Gilead y la Fundación EIT Health Spain anunciaron recientemente, en una gala organizada en Madrid, los ganadores de la segunda edición del Visionarium Innovation by Gilead. Este proyecto es el primer hub de aceleración de proyectos innovadores en VIH y cuenta con el patrocinio científico de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc); del Grupo de estudio del Sida (Gesida); de la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (Seisida), de la Red Española de Investigación en Sida (RIS) y de la Coordinadora estatal de VIH y Sida (Cesida).

El ganador en la categoría de prevención fue HIVision España, una plataforma de inteligencia espacial que convierte datos clínicos, conductuales y territoriales en decisiones de política sanitaria para acelerar el diagnóstico precoz del VIH y optimizar la prevención combinada.

La solución está basada en un simulador poblacional multiescala –un «gemelo digital» de la epidemia– que permite ensayar escenarios hipotéticos y generar microplanes tanto por territorio como por nivel asistencial. El sistema incorpora restricciones reales y proporciona métricas accionables para la toma de decisiones.

En cuanto a la categoría de diagnóstico, el proyecto seleccionado fue Alerta-VIH, una iniciativa de salud digital basada en la inteligencia artificial, con un motor de procesamiento del lenguaje natural que analiza notas clínicas en tiempo real para detectar patrones de riesgo y activar alertas de serología VIH cuando está indicada.

La herramienta ha demostrado tener un muy buen rendimiento asistencial y un claro potencial para incrementar las serologías indicadas, aumentar la positividad, reducir el tiempo entre la sospecha clínica y la realización de la prueba y disminuir el diagnóstico tardío.

IA-PROM-VIH fue el proyecto ganador en la categoría de futuro saludable. Es un sistema basado en inteligencia artificial que analiza PROMs y PREMs, que son cuestionarios que responden los pacientes y que sirven para identificar necesidades clínicas, barreras emocionales y riesgos ocultos en personas con VIH.

Las recomendaciones personalizadas que ofrece están alineadas con guías clínicas como las de Gesida, la Sociedad Clínica Europea del Sida (EACS) o la Sociedad Internacional del Sida (IAS), e incluyen alertas de seguimiento analítico, sugerencias de hábitos saludables, soporte nutricional, prescripción de ejercicio o ajustes terapéuticos según tolerancia. El sistema permite, además, anticipar eventos evitables, como hospitalizaciones, y optimizar el uso de los recursos sanitarios.

Luis Armenteros, director de la unidad de negocio de VIH de Gilead, recalcó que el éxito de la segunda edición de Visionarium «no hace sino refrendar el ya obtenido en la primera: hemos llegado a 26 proyectos candidatos, lo que refleja algo que está en el ADN de nuestra compañía, porque la innovación no es solo de tratamientos o innovaciones terapéuticas. También es la forma en la que hacemos las cosas y cómo podemos potenciar proyectos en un área tan relevante como nosotros como el VIH. Y estoy seguro de que impulsaremos nuevas ediciones».

Para Jorge Garrido, director ejecutivo de la ONG Apoyo Positivo, la clave es que estas iniciativas ayudan a solventar necesidades no cubiertas en el ámbito del VIH. «Hablamos mucho de innovación. Y lo hacemos desde hace mucho tiempo, pero no conseguimos llegar a esos objetivos tanto en las necesidades particulares de la persona con VIH como en los propios Objetivos de Desarrollo Sostenible de cara a 2030. Un proyecto como Visionarium busca, precisamente, proyectos específicos que, de manera, disruptiva, cambien el curso de la narrativa para poner a la persona en el centro de sus necesidades y conseguir que, con todas las herramientas que ya hay desarrolladas, consigamos dar respuesta y consolidar no solo la mejor calidad de vida para la persona con el virus, también un mejor diagnóstico precoz y una mejor prevención», recalca.

El reto del diagnóstico

►«Desde ONUsida se han establecido unos objetivos importantes en cuanto a tratamiento y diagnóstico –insiste Jesús Troya, médico especialista en VIH– y, aunque nos estamos aproximando, no logramos alcanzarlos». Además, advierte de que hay «mucha población que no está diagnosticada todavía. Se ha reducido considerablemente en los últimos años, lo que es positivo. Pero, mientras haya gente infectada, hay contagios de la infección. Desde el punto de vista clínico y epidemiológico, las herramientas han demostrado que no son suficientes (no digo que no sean válidas). Y, por eso, creo que la tecnología y la IA pueden aportar un apoyo extra que nos acercará a cumplir los objetivos. Lo mismo sucederá con la adherencia a los tratamientos, ya que facilitarán que se mejoren las cifras. Y todo ello para alcanzar el último objetivo: el de la indetectabilidad, que es tener a toda persona con VIH controlada y con el virus indetectable».