El cáncer es la principal causa de muerte en Euskadi. El 27% de la población vasca fallece por esta enfermedad. Solo en 2020 se cobró … alrededor de diez millones de vidas en todo el mundo. Se estima que entre el 13 y el 18 % de esos casos fueron provocados por infecciones microbianas. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) ha clasificado como cancerígenos trece microorganismos; virus, bacterias y parásitos. Pero estudios recientes demuestran la existencia de otros tipos de microorganismos relacionados con el cáncer, de los cuales algunos son hongos. Ahora, investigadores de la EHU han descubierto que uno de estos organismos que viven dentro del cuerpo humano añaden agresividad al melanoma, la forma más agresiva de cáncer de piel.

«Este hongo forma parte de la microbiota humana. Se encuentra en la boca, la piel, el aparato digestivo y en la vagina. Aunque normalmente no provoca enfermedades, en ocasiones puede generar graves problemas», explica Leire Aparicio, profesora e investigadora de la Universidad del País Vasco. Un estudio realizado por el grupo MicrobiomicsEHU ha demostrado por primera vez los mecanismos mediante los que el hongo Candida Albicans desencadena el cáncer y contribuya a su proliferación.

«Este hongo activa en las células del melanoma varias rutas de señalización, lo que provoca un entorno favorable a la angiogénesis y la reprogramación metabólica; es decir, un entorno con condiciones propicias para que las células malignas obtengan más oxígeno y energía, y puedan así propagarse con mayor facilidad a la sangre y a otros órganos», añade.

En primer lugar, los investigadores han estudiado algunas características relacionadas con el cáncer de piel. «Por ejemplo, para ver si este hongo incide de alguna manera en la migración de las células del melanoma, su reproducción y su fijación», explica Aparicio. También añade que «al ver que el hongo facilita la propagación de estas células a otros órganos, hemos estudiado en profundidad los mecanismos por los que ocurre dicho proceso». Según los resultados, «el hongo es responsable de que las células cancerígenas tengan mayor capacidad migratoria y de producción de metástasis, aunque no se han detectado que modifique su reproducción».

El estudio ha puesto de manifiesto la importancia de este hongo en el melanoma, lo que «abre una nueva puerta a terapias alternativas —añade Aparicio—, ya que las terapias contra el cáncer suelen atacar directamente a las células malignas, pero, si sabemos que los hongos influyen, puede que el uso de terapias antifúngicas ayuda a la lucha contra el cáncer. Quién sabe si en el futuro se podrán usar terapias antifúngicas como complemento a las terapias contra el melanoma».

Aparicio sostiene que los hallazgos de este estudio son importantes por varias razones. «Hay muchos años de trabajo detrás. El cáncer es una de las enfermedades actuales más importantes y cualquier trabajo es insuficiente para combatirlo. Es importante encontrar terapias para que un determinado tipo de cáncer no avance». Actualmente, el equipo de investigación MicrobiomicsEHU de la Universidad del País Vasco investiga si «este hongo influye del mismo modo en las células cancerígenas del colon y del recto, ya que todos los tipos de cáncer son diferentes».