La historia de Lucas Melero continuó durante la final del Open de Australia. El pamplonés que había viajado a Melbourne desde Sídney fue invitado, junto a sus amigos, por Carlos Alcaraz a la final del torneo. Ellos continuaron con la tarea que se habían encomendado: animar lo más posible al tenista español. Fueron ubicados en las tribunas superiores desde las cuales podían ver cómo Alcaraz les hacía gestos con su raqueta y celebraba con ellos a lo largo del partido. Animaron y gritaron todo el partido, mientras el tenista competía, y al final del partido, con la victoria de Alcaraz en el Grand Slam se abrazaron y celebraron acordes a la emoción vivida. Se encontraron con Rafael Nadal y celebraron después con el nuevo campeón del Abierto de Australia.

Te puede interesarEn la imagen superior Alcaraz se acerca a la grada donde estaban Lucas Melero y sus amigos y les saluda, además de volver a invitarles para ver la final del Open de Australia

Rafael Nadal estaba en la misma sección que ellos, pero en primera fila. Una vez terminado el juego, Nadal subió para salir del estadio. Con la ayuda de una persona de seguridad se lograron acercar al extenista español y este, al pasar y detallarlos, les saludo, les felicito y se sacó una selfie con ellos.

Después, con la emoción del resultado, fueron a las filas más cercanas, alrededor de la quinta fila, lo más cercano que pudieron, y empezaron a cantar. Carlos, quien seguía en la cancha, se giró y empezó a cantar a coro con ellos, al campeón se le sumó su hermano, y al poco tiempo su equipo entero estaba entonando los cantos de estos seis amigos vestidos de blanco con pañuelico rojo. Alrededor de ellos les seguían tomando fotos, según cuenta cuenta, para quien todo fue «impresionante porque desde que hemos llegado al recinto, todo el mundo nos pedía foto».

Este domingo 1 de febrero ha sido un día que cuentan que se les ha hecho eterno, de los nervios no pudieron ni hacer una siesta. Querían que Alcaraz ganara como sea. Llegaron con casi tres horas de antelación para grabar para EuroSport y les tocó “hacer tiempo” hasta que abrieron las puertas del estadio. “Una vez que hemos entrado, yo estaba temblando, tenía un nudo en el estómago de los nervios, de la emoción. Estaba llamando a mi padre y hablando con él diciendo: ‘mira donde estoy Aita’. Luego han sacado la copa”, recuerda Melero: “estábamos alucinando”.

Te puede interesarCarlos Alcaraz posa con el trofeo del Abierto de Australia tras vencer en la final a Novak Djokovic

Cuando Carlos te hacía un gesto, se te ponían los pelos de punta y se te quedaba un cuerpo como una emoción tremenda, han sido unas horas muy bonitas, muy tensas y muy emocionantes” narra Melero. Llegaron después a su apartamento con la consciencia de que esta historia está llegando a su fin. Les quedan un par de entrevistas este lunes por la mañana y por la tarde regresan a Sídney. Lo que les sigue, para Lucas, es “volver a nuestra realidad, que es estar en Sídney y trabajar de lo que podamos”.