Las terapias no invasivas basadas en luz, como la terapia fototérmica (PTT), han ganado considerable atención como alternativas potencialmente efectivas, rápidas, seguras y económicas a los tratamientos tradicionales contra el cáncer (es decir, quimioterapia, radioterapia y cirugía).La mayoría de las nanopartículas (NP) para la administración de fármacos contra el cáncer …
Las terapias no invasivas basadas en luz, como la terapia fototérmica (PTT), han ganado considerable atención como alternativas potencialmente efectivas, rápidas, seguras y económicas a los tratamientos tradicionales contra el cáncer (es decir, quimioterapia, radioterapia y cirugía).
La mayoría de las nanopartículas (NP) para la administración de fármacos contra el cáncer se dirigen a los tumores de forma «pasiva», por lo que se acumulan en el tejido tumoral utilizando el llamado efecto de permeabilidad y retención mejoradas (EPR), un producto de la vasculatura permeable y el drenaje linfático deteriorado de los tumores.
Una estrategia más eficaz es funcionalizar las NP con
ligandos de orientación que se unan a receptores u otras proteínas de membrana
sobreexpresadas o agrupadas en las superficies de las células cancerosas. Sin embargo, este enfoque de orientación
activa hasta ahora solo ha producido una mejora modesta en la acumulación
tumoral de nanotransportadores.
En este terreno, investigadores de la Universidad de Nueva York en Abu Dhabi (Emiratos Árabes) han desarrollado una nueva nanotecnología basada en la luz que podría mejorar la forma en que se detectan y tratan ciertos tipos de cáncer, ofreciendo una alternativa más precisa y potencialmente menos dañina que la quimioterapia, la radiación y la cirugía, tal como exponen en la revista ‘Cell reports physical science’.
En concreto, los científicos desarrollaron nanopartículas diminutas, biocompatibles y biodegradables que contienen un colorante activado por luz infrarroja cercana. Al exponerse a esta luz, las partículas calientan el tejido tumoral dañino, minimizando el daño a las células sanas. Se seleccionó específicamente la luz infrarroja cercana, ya que penetra en el organismo a mayor profundidad que la luz visible, lo que permite el tratamiento de tumores que no están cerca de la superficie.
Las nanopartículas desarrolladas por dicho equipo están hechas de hidroxiapatita, un mineral presente en huesos y dientes. Estas partículas están recubiertas de lípidos y polímeros, lo que les permite circular más tiempo en el torrente sanguíneo y evitar la detección inmunitaria, permitiendo que una mayor cantidad de material terapéutico llegue a los tumores. Las partículas también aprovechan el entorno ligeramente ácido de los tumores. Un péptido (una pequeña proteína) en su superficie se activa en estas condiciones, lo que ayuda a las nanopartículas a penetrar eficazmente en las células cancerosas, evitando en gran medida el tejido sano.
«Este trabajo integra el tratamiento dirigido y la imagenología en un único sistema biocompatible y biodegradable. Al abordar los desafíos clave en la administración de agentes terapéuticos a los tumores, nuestro enfoque tiene el potencial de mejorar la precisión del tratamiento del cáncer», tal como expuso Mazin Magzoub, autor principal del estudio y profesor asociado de biología en la Universidad de Nueva York en Abu Dabi.
Sus responsables aseguran que estas nanopartículas son altamente estables, protegen eficazmente la carga de colorante de la degradación y se acumulan eficientemente en los tumores. Al activarse con luz infrarroja cercana, generan calor localizado que destruye el tejido tumoral y producen señales fluorescentes y térmicas que permiten visualizar los tumores y monitorear los efectos del tratamiento en tiempo real.
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