El escalador estadounidense Alex Honnold completó el 24 de enero una nueva hazaña al escalar sin cuerdas ni sistemas de protección el Taipei 101, uno de los edificios más altos del mundo y un referente del paisaje urbano asiático.
La escalada, realizada en la capital de Taiwán, se sumó a la trayectoria del deportista en el free solo, una modalidad que elimina cualquier margen de seguridad y exige un control absoluto de cada movimiento.
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La actividad había sido programada inicialmente para la noche del viernes 23 de enero, pero debió ser aplazada por 24 horas debido a condiciones climáticas adversas. Finalmente, el ascenso se concretó el sábado y fue transmitido en vivo a través de la plataforma Netflix, permitiendo que la hazaña fuera seguida en tiempo real.
El Taipei 101 alcanza una altura total de 508 metros y cuenta con 101 pisos. Entre 2004 y 2010 fue considerado el edificio más alto del mundo, hasta ser superado por otras construcciones, entre ellas el Burj Khalifa. Además de su relevancia arquitectónica, es reconocido como uno de los rascacielos ecológicos más altos del planeta.
Alex Honnold saluda a sus seguidores antes de intentar escalar el rascacielos Taipei 101. Foto:EFE
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Para Honnold, la dificultad no estuvo únicamente en la altura ni en la ausencia total de protección. La estructura del edificio presentó un reto particular debido a su diseño en bloques superpuestos, que rompe la verticalidad del ascenso. Cada sección introdujo salientes, cambios de forma y pequeñas superficies sobresalientes que obligaron a detenerse, ajustar la postura y recalcular el equilibrio antes de continuar.
Precisión y acumulación de esfuerzo, claves del ascenso
A diferencia de una pared de roca natural, el Taipei 101 combinó materiales como concreto, acero y vidrio, superficies que ofrecen agarres menos previsibles. El escalador había explicado previamente que el principal desafío no se concentraba en un único punto crítico, sino en la acumulación de tensión física y mental a lo largo de los 101 pisos.
Cada tramo requirió precisión absoluta. Las formas curvas y los cambios constantes de ritmo impidieron una escalada continua, reduciendo al mínimo el margen de error. En una disciplina como el free solo, esta característica convierte cada movimiento en una decisión definitiva.
El ascenso del Taipei 101 representó un escenario distinto a los entornos naturales que caracterizan la mayoría de sus proyectos. En lugar de roca impredecible, el reto estuvo determinado por la geometría urbana y la repetición estructural, factores que exigieron una concentración constante durante todo el recorrido.
La jornada del 24 de enero quedó registrada como una de las escaladas urbanas más exigentes realizadas hasta ahora. Con esta hazaña, Alex Honnold sumó un nuevo desafío a su carrera, trasladando el free solo del entorno natural al corazón de una de las ciudades más densamente pobladas de Asia.
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¿Quién es Alex Honnold?
Alex Honnold nació en Sacramento, California, en 1985, y es considerado uno de los escaladores más influyentes de su generación. Su reconocimiento internacional se consolidó en 2017, cuando logró escalar El Capitán, una pared de granito de casi 900 metros en el Parque Nacional Yosemite, sin cuerdas ni protección. Esa ascensión fue documentada en la película ‘Free Solo’ (2017), que recibió múltiples reconocimientos.
Desde entonces, su carrera ha estado marcada por retos que empujan los límites físicos y mentales del deporte. A estos logros se suma un estilo de vida austero y un compromiso con iniciativas ambientales, materializado en la creación de la Honnold Foundation, dedicada a promover el acceso a energías limpias.
Ángela María Páez Rodríguez
Redacción Últimas Noticias
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