Miguel Ángel Revilla acude la noche de este lunes 26 de enero al programa ‘El Hormiguero‘ con motivo de su 83 cumpleaños, donde repasará la actualidad y hará balance de estos años. Con motivo de esta entrevista, recordamos la visita del cántabro al museo Can Prunera en 2010, cuando el ex político recorrió las instalaciones acompañado de su esposa, Aurora Díaz. Durante el recorrido, mostró especial interés por la historia del edificio y su cuidadosa restauración. Sin embargo, lo que más captó su atención fue la colección de obras de grandes maestros que albergan sus salas permanentes.

Según relató entonces, Revilla quiso fotografiarse junto a cada una de las obras de los artistas reconocidos «para que haya pruebas cuando lo cuente», bromeó durante la visita. Tanto Revilla como su mujer quedaron impresionados por los detalles arquitectónicos del inmueble, desde los muebles originales hasta las baldosas hidráulicas y los techos modernistas. «Esto es como una joyería, es una joya», afirmó el político al referirse a los motivos decorativos que adornan el interior de esta construcción de 1911.


Can Prunera constituye uno de los mejores ejemplos del modernismo arquitectónico en las Islas Baleares. El edificio, construido en 1911, abanderó desde su origen este movimiento, aunque en aquel momento nadie podía imaginar la relevancia histórica que acabaría adquiriendo. En 2008, la casa fue sometida a una detallada restauración que se completó en 2010, un proceso que incluyó la recuperación de los muebles originales de la época que todavía se conservaban en su interior. Esta intervención permitió devolver al edificio su esplendor original, respetando cada detalle de su diseño inicial y preservando elementos tan característicos como las baldosas hidráulicas, los techos decorados y la carpintería artesanal.

Desde su reapertura al público tras la restauración, Can Prunera no solo funciona como museo de arquitectura modernista, sino también como espacio expositivo de primer nivel. El edificio alberga una notable colección de obras pertenecientes a la colección Pere Serra, con piezas de algunos de los artistas más relevantes de los siglos XIX y XX. Entre las paredes de Can Prunera cuelgan obras de Joan Miró, Pablo Picasso, Paul Gauguin, Tsuguharu Foujita, Gustav Klimt, Miquel Barceló y Dennis Oppenheim, entre otros destacados creadores. Esta colección convierte al museo en un espacio único donde la arquitectura modernista dialoga con el arte contemporáneo, ofreciendo a los visitantes una experiencia cultural completa.


La combinación de la estructura arquitectónica original con estas obras maestras crea un ambiente singular que transporta al visitante a principios del siglo XX, mientras aprecia creaciones artísticas que abarcan diferentes épocas y corrientes. Los lienzos aportan color y vida a un edificio que preserva un momento exacto de la historia de Sóller y su entorno. El interior del museo recrea fielmente la estética modernista, con elementos decorativos inspirados en la naturaleza: aves, flores, mariposas, libélulas, lámparas de araña y muebles tallados con la elegancia característica del movimiento. Cada estancia funciona como una cápsula del tiempo que permite entender el modernismo como forma de vida, una conjunción entre arquitectura, arte, filosofía y pintura.

Un espacio cultural dinámico para todos los públicos

Actualmente, Can Prunera se define como un espacio dinámico dedicado al arte, la creatividad y el pensamiento. Más allá de su función como museo, el edificio acoge una amplia programación cultural que incluye exposiciones temporales, conferencias, talleres y actividades específicamente diseñadas para familias, niños y niñas. Esta apuesta por la dinamización cultural ha convertido a Can Prunera en un centro de referencia en Mallorca, donde conviven la preservación del patrimonio histórico y la promoción del arte contemporáneo.


El museo busca ser un punto de encuentro para artistas, pensadores y visitantes interesados en explorar las conexiones entre el pasado y el presente. Las formas sinuosas características del modernismo, inspiradas en la naturaleza, se aprecian en cada rincón del edificio. Los trazos curvos evocan las olas y las algas del Mediterráneo, mientras que los altos techos recuerdan a los palacios europeos de ciudades como Sintra o Trieste. El juego de las baldosas hidráulicas, tejidas entre sí por símbolos y mitos, invita a los visitantes a explorar cada detalle.

El museo mantiene diferentes horarios según la temporada del año. Durante el periodo otoño-invierno, del 1 de octubre al 14 de abril, el museo abre los lunes de 10:00 a 18:30 horas; martes, miércoles y jueves de 10:00 a 19:00 horas; viernes y sábado de 10:00 a 19:30 horas; y domingos de 10:00 a 15:00 horas. En la temporada primavera-verano, del 15 de abril al 1 de octubre, el horario se amplía considerablemente. Los lunes permanece abierto de 10:00 a 18:30 horas; martes, miércoles y jueves de 10:00 a 20:00 horas; viernes y sábado de 10:00 a 22:00 horas; y domingos de 10:00 a 14:30 horas.

En cuanto a las tarifas, la entrada general tiene un precio de 11 euros para adultos. Los menores de 12 años pueden acceder gratuitamente, mientras que existe una tarifa reducida de 9 euros para jóvenes de entre 12 y 24 años y para mayores de 65 años. Estas condiciones especiales facilitan el acceso a diferentes segmentos de público, promoviendo la democratización de la cultura. El modernismo es un movimiento artístico y arquitectónico que se desarrolló principalmente entre finales del siglo XIX y principios del XX. Caracterizado por la ruptura con los estilos históricos precedentes, el modernismo buscaba la creación de un arte nuevo, acorde con la mentalidad de la época moderna.