Inspirado en las grandes bandas de pop rock de los 90, el nuevo proyecto de Walls gira en torno a las despedidas, al legado que queda cuando ya no estamos y esas canciones que perduran en el tiempo. Un concepto que pondrá en pie en su nueva gira, que tendrá por primera vez parada en el Movistar Arena. Aunque él sueña con La Condomina.
Un título algo melancólico, ¿no cree?
Es un título que, dependiendo de cómo me levante, me parece superbonito o demasiado intenso. El disco habla de la trascendencia y de lo que va a quedar cuando yo no esté aquí, que es un pensamiento que me ha invadido la cabeza desde que tengo tres años. Le puedes preguntar a mi madre, me levantaba en mitad de la noche a preguntarle qué iba a pasar cuando me muriera. Así que busqué la manera más poética de decirlo, hasta que al final me di cuenta de que tenía que ir al grano. Hicimos la canción de El día que me olvides, y ya a partir de ahí se desarrolló todo, porque creo que cuando tú quieres a alguien, le tienes que decir ‘te quiero’. Punto. No tienes que andarte con rodeos.
Es un tema bastante duro y no muy habitual en la música.
He hecho con 25 años un álbum hablando de cosas de las que tendría que hablar con 60 o con 70, pero es que es lo que me apetecía. Me invade mucho ese pensamiento. Y justo coincidió con una época en la que mi padre me enseñaba música. Esos momentos tocando con él formaban parte de mí intensamente todos los días. Entonces, pues surgió. Realmente, el álbum entero no habla de eso, pero sí que es un viaje en el que el artista, en este caso yo, se va volviendo cada vez más vulnerable, asumiendo que se va a marchar y que no pasa nada por eso.
«El disco habla de la trascendencia y de lo que va a quedar cuando yo no esté aquí, que es un pensamiento que me ha invadido la cabeza desde que tengo tres años»
Ahora que habla de su padre, creo que tienen una conexión muy bonita.
Básicamente, yo quería hacer un álbum que fuese como dejar un legado para la gente de la misma manera que mi padre lo ha dejado para mí. Y no estoy hablando de dejárselo a millones de personas, porque creo que no somos tan importantes. El día que yo no esté el Sol seguirá saliendo igual y todo seguirá siendo igual. Entonces, sin dramas ni ningún tipo de sobrepensamiento, pues hice un álbum que quería que influenciase de alguna manera, aunque sea a una persona, de la misma manera que mi padre me influenció a mí. Sí que es verdad que decir que es un álbum influenciado en la música que me enseñó él sería demasiado pretencioso, pero yo creo que, más que la música en sí, lo que me enseñó él fue la manera de vivirla.
De hecho, el disco está inspirado más en las bandas de la generación de su padre que en la suya.
Está bien inspirarse en todo y hay que escuchar de todo. Estando todo inventado, porque creo que lo está a nivel sonido, sí que es verdad que hay que estar al loro de las tendencias que se usan ahora. Pero creo que, en los 80, 90 o en otras épocas, o sea, en las épocas primerizas de un género, se hacía ese género con una naturalidad y espontaneidad que, a lo mejor, no se hace ahora porque ya sabes lo que es.
«He hecho con 25 años un álbum hablando de cosas de las que tendría que hablar con 60 o con 70»
Un creador diciendo que está todo inventado. Entonces, ¿cómo lo hace?
Hay que robar ideas. De uno mismo y de todo el mundo. ¡Y que no te pillen! (ríe).
Y no copiar, pero sí como referentes. ¿se fija más en los artistas de antes?
A ver, mis referencias son artistas más antiguos. Eso no quita que yo no escuche lo de ahora y que me pueda influenciar. Pero es que los artistas actuales que yo escucho no hacen la música que yo hago. De ellos me gusta su concepto, lo que dicen o cómo son, pero, a nivel de cómo quiero sonar, sí que me influencian artistas de antes.
«Mis referencias son artistas más antiguos. Eso no quita que yo no escuche lo de ahora y que me pueda influenciar. Pero es que los artistas actuales que yo escucho no hacen la música que yo hago»
Lleva el rock en las venas, pero ¿lo practica todo lo que querría?
Para mí, este álbum es el más rock de mi carrera. Es que mi concepto de rock ha cambiado. Me pensaba que el rock era una persona haciendo un viaje a saco diciendo lo mucho que molaba. Y, realmente, con este disco me he dado cuenta de que hacer rock es, a lo mejor, ponerse con un piano sudando entero y mostrarse vulnerable a la gente, ¿sabes? Y esto se va a trasladar al directo, va a ser mi directo más rock, porque creo que no es una cuestión de sonido, sino de actitud.
En este mundo de inmediatez y fugacidad, ¿necesitamos canciones que perduren? Al menos, intentarlo.
A ver, es jodido, muy jodido. Pero bueno, hay bandas que lo consiguen. Hay bandas que se pueden permitir estar dos años sin sacar un disco, girando, y no suenan pesados. Eso es porque las canciones son buenas. Entonces, si esas bandas lo han conseguido, ¿por qué no lo puedo hacer yo? Eso no quita que a uno le entre el gusanillo de tener algo preparado para que salga en los próximos meses, porque, al final, el mercado funciona así. Es una mierda.
Cuando el ruido desaparece, ¿qué queda del artista?
Nada. Una persona normal. Al final, si eres una persona que mola, trasladarlo luego a la fama o como quieras llamarlo es sencillo y no sientes ese síndrome del impostor. Pero si tienes que forzarlo, ahí es donde está el problema.
«Hay bandas que se pueden permitir estar dos años sin sacar un disco, girando, y no suenan pesados. Eso es porque las canciones son buenas. Entonces, si esas bandas lo han conseguido, ¿por qué no lo puedo hacer yo?»
Canta: «prométeme que vas a seguir aquí cuando mi mentira no se la crea nadie». ¿Hay mucho plástico en la música?
Todas las industrias son mentira, y la de la música es un negocio como cualquier otro. Lo que pasa es que, como es música, se romantiza y parece un insulto al arte que haya un negocio detrás. Es una mierda, pero es lo que hay y pasa igual con la industria del cine, la textil o cualquier otra. La cosa está en que los que hagan ese negocio no seamos los artistas. Los artistas tenemos que intentar vender nuestra obra de la mejor manera posible, pero no crear pensando en vender, ¿sabes? Pero bueno, tampoco creo que pase nada por asumir que esto es un negocio, que es un poco mentira como todo y que a veces tienes que ponerle buena cara a quien no quieres ponérsela, como en todos los negocios del mundo.
¿Cómo definiría la carrera del artista?
Este es el trabajo más privilegiado del mundo. Evidentemente hay días malos, pero venir aquí a quejarme para mí sería injusto con la peña que de verdad tiene un curro que es una putada o que no le gusta. Entonces, partiendo de ese punto, sí que tienes que lidiar un poco con que todo el mundo te dore la píldora. Si, todo el mundo te dice que eres el puto amo, que eres el mejor, cuando realmente lo único que haces son canciones y algunas no son ni buenas. Tienes que pelear mucho con tu propia cabeza, aprender a escuchar, aprender que, cuando aciertas, está bien, pero cuando te equivocas, también puede ser por tu culpa. Son cosas que se van aprendiendo con el tiempo y que, evidentemente, necesitas hacer un ejercicio de humildad para que no se te suba, aunque se te sube igualmente.
«La industria de la música es un negocio como cualquier otro, lo que pasa es que se romantiza»
¿La música sirve, también, para sanar?
La música acompaña, es una banda sonora. Si gracias a mi música alguien encuentra la manera de reencontrarse, yo se lo agradezco de corazón, porque es un poco por lo que ha hago. Quiero decir, yo cuento mi historia y tengo la suerte de que con ella se siente identificada a la gente, pero no hay ninguna explicación más allá de ello. La verdad es que jamás podré explicar lo que se siente cuando una persona te cuenta su historia y se identifica con la tuya, que tú has contado de manera totalmente altruista.
¿Da cierto pudor hacer de lo íntimo universal?
No, porque, ¿sabes qué pasa? Que creo que cuando lo que quieres contar lo cuentas en una canción, se le quita peso inmediatamente. Si tú te quieres declarar a alguien y lo haces con una canción, es como que no te da tanta vergüenza. Entonces, yo hablo de lo que me apetece hablar, y lo he hecho de 20.000 cosas, de 20.000 sensaciones, y no pasa nada. Si es que al final son canciones, es arte.
Hay 20.000 maneras lícitas de ganarse la vida con la música, 20.000, no todo el mundo puede ser Aitana. Y creo que eso es algo que a los chavales que entran en ‘OT ‘se les debería decir»
¿Se llevan bien Ginés y Walls?
Sí, claro, son muy parecidos. Vamos, son prácticamente iguales. Las cosas que vivo, las vivo unas veces lo hago como Walls y otras como Ginés. O a veces escribe Ginés, pero lo interpreta Walls. No tengo un personaje que me haya creado, creo simplemente que ha sido una cosa orgánica, que es como tiene que ser.
¿Y qué queda del ‘Wallsito’ de 16 añitos que triunfaba como freestyler en la batalla de gallos?
El aprendizaje. Pero no queda nada como persona. Es decir, si quedase algo, para mí sería una putada tener 10 años más y no haber evolucionado o ser el mismo. Eso es una mierda y es porque te has quedado estancado. Evidentemente, las cosas que se aprenden en la vida te las vas llevando.
«Tengo todas mis energías en el concierto del Movistar Arena. He dejado de fumar y me he apuntado a clases de canto, que no me gusta nada, me mareo, me sientan fatal, pero lo estoy haciendo por ese bolo»
En la última edición de OT cantaron una de sus canciones. ¿Qué opina de este tipo de talents?
¿Sabes qué pasa? Que ahora con las redes un programa como Operación Triunfo, en mi opinión, sin ser esto culpa de los que participan en el concurso, hace que la gente esté más pendiente de lo que pasa fuera. Y eso es lo que he sentido este año. Además, creo que no hay 16 huecos anuales en la industria musical española y es una pena, pero creo que hay que hacer un ejercicio de decir: ‘chicos, esto es esto es lo que hay, disfrutadlo y si luego tenéis que volver a donde tengáis que volver, pues es lo que hay’. Hay 20.000 maneras lícitas de ganarse la vida con la música, 20.000, no todo el mundo puede ser Aitana. Y creo que eso es algo que a los chavales que entran en la academia se les debería decir. He visto algunos que están más ubicados que otros. Aunque cuando sales tengas 50.000 o 60.000 seguidores, sigues teniendo la misma base musical que cuando entraste. Saca tu música, equivócate, y no te preocupes. Es una mierda, porque esos chavales tendrían que tener derecho a equivocarse, pero ahora no pueden porque ya son famosos. Tienen todos los focos en ellos y eso es una putada gorda. Porque, al final, te quedas cucú.
Walls
- Cantante. Murcia. 25 años.
Ginés Paredes Giménez (Murcia, 25 años), más conocido como Walls, saltó a la fama con solo 16 años cuando ganó una final regional de la Red Bull Batalla de Gallos. Años después, dejó el rap para dedicarse al pop-rock con sus propias canciones. Tiene tres álbumes en el mercado y colaboraciones con Hens, Soge Culebra o Alba Reche.
El 21 de febrero toca por primera vez en el Movistar Arena.
Ando preparando el Movistar desde que terminé el álbum y creo que, hasta que no lo haga, no me voy volver a meter al estudio, porque tengo que poner ahí todas mis energías. He dejado de fumar y me he apuntado a clases de canto, que no me gusta nada, me mareo, me sientan fatal, pero lo estoy haciendo por ese bolo.