El cineasta gallego Oliver Laxe no para de cosechar éxitos y nominaciones con su película ‘Sirat‘. Tras ganar el premio del jurado en Cannes, aspirar a once candidaturas en los Goya, brillar en los European Film Awards y estar nominado a dos premios Oscar; el director suma esta semana una nueva nominación a los Premios Bafta de la Academia británica del Cine y la Televisión.
Lo que no mucha gente sabe es que el director, hijo de emigrantes gallegos, nació en París y no regresó a España hasta los 6 años, en concreto a A Coruña. Desde entonces mantiene un vínculo con esta comunidad que sobrevive incluso al acelerado ritmo de vida que le impone su profesión, como contó la semana pasada a David Broncano durante su entrevista en el programa ‘La Revuelta’.
Para contrarrestar ese ritmo de vida acelerado del cine, Laxe tiene su residencia en una aldea casi deshabitada en el corazón de Os Ancares, un auténtico remanso de paz en uno de los rincones naturales más impresionantes de Galicia y en donde el director recuerda pasar los veranos de su infancia.
Un refugio en el corazón de Os Ancares
Según desvelaba Idealista el año pasado, el cineasta vive desde hace aproximadamente un lustro en Vilela, una aldea de 57 habitantes (datos del INE de 2024) que pertenece al municipio de Navia de Suarna y atraviesa el río Navia, además de ser el lugar de origen de su familia.
La casa que ocupa Oliver Laxe es Casa Quindós, que está rodeada de bosques. El cineasta, que rodó su anterior película, ‘O que arde’, en ese rincón agreste de Galicia, posaba hace cuatro años y medio en el interior de su casa, muy amplia y entonces todavía con partes en obras y reformada con espíritu zen (grandes ventanales, colchonetas como asientos y decoración minimalista en tonos teja y tierra) en la revista Traveler.
En esta también se indicaba que Casa Quindós, además de la vivienda del director, es un proyecto de la Asociación Ser, una entidad sin ánimo de lucro de carácter ambientalista y cultural en la que Oliver Laxe participa y que ha llevado a cabo, entre otras cosas, talleres de gastronómicos de fermentaciones y plantas silvestres de la zona, arqueología, construcciones con piedra, arbocultura, meditación, cine, reuniones de la comarca para intercambiar experiencias sobre la vida rural o el aprovechamiento de maderas autóctonas para pequeñas construcciones agrarias con la finalidad de revitalizar la comarca.
Algunos de estos ‘obradoiros’ se celebran en una sala de techo alto, chimenea y paredes de ladrillo visto que mezclan tradición y sabor rural con detalles y un minimalismo contemporáneos. En una de las fachadas se ve un gran balcón con barandilla de madera sobre la pared de piedras irregulares.
Lo que hoy en día es un espacio moderno, adaptado a los gustos del director y las necesidades de sus proyectos, es la misma casa de sus abuelos en la que pasaba los veranos de su infancia. Quizá la tranquilidad y el ritmo de vida de la zona sean lo que genera el espacio perfecto para que Laxe cree las historias con las que está sorprendiendo al cine nacional e internacional.