Sebastià Torrens (Inca, 1964) lleva toda una vida retratando la Mallorca natural y sus especies. Suyas son algunas de las imágenes de interacciones del buitre negro (el ave más grande que tenemos en Mallorca) con el buitre leonado. Compagina la fotografía de naturaleza y científica con la enseñanza. Acaba de publicar su primer método: Primera Mirada. Una forma fácil de aprender fotografía, ya a la venta en librerías de toda España.

Las enseñanzas de Fotografía han desaparecido este curso de la Escola Superior d’Art i Disseny por falta de alumnos y usted publica su primer método ¿Es consciente de que nada contra corriente?
—Es curioso, porque en el centro de estudios fotográficos en Palma me han comentado algo similar, en mi caso concreto no he tenido este problema. Tengo la misma cantidad de cursos y alumnos que en los últimos años.

Desaparece de los estudios reglados. ¿Con la llegada del móvil la fotografía ha pasado de ser una profesión a una afición?
—Hay que separar. La gran mayoría de mis alumnos viene porque son aficionados, tienen una visión de una escena y quieren conseguir registrarla como la imaginan en la cabeza. Una cámara es más adecuada y da más posibilidades para hacerlo.

En un mundo en el que el móvil se impone a la cámara reflex…
—Es verdad que con la llegada del móvil mucha gente deja de hacer fotos con cámara, en parte es así. Pero por otro lado la llegada del móvil ha hecho que prácticamente todo el mundo haga fotos ahora y una pequeña parte de esa gente se aficiona después y se pregunta con buen criterio si hay algo más después del móvil. La respuesta es sí. Hacer una foto con la cámara es una experiencia diferente.

¿Hay quien piensa que solo con comprar una cámara automática tiene el problema resuelto?
—Hay que conocer el equipo, lo que estás usando y no solo en fotografía, eso es aplicable prácticamente a cualquier cosa, desde una cámara de fotos a un microondas. Hay una curva de aprendizaje igual que con cualquier otro aparato para sacar el máximo rendimiento. Tampoco se trata de sacar el tope de rendimiento, sino de que sea una actividad satisfactoria, salir y pasarlo bien.

Si hace unos años se cuestionaba el retoque con photoshop ahora la IA es la protagonista. ¿Cómo imagina la fotografía del futuro?
—No lo veo como una amenaza porque el acto de hacer fotos, de salir con tu cámara a fotografiar una escena es una experiencia. En mi opinión la IA tiene poco que hacer frente a eso, otra cosa es lo que luego hagamos en el ordenador con la posibilidad de eliminar o añadir cosas, pero esto no sé decir si es fotografía… En los cursos enseñamos a hacer todos y disfrutar. También hay cursos dedicados a programas de edición pero son solo una parte pequeña del proceso. La parte importante es el momento en el que tenemos la cámara en la mano. Vas y ajustas si quieres más o menos luz, el encuadre o el balance de blancos.

Acaba de lanzar su primer libro como autor en un mundo que cada vez lee menos manuales y lo hace a nivel nacional. ¿Por qué?
—Este es mi primer libro como autor del texto, porque con mis fotos he participado en una docena. Aportaba mis imágenes acompañando al texto de otras personas, a veces las fotos eran un complemento y otras el texto era el complemento. Esta la primera vez que escrito un libro y ha sido toda una experiencia. Durante mucho tiempo mis alumnos me han pedido un libro de referencia para tener los temarios agrupados, aparte de los apuntes. Lo que he hecho es buscar libros de este tipo, para iniciarse en el mundo de la fotografía y aprender, pero nunca quedaba satisfecho. Por eso hace un tiempo me planteé ¿Por qué no lo haces tú?

Y lo ha hecho.
—Sí, me embarqué en la aventura. Pretende ser una ayuda para toda persona que se inicia en la fotografía. Está escrito de forma que representa mi manera de enseñar y a la vez es un resumen de mi experiencia 25 años dando clase.

En esos 25 años ha vivido el paso de la fotografía analógica a la digital y el tránsito a la era de los selfies…
—El selfie es algo que mucha gente se hace para generar un recuerdo de un momento y lugar. Es un tipo de fotografía específica que se hace básicamente con el móvil. Cuando hablo con los alumnos siempre les explico que el móvil da un tipo de fotografía más casual, pero con la cámara es diferente. Sales con la idea de hacer fotos y entonces incluso la vista se agudiza, buscas fotos y encuadres… El móvil no es mejor ni mejor ni peor otro tipo de experiencia para mi complementaria, yo lo uso poco.

La influencia de los selfies ha llegado a las vallas publicitarias y catálogos de las grandes marcas. ¿Está pasando factura a la fotografía profesional publicitaria? ¿Baja la calidad estética?
—Lo que hacen las grandes marcas es incluso lógico. Prácticamente el cien por cien de usuarios de móviles hacen fotos y puede ser que esos usuarios se sientan más identificados con campañas que se parecen a lo que hacen en su día a día. Creo que es lógico que las marcas intenten acercarse a sus clientes, pero también creo queda mucho espacio para otro tipo de fotografía, más personal, diferente y menos casual. Sigue viniendo mucha gente a las clases que busca eso. Este invierno en Palma hemos tenido tres cursos solo de iniciación. Me alegra ver que se mantiene la cantidad de gente interesada y vienen todos con su cámara reflex, nadie viene con el móvil al curso, ya saben a que vienen y que lo van a pasar bien.

¿Qué me dice de la fotografía artística? ¿Se rendirá también a los selfies?
—La fotografía artística se caracteriza por separarse de la generalista, creo que no se fija tanto en tendencias como en buscar imágenes más originales y diferentes, aunque distinguirse cada vez es más complicado, con tanta gente que hace fotos y buenas fotos.