El Museo Nacional de Escultura inaugurará el próximo 7 de mayo, en el Palacio de Villena, una de las grandes exposiciones de la temporada. Como ya adelantó este diario el pasado mes de noviembre, el centro estatal presentará entonces la muestra El instante detenido, dedicada a uno de los grandes maestros del barroco: el escultor y pintor Francisco Salzillo y Alcaraz (Murcia, 1707 – 1783).

Una propuesta que ya tiene forma, y que reunirá en seis salas de la sede dedicada a las exposiciones temporales una veintena de obras procedentes del propio Museo Nacional de Escultura (seis), de distintos rincones de Murcia como el Museo Salzillo (seis), el Museo Diocesano de la Catedral (dos), la iglesia parroquial de Lorquí (tres), la iglesia del convento de Capuchinas (una), la iglesia parroquial de San Andrés (una), la ermita de San Antonio Abad (una) o la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (una), junto a prestamos (dos) de coleccionistas particulares de la región. Desde Segovia llegarán dos tallas procedentes de los Misioneros Claretianos y de la iglesia parroquial de Villacastín. El Museo de Albacete también cederá para la muestra un busto de la Dolorosa realizado por Salzillo.

Comisariada por Miguel Ángel Marcos Villán, conservador del Museo Nacional de Escultura, El instante detenido recibirá al visitante con una primera sala en la que se abordará el Proceso Creativo de Salzillo, con 11 obras del murciano en madera y barro cocido policromado o sin pintar. Una primera sala en la que poder contemplar, por ejemplo, imágenes –una suerte de proyecto esbozado en tres dimensiones– realizadas en terracota de un San Francisco de Asís y de un Santo Domingo de Guzmán que acabaría esculpiendo. Villena reunirá las cuatro, procedentes del Museo Salzillo –los bocetos– y de San Gregorio.

No serán los únicos trabajos preparatorios de quien fuera designado Escultor y Modelista de la Ciudad de Murcia en 1755: también se exhibirá el rostro barbudo en barro cocido de un San Antonio Abad o los bocetos de La apoteosis de San Ignacio, La virgen de la leche o de un San José, apenas sugerido en su primigenia apariencia arcillosa. Su figura se repetirá, ya con el niño en brazos, en dos figuras realizadas en barro y madera policromada.

Un relieve de La virgen de la leche procedente de la catedral de Murcia, que también presta un Cristo de la agonía para armar el sucinto segundo capítulo –el que da título a la muestra–, y una Santa Clara de Asís en contemplación del citado convento dan paso a una tercera sala que, de forma también breve, plantea Ecos de Obras Perdidas, con una Inmaculada en barro cocido y policromado del MNE y con el vaciado de la cabeza de una virgen María, posiblemente realizada por el imaginero murciano Francisco Sánchez Araciel (1851-1918), que se especializó en la restauración de obras del maestro murciano –suyo es el Monumento a Salzillo de la plaza de Santa Eulalia, en el casco antiguo de Murcia–.

La sala 4 del Palacio de Villena se destinará a la Escultura Vestida. Una imagen procesional de San Roque, de la iglesia parroquial de San Andrés de Murcia, dará testimonio de la maestría de Salzillo para extraer de la madera los delicados ropajes del santo, con túnica corta, esclavina y manto sobre su brazo izquierdo, con rica policromía y abundante estofado. Completan el capítulo tres imágenes de vestir: un San Félix de Valois, del MNE, así como una Dolorosa y un Jesús Nazareno cedidos por la iglesia parroquial de Lorquí, en Murcia.

El instante detenido se ocupará también de la Escultura Procesional en el capítulo quinto, mostrando por ejemplo las cinco figuras del Paso del prendimiento, de la cofradía murciana de Nuestro Padre Jesús Nazareno, o un San Francisco de Asís de la iglesia parroquial de Villacastín. Se cerrará la muestra poniendo el acento en la Devoción Privada, con el citado busto de la Dolorosa o con dos tallas del Niño Jesús procedentes de una colección particular de Murcia y de los misioneros claretianos de Segovia.

Una de las tallas de Salzillo que se podrá ver en el primer capítuloDOMVS PUCELAE

Santa Ana con la virgen niña

Una de las tallas que ayudarán a entyender el proceso creativo de Salzillo

San Francisco de Asís

Un boceto en barro cocido de San José, de 1738museo salzillo

San José

Un busto de San Antón realizado en barro cocidoMUSEO SALZILLO

San Antón

Una obra de la catedral de Murcia que dará forma al capítulo ‘El instante detenido’

Relieve de la Virgen de la Leche

Una ‘Inmaculada’ para rastrear los Ecos de obras perdidasMNE

Una Inmaculada

Un ‘San Roque’ de ricas vestimentas talladas en maderaMUSEO SALZILLO

San Roque

Una imagen de vestir realizada por SalzilloMNE

San Félix de Valois

Una ‘Dolorosa’ para la devoción privadaMUSEO DE ALBACETE

Busto de Dolorosa