Hace unas semanas la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) decidió dar por finalizado el expediente de vigilancia que tenía abierto sobre Schweppes en relación a una disputa con Coca-Cola por la supuesta llegada a España de tónica … más barata procedente de Reino Unido que traía la popular marca de refrescos. Aunque este expediente se abrió hace 10 años, ambas compañías –y el sector hostelero– han estado a la gresca desde mucho antes.
De hecho, la situación ha tenido varios frentes abiertos, tanto en el ámbito de competencia, a través de la CNMC, como en los tribunales, donde el caso llegó al Supremo en el año 2023. La raíz del problema llega cuando los anteriores dueños de la popular firma de tónicas, Cadbury, vendió la marca Schweppes en 1999 a Coca-Cola para su explotación en Reino Unido y otros países.
Sin embargo, había una puerta trasera: los amarillos retenían, lógicamente, su propia marca con los derechos en otros países entre los que se incluye España. Más adelante, en 2009, el grupo japonés Suntory compró Cadbury. Y a partir de aquí, con el problema ya generado y latente, fue cuando se fraguó el conflicto.
La caja de los truenos se abrió en 2014 cuando Schweppes demandó a dos empresas comercializadoras que vendían tónica de esta marca pero que, en realidad, era de Coca-Cola. Nadie lo sabía. Ningún consumidor podía diferenciar de manera muy clara, salvo leyendo la letra pequeña del etiquetado, que el maridaje de su Larios, Beefeater o ginebra de confianza, era de la popular marca de refrescos y venía de Reino Unido.
El gran problema era que, en principio, esta tónica era más barata que la que se producía e España, que a la sazón ha sido el gran problema durante todo el tiempo de disputa. Esa era la clave del conflicto. Además, se forzó a los establecimientos de hostelería a firmar supuestamente acuerdos para prohibir traer la tónica de fuera de España.
Los distribuidores alegaban agotamiento del derecho marcario de Schweppes porque Coca-Cola ya había introducido las tónicas en el mercado europeo. Pero todo se lió más cuando un distribuidor fue quien denunció ante la CNMC a la marca de tónicas por entender que con sus maniobras contra la empresa de refrescos pretendía limitar la competencia y la compra del producto proveniente de Reino Unido. Y el regulador vio indicios de que algo no cuadraba.
Una larga investigación
Tras años de idas y venidas en los juzgados, y las actuaciones de la CNMC, la situación en 2019 era que la Audiencia Provincial de Barcelona rectificó la sentencia emitida por parte del Juzgado Mercantil número 8, e impedía a los distribuidores demandantes comercializar en España tónica Schweppes fabricada en Reino Unido por Coca-Cola. De esta forma, la única tónica Schweppes que se podía comercializar en España es la fabricada por Schweppes Suntory España.
No obstante, dos años antes, la CNMC ya había acordado la «terminación convencional» del expediente sancionador impuesto contra Schweppes por posibles conductas anticompetitivas. Para ello, la marca de tónicas debía presentar una serie de acuerdos mediante los cuales no podía forzar a los hosteleros a realizar ciertas negociaciones a la hora de importar tónica.
Los hosteleros de España preferían comprar la tónica que provenía de Reino Unido porque era más barata
Volviendo a la vía legal, quedaba recurso ante el Supremo, que fue presentado, y éste dictaminó que no había problemas en traer tónicas desde Reino Unido.
Finalmente, hace unas semanas la CNMC ha dado carpetazo al asunto. y tras una vigilancia para comprobar que todo estaba en orden, y que Schweppes cumplía con sus compromisos ante el regulador, y que así lo ha hecho, han entendido que no hacía falta estar encima.