 meses de prisión por malversación, prevaricación, fraude, delitos fiscales y tráfico de influencias –una sentencia que aún hoy considera “desproporcionada” y que se dictó “para contentar a la prensa, a los jueces, al fiscal, a la Casa Real y a una parte de la opinión pública”, asegura en el libro–. Y sintió angustia, incertidumbre, dolor, miedo y mucha soledad: “No se me quería en ningún sitio”, llega a decir Urdangarin. Unos años en los que todas las visitas que tuvo quiso que fueran con la familia, su entonces mujer y sus cuatro hijos Juan, Pablo, Miguel e Irene. Los adora, pero tiene debilidad por su hija, le “fascina” confiesa, y revela algo desconocido hasta ahora: Irene sufre dislexia. Tuvo “dificultades de aprendizaje desde bien pequeña”, relata el padre de la joven de 20 años que estudia Gestión e Eventos en la Universidad Oxford Brookes.
Su paso por la cárcel, sin embargo, “desgarró a nuestra familia de arriba abajo”, describe. Un época a la que logró darle un giro total y que acabó dedicando al estudio, la introspección y el autonoconocimiento; que pudo entrenar en una bicicleta estática –con permiso de un juez— hizo un curso de bienestar emocional y un máster de Psicología de coaching; y quizá, ya ahí, empezó a dar forma a su proyecto actual Bevolutive, sobre liderazgo y desarrollo personal.
Los episodios más llamativos son los que tienen relación con la familia real, en la que nunca llegó a sentirse plenamente integrado, logró “encajar, pero no pertenecer”, y sí “abandonado” cuando “las cosas se pusieron muy feas”. Llegar a la realeza fue para él como “aterrizar en otro planeta”.