El escultor Salvador Ceballos, autor de la estatua de Severiano Ballesteros sustraída recientemente en Pedreña, ha confirmado que la obra es técnicamente restaurable, aunque … el proceso no será sencillo ni inmediato debido al daño causado durante su fragmentación. La escultura, de más de cien kilos de bronce, fue troceada con radiales con la intención de vender el los trozos camuflados como chatarra, un destino que, según el propio artista, apenas habría reportado unos cientos de euros.

«Eso, en una chatarrería, no se paga ni a un euro el kilo», explica Ceballos, que subraya el contraste entre el valor artístico y simbólico de la pieza y el escaso rendimiento económico que habría tenido su venta fragmentada. «Para venderla así, igual les daban doscientos o trescientos euros», apunta.

El escultor ha señalado que el mayor daño se concentra en el torso, que fue cortado en numerosos fragmentos pequeños, mientras que otras partes, como las piernas o la cabeza, se conservan enteras. «Eso no se puede soldar como si fuera un puzle», advierte. En estos casos, la solución pasa por recurrir a los moldes originales que se conservan en la fundición donde se realizó la obra. «Afortunadamente, de todas las piezas se guarda siempre el molde de silicona», explica, lo que permitirá rehacer las partes más afectadas respetando el diseño original.

El proceso implicará volver a fundir parte del cuerpo, soldar las piezas aprovechables y aplicar de nuevo la pátina, el tratamiento químico que da al bronce su color y acabado final. «Habrá que patinar prácticamente toda la escultura otra vez», detalla, ya que las soldaduras y las nuevas piezas alteran el aspecto superficial del material.

¿Falso parecido?

Ceballos también ha salido al paso de las críticas sobre el parecido del rostro de la estatua con el golfista cántabro. El escultor recuerda que el trabajo se realizó a partir de una maqueta facilitada por la familia y que el rostro recibió el visto bueno expreso de allegados directos de Ballesteros cuando aún estaba modelado en barro. «El hermano vino a verla y me dijo que no tocara nada», señala. Además, explica que la expresión elegida corresponde a una imagen muy concreta y conocida de Seve celebrando un triunfo, lo que condiciona inevitablemente los rasgos. «Las fotos distorsionan mucho, y más en una expresión de grito o celebración», añade.

En los próximos días, la estatua será trasladada desde dependencias oficiales a la fundición para su examen detallado. A partir de ahí, se elaborará un presupuesto y se concretarán los trabajos necesarios para su recuperación. «Lo primero es ver las piezas in situ y decidir qué se puede aprovechar y qué no», concluye el escultor, que insiste en que el objetivo es mantener la obra tal y como fue concebida originalmente.