Suelen ser los partidos del Baskonia de alto ritmo y altas anotaciones. Las victorias vitorianas casi siempre vienen acompañadas de elevados porcentajes de acierto. Un … juego de muchas posesiones que conduce a puntuaciones desbocadas cuando hay acierto, aunque en ocasiones, aun en los triunfos, también propicia que los rivales se vayan a cifras reseñables. Y así parecía que iba a ocurrir de nuevo tras el primer cuarto de este domingo en el Buesa Arena, en el que el Joventut ha alcanzado los 26 puntos. Pero a partir de ese momento, los pupilos de Paolo Galbiati han cambiado el frac de la elegancia ofensiva por el buzo del compromiso defensivo. Una actividad frenética, con muchas manos ayudando, que ha ahogado a casi todos los puntales verdinegros –51 puntos en 30 minutos– y ha provocado una veintena de pérdidas y 15 recuperaciones.

Los 23 puntos de Cameron Hunt, todo efectividad con nula estética, y el 56% de acierto en el triple han sido los argumentos que han permitido al club de Badalona sobrevivir en el alambre hasta los minutos finales. Porque el Baskonia ha sido capaz de ir neutralizando el resto de amenazas de un rival al que el camino hacia las inmediaciones del aro se le ha hecho un tormento tras su brillante primer cuarto. Entonces, el liderazgo en la zona de Ante Tomic les ha permitido anotar 18 puntos en la pintura y cerrar esos diez minutos iniciales con diez canastas de 2 anotadas y un 71% de acierto en tiros de campo.

A partir de ahí, la actividad defensiva del Baskonia ha provocado que al Joventut se le haga completamente de noche. Encontrar el camino hacia el aro, más allá de los inverosímiles tiros de Hunt, se ha convertido en un auténtico tormento. Y si en la zona se habían encontrado hasta ese momento una autovía con todos los carriles libres para circular sin obstáculos, las barreras en forma de fornidos brazos se han bajado para convertir el trayecto en una comarcal intransitable.

Desconectar a los cerebros

En el segundo cuarto el equipo vitoriano ha bajado la persiana con un trabajo desde la primera línea que ha desarbolado a un rival incapaz de sobreponerse. Ni una sola canasta en la zona pintada, sólo dos tiros de 2 encestados (22% de acierto) y apenas 13 puntos anotados después de sufrir hasta seis pérdidas, varias de ellas aprovechadas por los de Galbiati para conseguir puntos sencillos en una tarde de escasa lucidez en el plano ofensivo.

Especialmente relevante ha sido el trabajo de la línea exterior, la primera a la hora de asfixiar al rival. Una mente privilegiada como la de Ricky Rubio se ha quedado sin oxígeno ante esa intensidad vitoriana. Sus 4 pérdidas reflejan a la perfección el gran trabajo para no dejar pensar a los exteriores verdinegros, que han empezado a acumular errores a paladas. Porque si lo del base de El Masnou ha sido un drama, tampoco han estado mejor Hakanson (5), o Vives y Hunt (3 cada uno). Hasta Tomic, que ha liderado la penúltima reacción visitante, ha sido sometido por la defensa azulgrana, que ha conseguido rebajar la producción de los cerebros visitantes.

Un trabajo de zapa casi inmaculado, pues en esta ocasión ni el eterno problema de este equipo regalando tiros libres ha aparecido hasta el último cuarto y ha sido un mal menor. El único punto negro, aunque para nada determinante, ha sido permitir 11 rebotes de ataque. Una cuestión menor para conceder 77 puntos, la anotación rival más baja en ACB –junto a Burgos– este curso.