El virus de Nipah, del que se ha registrado un brote activo en el estado de Bengala Occidental (oeste de la India), cerca de Calcuta, afecta ya a cinco personas. La comunidad científica ha lanzado una alerta sanitaria y preocupa por varias razones.
El epidemiólogo Joan Caylà comenta que el virus de Nipah se conoció en 1999, hace 27 años, en la India. «Aquel año hubo un brote de 105 muertos y 160 afectados. Ahí se vio que podía tener una letalidad del 70%», explica Caylà. Este es el principal motivo de la preocupación. Los síntomas de este virus empiezan como algo bastante inespecífico: fiebre, dolor de cabeza, vómitos y cansancio. Sin embargo, puede evolucionar rápido a algo más serio: encefalitis (inflamación del cerebro), convulsiones, desorientación y el coma.
«Estrictamente, es improbable que haya una pandemia. Y la posibilidad de que llegue a España es remota», responde Caylà. Para el investigador, «lo normal» es que ocurra con este brote lo mismo que sucedió en 1999: un grupo de personas se vieron afectadas, pero el virus se contuvo. «Hoy día, con los medios que hay, debería ser controlable a nivel local. Como mucho podría haber una extensión a algún país limítrofe. Pero si todo el mundo hace bien las cosas, no debería generar una pandemia a escala mundial», opina Caylà.
Según fuentes sanitarias, la enfermedad parece tener un patrón estacional y se encuentra localizada en el sudeste asiático. Según Caylà, Nipah tiene un «atractivo mediático» porque se trata del virus en el que se basaron los guiones de películas como Contagion (2011) y Virus (2019).
Insiste el epidemiólogo en que, ante alarmas sanitarias como la que tiene lugar en India, hay que revisar bien los casos y los contactos. En el brote de la India hay actualmente 20 contactos, a los que se repetirá el test en tres semanas. «Es muy importante tener en cuenta que debemos vigilar muy bien las encefalitis agudas. Tenemos que tenerlo muy en cuenta en gente que procede de la zona de Calcuta», dice Caylà.
De animales a humanos
El virus de Nipah es zoonótico, esto es, salta de animales a humanos. Es poco frecuente, pero muy grave. Su reservorio natural son los murciélagos frugívoros (los llamados «zorros voladores») y puede infectar a personas directamente o a través de animales como los cerdos. Esta es su gran particularidad. «Una persona que esté en contacto con un animal de este tipo se puede contagiar», advierte Caylà.
También puede propagarse mediante alimentos contaminados con saliva, orina o excrementos de animales infectados, así como transmitirse de persona a persona mediante contacto estrecho con alguien infectado. Los casos en la India se tratan de personal sanitario y, en concreto, una enfermera que había estado cuidando a un paciente con fiebre alta.
Ni el Ministerio de Sanidad ni los distintos servicios de salud autonómicos han lanzado ningún aviso a los centros sanitarios, aunque sí que hay recomendaciones en caso de que se dé algún contagio. En España no hay hábitats de las especies de murciélagos en los que se hayan encontrado anticuerpos o presencia genómica del virus, por lo que se considera que el riesgo asociado a este patógeno es extremadamente bajo.