Muerto tras más casi 5 horas y media de partido, Carlos Alcaraz festejó como pudo su clasificación para la final del Abierto de Australia. Había luchado para derrotar a Zverev (6-4/7-(5)6/6(3)-7/6(4)-7/7-5) hasta la última gota, superando una grave crisis física que le produjo calambres y hasta vómitos.

Pero ni el cansancio pudo impedir que el número uno celebrara el triunfo, y lo hizo con un gesto que rápidamente recordó al de otro genio del deporte español: se plantó en la mitad de la pista, levantó una pierna, abrió los brazos e hizo el mítico golpe de la grulla de ‘Karate Kid’. O lo escenificó, al menos.

Pero esa celebración, más allá de a la película, recordó a la que hizo ya años ha Fernando Alonso. El asturiano, durante su etapa dorada en Renault, gustaba de celebrar sus victorias subiéndose al morro del coche y haciendo alguna figura. Y en uno de sus triunfos, realizó ese famoso gesto que este viernes ha repetido el murciano. Conocida la amistad entre ambos deportistas, no es de extrañar que Alcaraz le haya pedido ‘prestado’ el gesto al asturiano.

Fue el propio Carlitos el que se encargó de confirmar que su festejo sobre la Rod Laver Arena había sido un homenaje al bicampeón del mundo, que este viernes prueba el primer monoplaza de Adrian Newey para Aston Martin en los test de pretemporada en Barcelona, con una publicación en sus redes sociales: una imagen de su celebración junto a otra del piloto español haciendo el mismo gesto.

El murciano todavía espera rival en la que será su primera final en el Open de Australia, el único ‘grande’ que le falta para completar el Grand Slam, lo que le convertiría en el más joven en lograrlo en la historia, en el igualadísimo duelo de semifinales entre Novak Djokovic y Jannik Sinner.