Sin salud, todo lo demás pierde sentido. En la II Jornada de Periodismo y Obesidad, organizada por la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) con la colaboración de Lilly y Novo Nordisk, se abordó el debate que va de la gordofobia al body positive. Nekane Lauzirika recordó que vivimos en una sociedad con comida disponible …

Sin salud, todo lo demás pierde sentido. En la II Jornada
de Periodismo y Obesidad
, organizada por la Sociedad Española de
Obesidad (SEEDO)
con la colaboración de Lilly y Novo Nordisk,
se abordó el debate que va de la gordofobia al body positive. Nekane
Lauzirika
recordó que vivimos en una sociedad con comida disponible las 24
horas del día y advirtió de que «la obesidad crece igual de rápido que la
gordofobia
«. Frente a ella, emerge el movimiento de la positividad
corporal, que promueve la aceptación de todos los cuerpos tal y como son, con
el objetivo de que las personas se sientan orgullosas de su imagen. En este
contexto, planteó si tanto la gordofobia como el body positive priorizan
la estética sobre otros factores.

Cristina Porca, nutricionista del Servicio de
Endocrinología del Complejo Hospitalario de Ferrol y vocal de SEEDO,
incidió en que a menudo no se reflexiona sobre lo que hay detrás de cada
persona y alertó de que no se puede perder de vista la dimensión clínica.
El body positive, recalcó, no debe hacer olvidar la evidencia
científica. Defendió la necesidad de conocer la patología y de concienciar a la
población de que la obesidad no es una cuestión de culpa individual. «Hay
que tener claros los factores concomitantes, favorecer entornos saludables y
pedir ayuda en esos entornos», planteó. A su juicio, uno de los principales
problemas es que la obesidad sigue sin reconocerse plenamente como una
patología
, lo que condiciona el enfoque de las intervenciones.

El body positive se confunde en ocasiones con una
apología de la obesidad, cuando en realidad se trata de una cuestión de
respeto. Leyre Flamarique valoró que estamos regresando a dinámicas
propias de los años noventa. «El género es muy importante. En los hombres
existe cierta presión estética, pero no es tan intensa como en las mujeres
«,
reflexionó. En aquella etapa predominaban cánones extremos de delgadez, lo que
favoreció la aparición de páginas que promovían la anorexia y la bulimia. A
partir de los años 2000, comenzó a consolidarse el body positive. Sin
embargo, lamentó que actualmente se viva una etapa de retroceso, de «recesión«.
«Todo el mundo se está poniendo bótox y se aspira a unos cánones imposibles
de alcanzar de forma natural», apuntó. En relación con el peso, vuelve a
imponerse la delgadez, junto al fenómeno Ozempic. Su conclusión fue
clara: «Son tiempos difíciles para el bienestar». Remarcó que los medios
de comunicación deben tener en cuenta este contexto al trasladar sus mensajes.


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