Si sabemos qué significa ‘condensador de fluzo’, si identificamos qué modelo de coche es un DeLorean y si la fanfarria de Alan Silvestri nos pone … el vello de punta significa que ‘Regreso al futuro’ forma parte de nuestra memoria sentimental. En 1985, los viajes en el tiempo de Marty McFly recaudaron casi 6 millones de euros en nuestro país. Los críticos despacharon la cinta como un entretenimiento intrascendente. Alguno descubrió la sombra del productor, Steven Spielberg, en la figura de un padre ausente o, más directamente, idiota. Dos secuelas y cuatro décadas después, la taquillera trilogía permanece en el corazón de una generación.

Tráiler de ‘Regreso al futuro’ con motivo de su reestreno en su 40 aniversario.

Su protagonista, Michael J. Fox, ha escrito un delicioso libro de sus recuerdos en el rodaje, que arranca con una cita de Albert Einstein: «La única razón de que exista el tiempo es para que no ocurra todo a la vez». ‘Future Boy’ (Libros Cúpula) no contiene ni una sola mención al párkinson, contra el que el actor lucha desde 1991. Solo las memorias de un chaval canadiense de 23 años, que tras hacerse popular gracias a la serie ‘Enredos de familia’ supo aprovechar la oportunidad de su vida.

Fox no lo tuvo fácil en el filme del director Robert Zemeckis y el guionista Bob Gale, al que se le había ocurrido la historia al darse cuenta de que fue al mismo instituto que su padre. ¿Hubieran sido amigos de haber coincidido? Para empezar, era el sustituto de Eric Stoltz, que había interpretado a Marty McFly durante seis semanas. Zemeckis echaba de menos más vis cómica en el protagonista, así que decidieron volver a empezar de cero y contratar al protagonista que Spielberg tuvo en mente desde el principio.

Lea Thompson y Michael J. Fox en 'Regreso al futuro'.

Lea Thompson y Michael J. Fox en ‘Regreso al futuro’.

A diferencia de Stoltz, Michael J. Fox carecía de prestigio. Era un actor de tele y acababa de rodar una comedia sobre un hombre lobo en el instituto, ‘De pelo en pecho’, cuyos responsables tuvieron el buen ojo de estrenar después de ‘Regreso al futuro’. El intérprete llegó al acuerdo de rodar durante el día la tercera temporada de ‘Enredos de familia’ y por la noche filmaría en Hill Valley. Una locura que estuvo a punto de acabar con su salud. Al reparto también le costó volver a repetir las escenas que habían compartido con Stoltz. Christopher Lloyd, que interpreta al despistado científico Doc Brown, preguntó quién era Eric Stoltz cuando los productores le comunicaron que había sido despedido: solo le conocía como Marty, el nombre con el que Stoltz había pedido a todos que le llamaran.

Michael J. Fox se pasó tres meses viajando de los estudios Paramount a los de Universal. «Intentaba proyectar un aire de seguridad y confianza, pero estaba totalmente acojonado», confiesa. Pese a todo, como estaba acostumbrado al ritmo de las ‘sitcoms’ televisivas ante un público en vivo logró que Zemeckis aceptara sus improvisaciones y aportaciones al personaje. Como las Nike Bruin blancas con un tira roja, que eran suyas. La empresa las había dejado de fabricar pero ante el requerimiento de Universal volvieron a despachar una veintena. Con ellas podía patinar en monopatín o hacer el baile del pato como Chuck Berry en su escena favorita: la fiesta de graduación en la que toca ‘Johnny B. Goode’, que en realidad se lanzó en 1958, tres años después de cuando sucede la acción. El actor ha interpretado esa canción con astros como The Who, Coldplay, Aerosmith, Sting, B.B. King, John Fogerty, Elton John y Sheryl Crow.

La primera escena que Fox rodó fue el ataque de los terroristas libios en el aparcamiento del centro comercial. Por suerte, no se habían desmontado los decorados de 1955 y Universal permitió a Zemeckis volver a filmar escenas. Hoy sería impensable. «Ya sé que sueno a abuelo cascarrabias, pero aquellos días se acabaron», confiesa en el libro el autor de ‘Forrest Gump’ y ‘Náufrago’.

El desastre del DeLorean

Fox era un crío pero había vivido deprisa. Hasta llegar a ‘Enredos de familia’ «fumaba demasiado y bebía a lo loco». Tres años después de llegar a Hollywood esquivaba al casero y hurgaba en los contenedores en busca de comida. Tampoco era «un guaperas de sitcom» y sus compañeras siempre eran más altas que él. «Nunca verás la cara de ese crío en una fiambrera», vaticinó el presidente de la NBC, Brandon Tartikoff. Tras el éxito de ‘Regreso al futuro’, Fox hizo que fabricaran una con su rostro y se la envió: «Para que te comas tus palabra. Amor y besos».

«¿Carreteras? A donde vamos no necesitamos carreteras», anuncia Doc en la última escena del filme.

«¿Carreteras? A donde vamos no necesitamos carreteras», anuncia Doc en la última escena del filme.

El actor solo tiene buenas palabras para sus compañeros. Christopher Lloyd tuvo que superar su pánico a las alturas colgado del reloj del Ayuntamiento de Hill Valley, mientras el excéntrico Crispin Glover, que encarna a su padre, se pasaba el día discutiendo con Zemeckis. Fox descubre que en el guion original la máquina del tiempo era ¡una nevera! Del DeLorean tampoco conserva buenos recuerdos: «Acelera poco y tiene unos acabados baratos». Los especialistas no lograban hacer trompos y el actor se magullaba en su interior al golpearse con el salpicadero espacial.

El actor estaba rodando en Londres cuando ‘Regreso al futuro’ se estrenó. A su vuelta, fue directo del aeropuerto a una proyección con público en el Cinerama Dome, la sala de Sunset Boulevard que Tarantino saca en ‘Érase una vez en Hollywood’. Se coló en la oscuridad y se sentó detrás de una chica rubia que no paró de reír y aplaudir. Era Jodie Foster y salió pitando. «Ella sabía lo que yo estaba a punto de aprender: que la gente te mira de otra manera cuando te acaba de ver en una pantalla de 10 X 26 metros».