PATRIARKH

+ ARKONA + HATE + HALLS OF OBLIVION + SANITY

Martes 20 de Enero de 2026 – Sala Mon – Madrid

Justo dos días después de haber iniciado la temporada de conciertos en la misma sala, volvíamos a la Mon para la segunda velada musical de la noche. En este caso, con un sabor muy diferente, aunque igualmente apetecible, con un mini festival de metal extremo que se antojaba idóneo para todos los públicos.

Lamentablemente no pudimos asistir a la actuación de las dos primeras bandas. O para ser exactos, llegamos justo cuando  HALLS OF OBLIVION estaban interpretando los fragmentos finales de su última canción, con lo que he de pedir disculpas tanto a ellos como a SANITY, así como a todos aquellos que esperabais leer sobre su desempeño en estas páginas, pero mis obligaciones laborales me impiden estar un martes a las 17:30 disfrutando plenamente del ocio. ¡Esperemos que haya otra ocasión de verles pronto!

HATE me encantaron. De las tres bandas que vi, eran las de corte más clásico y no desentonaron en absoluto. Con un sonido arrollador, una ecualización perfecta y una energía acorde al desglose sonoro que derrocharon, los polacos dieron un señor concierto que se hizo corto; muy corto.

Con el carismático Adam Buszko al frente, desgranaron algunos de sus temas pertenecientes a su magnífica última obra, tales como el tema título, “Bellum Regiis”, “Iphigenia” o “The Vanguard”, sin dejar de lado algunos clásicos tales como “Erebos” o “Severeign Sanctity”, con la que iniciaron.

Éramos pocos los presentes (alrededor del 50% del aforo), pero disfrutamos de una banda clásica que sigue muy en forma en pleno 2026, por lo que la sensación de ser unos privilegiados por estar presenciando aquello, era generalizada.

Reconozco que me costó entrar en la propuesta de  ARKONA. Los rusos tienen una manera bastante peculiar y suya de entender el metal extremo con canciones que van desde lo más clásico, a lo folk o que te introducen elementos electrónicos en el momento menos esperado. Y eso, viniendo de una banda más de corte estándar como eran HATE, pues hizo que me llevara un par de temas cogerles “el punto”. Aunque cuando lo hice, los disfruté a base de bien.

Con la singular Maria Arkhipova al frente, dieron un show peculiar, envolvente (aunque no tanto como el que vendría después) y enérgico a partes -cuasi- iguales.

Ni siquiera la barrera idiomática del ruso supuso problema alguno para dejarnos llevar por esas atmósferas tan peculiares de ARKONA, que desde las complejas “Kob’” y “Ydi” nos llevaron de viaje por la parte más melódica de su propuesta con “Na strazhe novyh let” o nos mostrarían su faceta más èpica gracias a “Goi, Rode, Goi!”.

Una banda distinta, no apta para todos los oídos, pero que merece la pena descubrir – a quien aún no lo haya hecho – y ver en directo.

Y si lo de ARKONA me había parecido inmersivo, lo de PATRIARKH fue eso pero elevado al cubo…

Pronto el olor a incienso – demasiado intenso para lo que era la sala, he de decir, ya que hubo gente que no lo pasó especialmente bien para respirar ante tanto humo – presagiaba la descarga de una banda que aúna música y teatralidad y que, aunque su show pueda pecar de demasiado corto (apenas una hora y poco), su nivel está por todo lo alto.

No vamos a entrar en polémicas, cambios de nombre ni litigios legales a estas alturas, pues la historia entre BATUSHKA y ahora PATRIARKH es harto conocida y para quien se quiera documentar, hay información disponible en la red de redes.

Interpretaron buena parte de su última obra, de seguido, mostrando los pasos de la liturgia con el líder al frente, en su altar, sus apóstoles a sendos lados realizando coros y la ocasional presencia de una vocalista femenina que tomaría protagonismo en un par de ocasiones, secundados por los imponentes guitarristas armados con instrumentos de dieciséis cuerdas cada uno de ellos. Sin bajista en directo.

Todas y cada una de las partes de la misa negra que presenciamos tenía su propia teatralidad, fielmente ensayada por cada uno de los integrantes, sobre todo cuando tocaba interactuar entre ellos, regalando las velas que desde el principio se mostraban encendidas al público de las primeras filas, no sin antes realizar la rigurosa señal de la cruz.

PATRIARKH - Sala Mon - Madrid PATRIARKH - Sala Mon - Madrid

Un espectáculo hipnótico, que incluso podría ser presenciado en un teatro, ante un público sentado en butacas, sin perder un ápice de intensidad.

¿Repetiría? Sin duda. Muchas veces nos quejamos de la falta de originalidad de las bandas. Pues aquí tenemos algo singular, distinto, que si bien es cierto no tiene por qué gustar a todo el mundo, me pareció una de las propuestas más interesantes que he visto en directo en los últimos tiempos.

¡Gran velada de metal extremo la del martes!

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Alvaro Ochoa

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.