Los adultos con cardiopatía congénita (CC) representan una población creciente y médicamente compleja, a pesar de los avances quirúrgicos. La mayoría ya nació con cardiopatías estructurales y se sometió a cirugía a temprana edad; muchos requieren procedimientos adicionales en la edad adulta. Sus operaciones previas, la evolución de su fisiología …


Los adultos con cardiopatía congénita (CC) representan una población creciente y médicamente compleja, a pesar de los avances quirúrgicos. La mayoría ya nació con cardiopatías estructurales y se sometió a cirugía a temprana edad; muchos requieren procedimientos adicionales en la edad adulta. Sus operaciones previas, la evolución de su fisiología y los problemas de salud a largo plazo dificultan que cirujanos y pacientes calculen el riesgo operatorio utilizando las herramientas actuales diseñadas para la población cardíaca adulta en general.

Al respecto, cardiólogos de Mayo Clinic presentaron una nueva investigación en la Reunión Anual de 2026 de la Sociedad de Cirujanos Torácicos, celebrada recientemente, que indica que la reintervención quirúrgica en adultos con cardiopatía congénita (CHD) sigue siendo de alto riesgo y, por ello, consideran necesario un modelo de evaluación de riesgos clínicamente aplicable para ayudar a los pacientes y a los equipos de atención a tomar decisiones sobre los procedimientos.

El estudio, dirigido por la Dra. Elaine Griffeth, residente del programa combinado de cirugía general y torácica de Mayo Clinic, analizó casos de la base de datos de cirugía cardíaca para adultos (ACSD) de la STS desde julio de 2017 hasta diciembre de 2023. Los investigadores utilizaron su trabajo previo sobre datos clínicos de Mayo Clinic con análisis de aprendizaje automático y regresión logística para determinar el riesgo quirúrgico a nivel nacional.

Los investigadores descubrieron que el 16,7% de los adultos con cardiopatía congénita se consideraban de alto riesgo de mortalidad operatoria y complicaciones posoperatorias graves después de una segunda cirugía cardíaca, incluida la necesidad de apoyo circulatorio mecánico, diálisis y riesgos de accidente cerebrovascular, lesión neurológica o paro cardíaco.


«Muchos pacientes con cardiopatías congénitas necesitarán cirugía en la edad adulta. Nuestro trabajo demuestra que el riesgo general de complicaciones posquirúrgicas es prevalente, pero los pacientes necesitan conocer su riesgo individual según sus circunstancias médicas. Estamos sentando las bases para crear un recurso confiable para esta población emergente de pacientes», afirmó la Dra. Griffeth.

La investigación identificó 15 factores como los más influyentes en la predicción del riesgo posoperatorio, y un modelo predictivo generado a partir de dichos factores mostró una buena discriminación.

Los resultados de este estudio demuestran, según sus autores, que es factible generar modelos de riesgo clínicamente aplicables en la atención de la cardiopatía coronaria en adultos, y que la integración del aprendizaje automático con los métodos estadísticos tradicionales ofrece una vía práctica para avanzar.

«Un desafío en el tratamiento de la cardiopatía congénita (CC) es que algunos adultos tienen un solo ventrículo, lo que convierte la condición de ventrículo único en un marcador importante de riesgo a largo plazo. Sin embargo, la condición de ventrículo único no se registra con frecuencia en el ACSD. Por lo tanto, los investigadores utilizaron técnicas analíticas similares adaptadas al ACSD para desarrollar un modelo de riesgo que represente la cohorte nacional de adultos con CC», añadió la Dra. Griffeth.

Dicha experta señaló que los resultados de los pacientes dependen, sobre todo del equipo quirúrgico y que «los factores de riesgo identificados en una institución no siempre se aplican correctamente a todas las instituciones. Los datos del ACSD nos permiten identificar factores de riesgo importantes para los resultados quirúrgicos en todos los hospitales para desarrollar este modelo», concluyó.