Más allá de una experiencia inmersiva y un espacio audiovisual intenso, al tiempo que comunicativo y sensorial, ‘Guardianas de la Bahía’ ha convertido el Palacete … del Embarcadero en un espacio multimedia y envolvente. La pleamar se ha instalado en el espacio portuario a través de la creación de Antonio Aragón Renuncio donde las fotografías de su proyecto se expanden conduciendo al visitante por un circuito de paisaje y rostros, de homenaje y patrimonio. En la apertura, César Díaz, presidente de la Autoridad Portuaria, y Gaspar Laredo y Juan Muñiz, presidente y director de la Fundación Caja Cantabria, respectivamente, entidades organizadoras, arroparon al fotógrafo. A la cita acudieron un grupo numeroso de mariscadoras retratadas por Aragón en la muestra y en el libro editada para la ocasión.
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Guardianas de la Bahía.
Exposición hasta el 19 de abril. Autor: Antonio Aragón. Organizada por la Autoridad Portuaria en colaboración con la Fundación Caja Cantabria. Proyecto exprofeso, para el Palacete del Embarcadero. -
Espacio audiovisual
‘La Última Mariscadora de la Bahía de Santander’ es un «ensayo» que narra, la vida y el duro trabajo de Geli, la última mariscadora.
El efecto de las olas contribuye a un diálogo sonoro y visual de espacios que configuran un itinerario en busca de la implicación del espectador. En realidad, un relato fotográfico, de vídeo e instalación, sobre «la última mariscadora de la Bahía de Santander». La instalación, ad hoc al espacio que la acoge, se plantea, desde su fundamento, como «un ensayo que narra la vida y el duro trabajo diario en los bajíos de la Bahía de Santander, a través de de Geli, quien todavía hoy ejerce su labor. «Una historia que habla de una actividad laboral (y económica) fundamental para las riberas de nuestra querida bahía a lo largo de los años (siglos). Un trabajo pesado, ejercido principalmente por bravas mujeres y que, en nuestros días, está en vías de desaparición». Un réquiem sobre un mundo y una forma de vida que se extingue. La exposición, inaugurada ayer, potencia la interacción y los puntos de vista, la complicidad del visitante mediante un recorrido desde el acceso, a modo de cámara oscura, de acuerdo con las imágenes de Aragón y la definición de cada espacio y rincón del Palacete. Como se avanzó, este ensayo multimedia que narra una labor, un oficio y una historia, que son muchas, se refleja mediante miradas inherentes al patrimonio material e inmaterial de la comunidad y, específicamente, de la Bahía y su lugar en el mapa del mundo. El blanco y negro prima en la instalación fruto de la concepción y trabajo de Aragón, y la colaboración y aportación en el montaje expositivo de Jesús García, por parte de Caja Cantabria, su técnico expositivo.

Detalles parciales de la muestra envolvente que ha transformado el Palacete.
Antonio Aragón

La muestra potencia toda su identidad audiovisual y participativa con espacios diferenciados y la disposición de un código QR que permite con el móvil seguir la narración que acompaña la visita. La música, también compuesta por el propio fotógrafo documental santanderino, y un diseño que resalta las dimensiones, ubicaciones y focos de lo narrado ayuda a elevar la coherencia visual y artística del conjunto y su llamada de atención. A modo de pequeña isla, la ‘sala azul’, bautizada así por Antonio Aragón, incluye el único guiño en color de la puesta en escena: la imagen de una mariscadora en el tiempo, recreada por IA y una estatua personalizada por Aragón en correspondencia con el homenaje existente en Pedreña. Además, la instalación, que incluye objetos originales utilizados por las mariscadoras, termina con una significativa ‘lápida’ que simboliza: el final de la muestra, la despedida del oficio narrado y el propio cierre sobre sí mismo del proyecto abordado por Aragón. Una crónica etnográfica de mujeres y tradición. Es el regreso expositivo de Antonio Aragón al Palacete cinco años después de su muestra ‘El Paraíso de los Corazones Olvidados’ en la propia sala, ahora ya rehabilitada.