Rafael Nadal y Carlos Alcaraz. Tan diferentes y a la vez tan semejantes. Desde que Alcaraz irrumpiera en 2022 como un torbellino en el circuito como lo había hecho Nadal en 2004, las comparaciones entre ambos tenistas han sido continuas dentro de la pista, pero también fuera. Alcaraz se ha convertido, con 22 años y 272 días en el tenista más joven en conseguir los cuatro ‘grandes’. Nadal ostentaba hasta el pasado domingo este récord. Lo logró con 24 años y 103 días tras derrotar en la final de US Open a Novak Djokovic, el mismo rival de Alcaraz en Melbourne y con ambos choques decididos en cuatro sets. El murciano tenía también la ‘bala’ de 2027 para tener este récord, pero no ha querido esperar más.
En cuanto al estilo de juego no se puede decir que sean antagónicos, pero sí muy diferentes. El de El Palmar cuenta con un mejor servicio del que tenía el mallorquín; la derecha es el mejor golpe de ambos, pero la del murciano suele ser más plana mientras que la de Nadal destacaba por su diabólico liftado. El revés, ambos a dos manos, se puede decir que están parejos y en la red Alcaraz se desenvuelve con mayor soltura y la visita bastante más que el mallorquín. En cuanto a la dejada, golpe que ha ’recuperado’ Alcaraz y que le da muchos réditos, sobre todo de derecha, Nadal también la utilizaba pero sobre todo de revés, mucho más efectiva que con la derecha. Si Nadal era un rayo sobre la pista, Alcaraz parece que le ha superado y en mentalidad cada vez está más cerca del ‘manacorí’, considerado casi de forma unánime el tenista con mayor fortaleza mental de la historia del tenis. En el tema puramente físico, Nadal se ha visto lastrado por las lesiones desde 2004 y al final de su carrera su cuerpo parecía el del muñeco del juego de doctores para niños. Alcaraz ha tenido también problemas, sobre todo musculares, pero por ahora ninguna de importancia, ni por supuesta crónica como la de Müller-Weiss, que mermó a Nadal en muchas fases de su longeva carrera.
El vencedor de 22 Grand Slams nunca pudo conseguir el Grand Slam, algo que en toda la historia del tenis sólo han logrado Don Budge en 1938 y Rod Laver por partida doble en 1962 y 1969. Estuvo muy cerca en 2010 cuando ganó Roland Garros, Wimbledon y el US Open, pero había perdido ese año en cuartos de final en Melbourne al retirarse por lesión ante Andy Murray. Con el título de Australia en el bolsillo, uno de los retos de Alcaraz sería unirse a Budge y Laver. En 2025 venció en Roland Garros y US Open y perdió la final de Wimbledon, todas ellas en enfrentamientos contra Jannik Sinner, su gran rival. Sobre este aspecto, Toni Nadal ha dicho recientemente que Alcaraz tiene suerte «de enfrentarse a rivales de menor nivel que en la época de mi sobrino. Aparte de Sinner, sólo veo que le pueda ganar Zverev, mientras que antes, además de Djokovic y Federer, estaban Del Potro, Murray, Wawrinka…que te podían ganar».
Toni Nadal fue el entrenador principal de su sobrino desde los inicios del mundo de tenis de Rafael hasta 2017, temporada en la que Carlos Moyà le sustituyó. Alcaraz ha sido también más precoz en cambiar de ‘coach’. Samuel López, que ya formaba parte de su equipo, ha ascendido hasta este puesto en detrimento de Juan Carlos Ferrero, con quien el murciano ganó sus seis Grand Slams anteriores, pero sobre el que no dijo ninguna palabra tras la histórica final del domingo. En ese aspecto, por lo menos Nadal ha tenido siempre unas palabras de profundo cariño y respeto hacia su tío. Pero claro, también son familia. Fuera de la pista, Nadal siempre se ha caracterizado por la prudencia en sus declaraciones y timidez, sobre todo al inicio de su carrera, mientras que Alcaraz es todo desparpajo, alegría que también se ve en la pista
Entre ambos, el balance es favorable a Nadal 2-1, pero esos datos no son muy significativos ya que o Alcaraz empezaba o Nadal estaba en sus últimos ‘coletazos’. El mallorquín venció en los Masters 1000 de Madrid e Indian Wells en 2021 y 2022, respectivamente y ese mismo 2022 Alcaraz le derrotaba en la capital de España. Su última aparición compartiendo pista fue en el dobles de los Juegos Olímpicos de París donde llegaron a cuartos de final. El último torneo que compartieron, pero no coincidieron en la pista, fue en la Final a 8 de la Copa Davis de 2024 en Málaga, que supuso la triste despedida de Nadal del tenis profesional.
No podía faltar en este análisis el dato de los torneos ganados por ambos jugadores a la edad del murciano. Nadal había vencido en 22 torneos, entre ellos 5 Grand Slams y 9 Masters 1000, mientras que Alcaraz ya suma 25 contando los 7 ‘grandes’ y 8 Masters 1000. Nadie sabe qué deparará el futuro, pero que a menos de 400 kilómetros de distancia haya dos campeones de semejante calibre, del mismo país y con carreras prácticamente enlazadas una con la otra, es una suerte que hay que seguir disfrutando con la opción de mostrar más alegría que la que transmitió Nadal con la victoria de Alcaraz en Australia. Una actitud mucho más recatada que la que ha ofrecido en otros escenarios similares como el palco del Santiago Bernabéu.