El 2026 no es un año cualquiera para el deporte en Eibar. El Club Ciclista Eibarrés se prepara para celebrar su centenario, un hito que … marca un siglo de pasión sobre dos ruedas. Al frente de la nave, Ángel López cumple su noveno año como presidente, y hace un repaso de una década llena de cambios, desde la incorporación de la tecnología en las retransmisiones hasta las dificultades burocráticas que amenazan la organización de carreras históricas como el Memorial Valenciaga.

– En 2026 el club celebra su centenario y usted cumple cerca de una década al frente. Echando la vista atrás, ¿cuál es su balance de esta gestión?

– Hablar de balances requiere hacerlo siempre en positivo. El cambio principal que ha sufrido el club desde que entré como presidente, junto con el grupo nuevo, se ha basado en aplicar una tecnología que antes no se usaba. Me refiero a las retransmisiones de las carreras más importantes, como el Memorial Valenciaga y la prueba femenina. Además, cuando llegamos a la directiva, se nos había caído una carrera de cadetes por falta de patrocinio y decidimos que había que recuperarla fuera como fuese. Fue entonces cuando nos planteamos: ¿por qué no hacemos una prueba femenina? Estaba en boga apoyar el deporte femenino y nos animamos a ello.

Problema en amateurs

«Figuras como Pogacar o Evenepoel pasan a profesional sin pisar el terreno aficionado»

Dificultad económica

«Organizar una carrera es cada vez más difícil; los seguros cuestan una barbaridad»

– Esa apuesta por el ciclismo femenino ha sido notable, llegando a organizar una prueba internacional. ¿Cómo ha sido ese ascenso hasta la categoría UCI?

– Empezamos con una prueba del Torneo Euskaldun, muy territorial, y al año siguiente pasamos al Campeonato de España. De ahí subimos un escalón a categoría UCI 1.2, luego a 1.1 y finalmente llegamos a la Pro Series el año pasado. Sin embargo, tuvimos que cambiar de fecha porque el calendario femenino en mayo está muy concentrado; carreras como la Itzulia femenina o la Vuelta a España nos desplazaron. El año pasado tuvimos que moverla a octubre, pero la participación no fue la deseada porque los equipos ya están descansando.

– ¿Y cómo se presenta la edición de este año tras esa experiencia en octubre?

– Hemos decidido pasar la prueba al 19 de abril. La hemos cogido con pinzas y hemos bajado una categoría, volviendo a 1.1, pero con el objetivo de que la participación sea mayor. La diferencia es que en la Pro Series no podíamos invitar a equipos continentales o locales, y además el presupuesto se disparaba. Queremos recuperar el nivel de podios como el de 2021, cuando tuvimos a Van der Breggen, Van Vleuten y Elisa Longo, el mismo podio que el campeonato del mundo del año anterior.

– Hablando de referentes, el Memorial Valenciaga cumple 55 ediciones. Sigue siendo el buque insignia, pero ¿cómo le afecta el cambio del ciclismo moderno donde los jóvenes pasan tan rápido a profesionales?

– El Valenciaga sigue siendo una de las mejores pruebas de la Copa de España, todo el mundo desea venir, pero el ciclismo amateur está sufriendo un problema estructural grave. El deporte se está profesionalizando desde juveniles. Casos como el de Markel Beloki, Pogacar o Evenepoel, que pasan directamente a profesionales sin pisar el terreno aficionado, hacen que la categoría pierda ese ‘garrote’ que tenía antes . Aun así, sigue siendo nuestra prueba principal, sin olvidarnos del ciclismo base, que para nosotros es casi más importante.

– De cara al centenario, ¿qué tienen preparado para conmemorar estos 100 años de historia?

– Vamos a hacer un centenario repartido en dos años. El germen del club surge en 1926, aunque se constituye oficialmente en 1927. Comenzaremos los actos el 10 de junio en el Coliseo, presentando el nuevo logo y un vídeo conmemorativo. Luego, en septiembre, queremos hacer algo especial el Día del Pedal, una gincana para los más pequeños. También daremos charlas sobre la historia industrial de Eibar y la bicicleta, explicando cómo pasamos de fabricar cañones a tubos de bicicleta tras la prohibición de exportar armas en la dictadura de Primo de Rivera.

– Mencionaba antes la importancia de la base, pero hoy en día es difícil competir contra las pantallas o deportes como el fútbol. ¿Cómo ve la cantera?

– Hay muchos clubes, sobre todo en Gipuzkoa, pero falta apoyo económico para sostenerlos. Además, el ciclismo tiene un hándicap: hay que practicarlo en la carretera. Entiendo perfectamente a los padres que temen que sus hijos salgan a entrenar solos por el tráfico; es muy arriesgado. Necesitamos crear estructuras o circuitos cerrados en los que se pueda entrenar con seguridad.

– La seguridad nos lleva a otro punto crítico: la organización de las carreras y el voluntariado. ¿Sigue existiendo esa figura del voluntario de antaño?

– El voluntariado ya existe en casos muy contados. Además antes cada uno pagaba de su bolsillo, pero ahora hay que pagarlo absolutamente todo. Para montar la infraestructura de un Valenciaga ya no podemos depender de voluntarios, tenemos que contratar gente. Y luego está el problema de los seguros y en caso de accidentes.

– ¿Hasta qué punto los costes de los seguros están poniendo en riesgo la viabilidad de las pruebas?

– Es una verdadera barbaridad. Estamos hablando de cifras de entre 4.000 y 10.000 euros por carrera solo en seguros. Tuvimos una experiencia muy dura en 2018 con un accidente grave en Bergara, donde una moto de enlace fue atropellada. Hubo una demanda y el juicio estimó una indemnización cercana a los 300.000 euros por los intereses de demora. Si los seguros repitieran contra nosotros, supondría el caos, el cierre del chiringuito. Cada vez es más difícil organizar una carrera si quieres hacerla bien.

– En el apartado económico, ¿sienten el respaldo de las instituciones?

– No nos podemos quejar del Ayuntamiento de Eibar, pero vemos una discriminación en las ayudas de Diputación y Gobierno Vasco. Se vuelcan con el ciclismo femenino —nos dan 12.000 euros para la prueba de chicas— pero para el Memorial Valenciaga, que tiene un presupuesto de 50.000 euros, apenas recibimos 1.000 euros de subvención. Es algo que estamos intentando negociar. Nuestro presupuesto anual ronda los 190.000 euros y sin las subvenciones sería imposible.

– La sede del Club Ciclista está repleta de historia en cada rincón. ¿Qué tesoros guardan con más cariño?

– Tenemos verdaderas joyas, aunque el espacio se nos queda muy pequeño. Entre lo más valioso están las fotografías antiguas que decoran las paredes y trofeos que son auténticas reliquias. Conservamos incluso maillots históricos de la ‘Bicicleta Eibarresa’ de los años 50 y uno de los primeros logos que tuvo el club. Estas piezas han estado expuestas recientemente en el Hogar del Jubilado, pero nuestro gran problema es que no tenemos un local propio; estamos en uno cedido por el Ayuntamiento y ya hemos solicitado otro para poder mostrar dignamente este patrimonio. Lo que ves aquí no tiene un valor económico de mercado, pero su valor sentimental para la historia de Eibar es incalculable.

– Por último, ¿qué mensaje le gustaría enviar a la afición eibarresa ante este centenario?

– Que sepan valorar el esfuerzo de muchas generaciones para que el ciclismo sea nuestra seña de identidad. En todo el mundo nos conocen porque Eibar es la cuna del ciclismo. Nos visitan invitados de la Vuelta a Cataluña y nos dicen que ya les gustaría tener en sus etapas el gentío que tenemos en la meta del Valenciaga. Eso es algo que la gente tiene que valorar y apoyar.