El Colegio de Arquitectos considera que la construcción de un Centro de Interpretación del Acueducto en el «fondo de saco» de la calle de Gascos con acceso desde la plaza oriental (plaza de la Artillería) es un error y señala «que lo que había que acometer era el diseño urbanístico de toda la plaza, en el cual podía caber ese centro o cualquier otra dotación, pero se ha optado por una actuación de forma aislada, independiente, en esa zona».

Así lo ha transmitido su decano en Segovia, Alberto López Estebaranz, a El Día de Segovia pocos días después del comienzo de la construcción del edificio, en un lugar tan emblemático de la ciudad, junto a su principal monumento, con la tala de pinos y el traslado de la parada de taxis. Recalca, además, que desde el origen del proyecto este colectivo profesional ha dicho «que lo que había que hacer era convocar un concurso urbanístico para todo el ámbito».

Fondos europeos. López Estebaranz, quien explica que la junta directiva del Colegio ha estudiado el proyecto del futuro Centro de Interpretación del Acueducto, indica que «la equivocación fue del equipo de gobierno anterior en el Ayuntamiento de Segovia, pero el actual, si bien al principio dijo que no estaba muy de acuerdo, al final lo hay hecho suyo y lo ha modificado y creo que se ha equivocado también».

El presidente del Colegio en Segovia, Alberto López Estebaranz, afirma que el colectivo considera que lo que necesita la plaza oriental es un concurso urbanísticoAntiguo trazado de la calle Gascos, en la primera mitad del siglo XX. – Foto: Otto Wunderlich

Recuerda que el proyecto está financiado en parte gracias a una subvención de casi 2,6 millones de euros con fondos europeos a través del Plan de Sostenibilidad Turística ‘Segovia Fluye’ y, si se hubiera renunciado, el Ayuntamiento perdería esa aportación económica externa, lo que «podría ser calificado como un error también». El decano, sin e mbargo, lo tiene claro: «hay veces que es mejor renunciar y peder una subvención para hacer mejor las cosas».

En este sentido, desde la entidad colegial invita a un reflexión «a todos los segovianos, a los que conocen cómo ha ido evolucionando la ciudad en esa zona, sobre cómo debería evolucionar, para que sirva de revulsivo y la próxima vez se piense mejor y no se actúe a golpe de impulso para obtener una subvención porque hay fondos europeos. ¿Por qué no planteamos un centro de interpretación del Acueducto aquí, en este agujero? Esa no es forma de actuar, a mi juicio». 

Haciendo historia. El decano explica que esta zona de la ciudad, a pesar del Acueducto romano, emblema de la ciudad y por la que es mundialmente conocida, «ha sido un residuo urbano o urbanístico generado por múltiples actuaciones que han dado por conclusión un espacio desestructurado; es decir, la plaza oriental nunca ha estado bien conformada porque es el resultado de distintas obras superpuestas sin una concepción global de la misma».  

El presidente del Colegio en Segovia, Alberto López Estebaranz, afirma que el colectivo considera que lo que necesita la plaza oriental es un concurso urbanísticoAntiguo trazado de la calle Gascos, en la primera mitad del siglo XX. – Foto: Otto Wunderlich

Señala, entre otros aspectos, que esa falta de diseño urbanístico ha motivado que haya una importante cantidad de muros de contención, en la conexión con la calle Ochoa Ondátegui, con la calle San Juan, la calle Gascos e incluso con el paseo de Santo Domingo de Guzmán y con la avenida de Padre Claret, ya que en ella confluyen muchas vías al ser el centro de la ciudad. 

Añade que, un primer momento, especialmente desde los años sesenta del siglo pasado, hubo actuaciones para favorecer el tráfico bajo los arcos del Acueducto, por lo que se eliminó gran parte del caserío que incluso estaba pegado al monumento, también en el margen derecho en sentido subida de la calle de San Juan. En los años noventa, la situación cambió y se cortó el tráfico de vehículos bajo los arcos, «de forma acertada pero no se diseñó la plaza», aclara López Estebaranz.

Aunque al estar despejado de edificios se facilita una contemplación más despejada del monumento, el representante de la entidad colegial en la provincia sostiene que esta situación «requiere una reestructuración del espacio público para que tenga sentido, porque en esa zona realmente no se está a gusto». Detalla que, por la plaza de la Artillería «circulan coches de forma bastante descontrolada, paran los autobuses, hay taxis y, además, no hay un espacio peatonal bien diseñado, porque lo que hay es un lugar desagradable de estar, no hay sitio».

El presidente del Colegio en Segovia, Alberto López Estebaranz, afirma que el colectivo considera que lo que necesita la plaza oriental es un concurso urbanísticoAlberto López Estebaranz, decano del Colegio de Arquitectos de Segovia. – Foto: Rosa Blanco

Comenta que, después del corte de tráfico bajo los arcos del Acueducto se colocaron bolardos y su ubicación se ha ido modificando en dos o tres ocasiones para ganar espacio para el peatón pero sin un criterio de conjunto.  

El ‘precipicio’ de Gascos. Este decano confiesa que cuando el gobierno municipal presentó el proyecto al Colegio de Arquitectos, esperaba una solución distinta en una de las zonas «sin diseñar o mal diseñadas», «el precipicio que existen entre ella y la calle Gascos», que recuerda tuvo una salida natural a la plaza y al Acueducto. 

«Lo natural es que esa calle tuviese una salida con una escalinata más tendida y esa oportunidad se ha perdido, con el proyecto del Centro de Interpretación se pierde y se justifica con un acabado de la calle contra un paredón en forma de ábside. Mi opinión particular es que seguirá siendo una calle con fondo de saco, que te chocas contra un paredón que en lugar de recto va a ser curvo, pero es un muro». 

En este sentido, López Estebaranz «La conexión con San Lorenzo a través de la calle Gascos no está resuelta, se agrava»

LAS FRASES

Alberto López Estebaranz
Decano del Colegio de Arquitectos de Segovia

«Uno de los arquitectos redactores sí planteó como idea inicial la conexión de la calle Gascos con la plaza pero no se por qué se modificó ese criterio» 

«La ciudad se merece un tratamiento de la zona que debe ser objeto de un concurso de urbanismo, abierto a un ámbito lo más amplio posible» 

«La plaza merece ser reconocida por lo bien que se pueda pasear por ella, que los coches lleguen hasta donde tienen que llegar y un trazado más amable para conectar con los barrios»