Pocos regalos suele haber mejores que los que se hace el propio interesado. Eso pensó el empresario vasco y editor de arte José Ignacio Olave ( … Bilbao, 1953) cuando se acercaba su 70 cumpleaños. Vista su admiración por el pintor estadounidense Edward Hopper (Nueva York, 1882-1967), cuya obra le había inspirado incluso varios relatos autoeditados por él mismo, decidió encargar al artista José Antonio Azpilikueta (Eibar, 1961) doce versiones de cuadros de uno de los artistas que mejor han captado el aislamiento en sociedad. Sus cuadros ambientados en escenarios de aquel país se han convertido en auténticos iconos, como ‘Nighthawks’ (1942) -en castellano ‘Noctámbulos’-, su pintura más famosa, donde desde la calle y de noche observamos lo que ocurre dentro de un bar medio vacío a través de sus amplios ventanales: tres clientes apuran sus bebidas en silencio, desapasionadamente, mientras son atendidos por el barman.
Ahora, esas doce versiones llegan al Bellas Artes de Bilbao para ser expuestas y además para quedarse, pues Olave ha decidido donarlas, como antes ha hecho con otras 78, desde 2022. De este modo, el museo bilbaíno incorpora esas estampas de Azpilikueta y las exhibe desde hoy bajo el título ‘After Hopper (La noche americana)’. El editor de arte dio libertad al artista para crear la docena de obras, donde se incluye ‘Noctámbulos’. Tan solo un par de indicaciones, que el tamaño de los dibujos «debía trascender su fin ilustrativo y ser relativamente grande», explican desde el museo. Azpilikueta pintó las versiones, que posteriormente fueron escaneadas y trasladadas a estampas digitales.


«Me gusta Hopper, las cosas que dice y cómo las dice. Y siempre he tenido la sensación de haber estado en algún momento dentro de sus cuadros», explica el editor de arte, nieto del pintor eibarrés Jacinto Olave. De ahí los guiños que ha hecho el artista a esta sensación del editor; en uno de los cuadros, el basado en el también muy conocido ‘Chop Suey’ (1929), el personaje colocado al fondo es Olave. Y en la versión de ‘Morning Sun’ (1952) el timbre es ‘marca Olave’
Los otros cuadros de Hopper versionados son ‘House by the Railroad’ (1925); ‘Hotel Room’ (1931); ‘New York Movie’ (1939); ‘Hotel Lobby’ (1943); ‘Room in New York’ (1932); ‘Compartment C, Car 293’ (1938); ‘Early Sunday Morning’ (1930); ‘Excursion into Philosophy’ (1959), y ‘Cape Cod Morning’ (1950). Olave escribió los relatos y los integró en un libro que no está a la venta y que regaló a 70 de sus amigos. También regala las obras que encarga como editor, pues de esta parte de su vida dedicada al arte (la otra es la empresa) no saca beneficios económicos: «Cuando una persona llega a cierta edad, debe devolver algo a la sociedad de todo lo que ha recibido», dice él.
Olave lleva desde 1993 ayudando a diferentes artistas a editar gráficamente sus obras. En esos 30 años ha promovido un centenar de «estampas no comercializadas» de Mikel Díez Alaba, Jesus Mari Lazkano, Daniel Tamayo, Alberto Rementería, Gentz del Valle, Chema Eléxpuru, Koldobika Jauregi, Manuel García Seco y el propio Azpilikueta, profesor recién jubilado de la facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco (EHU).
Azpilikueta, que ha retitulado las obras como las versiones que son, «abordó de forma individual cada dibujo, en un proceso que él considera ‘intervención’ y se sirve de cuadrícula, dibujo a línea y tintas planas. De este modo, las imágenes provocadas por la narración trascendieron el ámbito literario para materializarse en una carpeta de estampas -de la que se hicieron cinco ediciones-, en las que el artista reinterpreta el imaginario hopperiano desde una mirada personal, sugerente y sofisticadamente divertida», explican los responsables de la exposición. Junto con la docena de estampas, en tres vitrinas se exponen bocetos, varios exlibris, copias del libro ‘After Hopper (La noche americana)’ de Olave… que contextualizan el proyecto.

En la versión de ‘Chop Suey’ aparece pintado Olave como uno de los personajes. ‘
Yvonne Iturgaiz

Acompañando a la muestra, habrá una charla entre editor y artista, «un encuentro exclusivo para Amigos del Museo en el que ambos profundizarán en el origen y proceso de creación de este trabajo». Las estampas, realizadas en 2024, destacan por el carácter experimental con el que su autor explora la relación entre figura, espacio y silencio visual, elementos que, de manera natural y en clave realista, dialogan con la atmósfera cinematográfica de las escenas urbanas y paisajes solitarios de Hopper.
En la presentación de la exposición participaron este lunes, aparte de Olave y Azpilikueta, Miguel Zugaza, director del museo; Mikel Lertxundi, comisario de la muestra, e Ibone Bengoetxea, vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, además de presidenta del Patronato del museo. Bengoetxea quiso «poner el valor el Bellas Artes como pieza clave de Bilbao», reiteró el «apoyo institucional» al mismo entendiendo que el arte es «fuente de crecimiento personal y de bienestar emocional», y expresó su «emoción» al asumir la presidencia del Patronato en un año clave para el museo (por su reforma y ampliación)«. También estuvo José Antonio Álvarez, de la Fundación Gondra Barandiaran.