A la tercera oportunidad fue la vencida para Alcaraz en Australia. Tras sus intentos fallidos en 2024 y 2025, este año el murciano rompe la … barrera de los cuartos de final en el Open de Australia y se cita ahora con Alexander Zverev por un puesto en la final. Serán sus décimas semifinales de Grand Slam, convirtiéndose así en el segundo tenista más joven de la historia en alcanzar dicha cifra. Solamente faltaba Australia para haber pisado las semifinales de todos los grandes y con este logro se convierte en el tercer tenista más joven en hacerlo tras Djokovic y Nadal.

Arrolló por completo el palmareño a un De Miñaur que solamente pudo presentar batalla durante el primer set. Este triunfo supone su primero ante un tenista top 10 en tierras australianas. Luces y sombras de Alcaraz en el inicio. Dulce en sus primeros contactos el tenista de El Palmar, cuyos golpes se fueron ensuciando a medida que avanzaba el primer asalto. En un abrir y cerrar de ojos se había metido en el bolsillo los tres primeros juegos del partido. Todo iba a pedir de boca, pero fue entonces cuando Alcaraz entró en el laberinto. Un error tras otro, especialmente con el revés, le llevaron a la casilla de salida. 3-3 y enfrente un De Miñaur crecido ante su público. El australiano de raíces alicantinas no paró de buscar una y otra vez el revés del número uno del mundo. Mucho mejor la derecha, diabólica, cuya potencia desarmó por completo a De Miñaur en las batallas desde el fondo de pista.

Todo velocidad y explosividad el tenista australiano, capaz de llegar a dejadas imposibles de un Alcaraz que no daba crédito al otro lado de la red. Entre la risa y la desesperación el número uno del mundo. Disfrutando en los intercambios, con esa sensación de no tener controlado el juego, pero sabiéndose superior a su rival. Se podía despistar, sí, pero en cuanto subía una marcha más, se acababan las opciones para su rival. Así fue en el primer set. Una rotura detrás de otra. Hasta cinco se vivieron en 12 juegos. Tres ‘breaks’ cayeron del lado de un Alcaraz más errático de lo normal, pero certero en los momentos clave. Suficientes para anotarse un primer set entretenido por el juego y por el marcador. Sujetaba el martillo el palmareño delante de un correcaminos.

Antes de la conclusión de la primera manga se vivió otro de esos detalles que explican bien la talla humana de Carlos Alcaraz. La jueza de silla señaló infracción a De Miñaur por haber excedido el tiempo de espera antes de sacar. Incrédulo el australiano y rápida la reacción de Carlitos para acudir a la silla y explicarle a la jueza que la culpa había sido suya, que era él quien se estaba preparando. Quizá esa situación marcó a un De Miñaur rendido tras ese episodio a partir del cual llegaría un parcial de 10-2 para el tenista murciano.

Se acabó el partido ahí. No hubo más resistencia por parte de un De Miñaur que se dejó llevar por la corriente hacia un destino inevitable. Le pedían más fuerza en los golpeos desde su banquillo, pero poco más podía hacer el tenista australiano. Agigantado Alcaraz, ganando en solidez a medida que pasaban los minutos, logró dejar en nada a un tenista duro y batallador. Acabó brillando el murciano con todo su repertorio de golpes. Se presenta el de El Palmar en sus primeras semifinales del Open de Australia sin haber cedido ni un solo set en el camino.