Considerado uno de los edificios más emblemáticos de Castilla y León, fue inaugurado en 2007. Asentado sobre una parcela de 32.500 metros cuadrados, tiene … una superficie útil de 45.000. Su arquitecto, el catalán Ricardo Bofill Leví (1939-2022), lo bautizó como ‘Ondas’, aunque para los vallisoletanos es el Centro Cultural Miguel Delibes. «Es un edificio caparazón, encerrado en sí mismo. El exterior está hecho con una doble fachada, una pared recubierta con una piel de vidrio. Esto lo convierte en un poco joya», explicaba su autor. «Bonito, elegante y discreto, para nada materiales caros, ni de lujo, una cosa sobria, austera». En su interior unifica una sala sinfónica, un auditorio, la Escuela Profesional de Danza, la Escuela Superior de Arte Dramático y el Conservatorio de Música de Valladolid.
Construido por Dragados y Zarzuela, el auditorio es uno de los más grandes de Europa, con 1.816 butacas, repartidas en plateas, palcos y escenario, por detrás de la sala Santa Cecilia del Auditorium Parco della Musica de Roma, con 2.756 asientos; o la sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid, con capacidad para 2.324 espectadores sentados. El auditorio vallisoletano tiene 5.500 metros cuadrados. Forrada en madera de roble de veta y con los avances acústicos más modernos de aquel momento -participaron los técnicos Albert Xu e Higini Arau, con gran experiencia reconocida a nivel mundial para la ejecución y control de calidad de la acústica-, esta sala es la joya del centro.
Se inauguró el 11 de abril de 2007 con la obertura de ‘Las bodas de Fígaro’ de Mozart. La primera parte se cerró con el ‘Concierto para piano n.º 9, en mi bemol mayor, K. 271’, también de Mozart, interpretado por la pianista portuguesa Maria João Pires. Para la segunda parte del concierto, el entonces director titular de la Sinfónica de Castilla y León (OSCyL) -desde 2002 hasta 2009-, el colombiano Alejandro Posada Gómez, eligió ‘La consagración de la primavera (Cuadros de la Rusia pagana en dos partes)’, de Igor Stravinsky. Pero las primeras notas que sonaron aquel día en el interior de ‘Ondas’ fueron las de ‘Fanfarria castellana’, obra encargada por la OSCyL al compositor estadounidense Eric Ewazen. Con ella, la Sección de Metales de la Sinfónica dio la bienvenida al público en el ‘foyer’ del edificio.
La parte musical del Centro Cultural Miguel Delibes se complementa con una sala para música de cámara, a la izquierda del vestíbulo, con capacidad para 505 espectadores. A la derecha del ‘foyer’ se ubica la sala de teatro experimental. Detrás de estas tres salas, la sede de la Oscyl, 1.750 metros cuadrados con salas y cabinas de ensayo, camerinos, almacén de partituras y enfermería, entre otras instalaciones; el Conservatorio Profesional de Música (55 espacios de enseñanza, cinco aulas de cámara y 21 cabinas de ensayo); y los centros formativos de las escuelas de Danza y Arte Dramático.
La arquitectura del inmueble destaca por su tejado en forma de onda (de sonido). La Junta invirtió 72.474.000 euros en su construcción. Tiene también un aparcamiento subterráneo con 394 plazas.