El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha abandonado este viernes al mediodía el hospital de la Vall d’Hebrón en el que permanecía ingresado desde el pasado 17 de enero por una una osteomielitis púbica, una enfermedad muy poco frecuente. El equipo médico del centro sanitario ha argumentado que ha permitido que Illa pueda continuar el tratamiento antibiótico en su domicilio gracias a su buena evolución radiológica, clínica y analítica. El tratamiento, según el protocolo, tiene una duración de ocho semanas, incluidas ya las que Illa ha permanecido en el hospital. Ninguno de los médicos se ha atrevido a precisar cuándo podrá Illa retomar al completo su actividad como president.
Tras permanecer 14 días ingresado, Illa ha abandonado el hospital por su propio pie, aunque ayudado por muletas. Albert Salazar, director gerente del hospital, ha detallado que el president, además del tratamiento antibiótico, realizará ejercicios de fisioterapia para recuperar la movilidad. “El cuadro clínico que ha sufrido con una infección en el hueso de la pelvis y el músculo no es una banalidad. Es una enfermedad considerable. Su buen estado ha facilitado su recuperación. Se ha ido muy animado”, ha afirmado.
Illa ingresó en la UCI el pasado día 17 tras sufrir un fuerte dolor y pérdida de sensibilidad y fuerza en las piernas cuando salió a correr. El equipo médico dio con un diagnóstico dos días después: una osteomielitis púbica causada por la bacteria Streptococcus dysgalactiae. La doctora Dolores Rodríguez, del servicio de Enfermedades Infecciosas, ha explicado que la enfermedad era un cuadro potencialmente grave al poder derivar en una sepsis y que la evolución ha sido muy buena. Esta infección, muy poco común, afecta a los huesos, las articulaciones y los músculos del pubis.
La gran incógnita es cuándo podrá reanudar Illa su actividad al cien por cien. El protocolo para este tipo de enfermedades establece que son ocho semanas de tratamiento y que el punto de inflexión parece que lo marcará el día en que Illa pueda tomar los antibióticos por vía oral. “Su actividad intelectual no está en absoluto comprometida y la física es progresiva, la irá recuperando con la ayuda de la rehabilitación”, ha recalcado Rodríguez, que ha distinguido que una cosa es que Illa pueda despachar, como así ha sido, con sus colaboradores, y otra distinta viajar o desplazarse.
Durante su ingreso en el hospital, Illa ha delegado sus funciones en el consejero de Presidencia Albert Dalmau, que ha tenido que afrontar una de las mayores crisis tras el colapso de Rodalies, con un accidente ferroviario en el que falleció un maquinista y se produjeron cortes e incidencias constantes a lo largo de la última semana. La ley del president de la Generalitat prevé explícitamente cómo hay que resolver una vacante en el máximo cargo del Govern y confiere sus funciones al vicepresidente o al conseller en cap, si los hubiera. Como no es el caso, le tocaba asumir ese papel a Dalmau.
Los facultativos ya vaticinaron el pasado día 19, cuando revelaron el diagnóstico, que Illa permanecería ingresado unas dos semanas. Durante su convalecencia, Illa ha recibido sesiones de rehabilitación para recuperar la fuerza motora en las piernas y desde el miércoles 21, ya se levantaba de la cama. Salazar ha querido tener palabras de agradecimiento a todos los equipos médicos que han intervenido en el caso y ha resaltado la “joya que tenemos con la sanidad pública”. Salzar ha revelado que desde que Illa se empezó a encontrar mejor, esta misma semana, mostró complicidad con el personal sanitario y se interesó por las condiciones de trabajo y laborales, desde los médicos hasta los celadores.