Iván Romeo (Valladolid, 2003) se ha ganado el respeto del pelotón internacional tras una temporada «muy buena», confiesa su protagonista. Romeo acaba de erigirse además … en figura televisiva tras el estreno de la quinta temporada de ‘El Día Menos Pensado’, la serie ciclista que recoge los mejores –pero también los peores– momentos del Movistar Team, escuadra del corredor vallisoletano, y en la que se ha visto al campeón de España con la misma naturalidad y madurez con la que contesta preguntas sobre dopaje, presión o la edad dorada de su deporte, con Pogacar, Vingegaard o Remco Evenepoel. Asume con naturalidad ese cambio de rol, esas miradas de sus rivales cuando ya va escapado –y que se incrementarán este 2026– sin ser líder, pero al que Eusebio Unzué o Alejandro Valverde ya señalan con ese castizo «¡Ojo!», ante un presente y futuro esperanzador.
–Ver a un ciclista profesional ahora mismo en Valladolid, es como ver a un pingüino en un garaje… Alicante, Canarias…
–La verdad es que sí, es raro. Paso muy poco por aquí, pero siempre que puedo vengo aunque sea unos días para ver a la familia y entrenar un poco. No vivimos nunca en un sitio fijo. En invierno solemos estar en el sur por el clima, luego empieza la competición y voy cambiando constantemente: una semana aquí, otra en Bilbao con mi hermano, otra en Andorra con mi novia, concentraciones en altura, vacaciones… Nunca deshago la maleta.
–¿Le daría mucha envidia, como contrarrelojista, perderse la gran cita de La Vuelta con la crono en Valladolid, con un rival como Filippo Ganna?
–La verdad es que sí, porque era un recorrido que me venía muy bien, y que conocía, pero tenía otros objetivos. Ojalá se pueda repetir.
–Después de esta temporada, pero volviendo a sus orígenes, a la Escuela Ciclista de Arroyo, ¿se creía lo que podía suceder diez años después?
–De pequeños es imposible saberlo. Todos corríamos con mucha afición. Ya en juveniles, cuando empiezo a ganar campeonatos de España, empiezo a pensar que el camino puede ir a algún sitio, pero de niños es un juego.
–¿Cuándo se da cuenta de que puedes ser profesional?
–No hubo un momento concreto. Siempre he vivido rodeado de deporte y nunca contemplé otra opción. Quizá el punto de inflexión fue cuando gané los campeonatos de España junior y empezaron a llamar equipos profesionales, pero nunca tuvimos un plan B.
Tres victorias en 2025
«Todas han sido especiales: Valencia por ser la primera; Dauphiné, y el Campeonato de España»
–¿Y los estudios? ¿Nunca hubo presión para priorizarlos?
–Siempre he estudiado. Mi madre es profesora, así que eso estaba claro. Pero cuando se convirtió en una realidad vivir del ciclismo, apostamos fuerte. Aun así, siempre es importante que los chavales tengan una segunda opción hasta verlo claro.
–De vuelta al presente, ahora que ya ha podido hacer balance y prepara 2026, ¿con qué se queda del pasado año?
–Con las tres victorias. La de Valencia fue mi primera profesional, Dauphiné mi primera WorldTour y el Campeonato de España es especial por lo que significa. Más allá de una carrera concreta, me quedo con haber dado un salto de nivel real.
–Parecía que el Mundial de Kigali le dejó un sabor amargo, pero luego acaba fuerte en Singapur. ¿Cómo lo vivió?
–El Mundial fue complicado por las alergias y el entorno. No me sentía yo. Pero antes de la crono estaba mejor que nunca. Luego volví a Europa, y recuperé sensaciones. Ahora ya estoy centrado en el año que viene, sin pensar en nada más.
Evolución
«Más que con los triunfos, me quedo con haber dado un salto de nivel real»
–Es consciente de lo que genera a nivel mediático y en redes sociales… y más aún tras el estreno de la serie del equipo…
–Durante el año no te das cuenta porque no paras. Pero cuando vuelves y ves a la gente tan volcada, lo agradeces mucho. Mi padre me manda fotos de periódicos y me hace ilusión, pero no tienes tiempo de procesarlo, porque estás con la vorágine de los entrenamientos, los viajes, las carreras…
–No ha querido quedarse con un momento, pero en su grupeta de la victoria de la que se habla es de Dauphiné y hacerlo delante de Van der Poel… ¿Qué se le pasó por la cabeza cuando estaba escapado con él?
–Sabía que iba a estar en fuga. Él tenía toda la responsabilidad. Había que jugar con eso, dejarle quemarse y atacar en el momento justo. No piensas mucho, actúas por instinto, y se estuvieron dando palos todo el rato. Era elegir bien el momento y salir.
–¿Tenía medido el momento exacto del ataque?
–No. Si piensas demasiado, no atacas. Sabía que si esperaba al sprint iba a quedar quinto. Arranqué porque era la última bala.
–Vayamos a Valencia y a aquella primera victoria, ¿pensaba que unos meses después estaría codo con codo con Van der Poel, O’Connor o vistiéndose de amarillo en Dauphiné?
–No piensas en nombres concretos, pero sí en objetivos. Soy ambicioso, apunto alto y dentro de mis capacidades intento cumplirlos.
Tour de Francia
«Es mucho más grande y exigente de lo que te cuentan. El cuerpo cambia de un día para otro»
–¿Y el debut en el Tour?, ¿es tan duro como dicen?
–No. Es mucho más grande y exigente de lo que te cuentan. El cuerpo cambia de un día para otro. Fue un punto clave en mi carrera; las adaptaciones que haces ahí no las consigues entrenando.
–Y aquella caída… ¿Y si no se cae ese día, también con Van der Poel?
–Los ‘y si…’ no sirven. Sé que estaba para ganar una etapa y si estuve ahí una vez, lo estaré más. Hay que ponerse en situación y alguna caerá.
–Lo tiene claro, pese a que en el Tour estaba presente casi toda la que se considera la mejor generación del ciclismo de la historia…
–Creo que es incluso más valioso hacerse un hueco ahora. A mí me atraen más corredores versátiles que uno solo de grandes vueltas. Hay que educar un poco a la afición en eso.

La grupeta de Romeo, en su particular San Silvestre de fin de año.

–Ese es quizá uno de los grandes cambios en el seguidor actual, con esta generación hay devoción también por las carreras de un día… ¿Debut en San Remo el próximo 21 de marzo?
–Primero Mallorca y sí, debut en San Remo. Es una carrera preciosa y muy complicada. La colocación en la Cipressa lo es todo. Hay que correrla muchas veces para hacerlo bien. Si sale, es enorme.
–Pero ahí no solo son las piernas de Iván, estará Pogacar con uno de sus grandes objetivos vitales que le quedan, Remco, Van der Poel… y sobre todo sus equipos. ¿Cómo se compite contra estructuras como el UAE o el Visma?
–Es difícil. Hay que aceptar ciertas cosas y buscar tu sitio. Habrá carreras donde no estén o tengan problemas. El ciclismo es más grande que un solo equipo, aunque está claro que es una ventaja.
Oferta del Visma
«A mí no me llama nadie, llaman a mi representante. Yo estoy muy bien donde estoy»
–Ha renovado con Movistar, pero su temporada ya ha propiciado que el Visma le hiciera oferta… ¿Le han llamado otros equipos grandes?
–A mí no me llama nadie, llaman a mi representante. Yo estoy muy bien donde estoy. Aquí tengo oportunidades y calendario, eso lo valoro mucho.
–Pero seguro que le ha servido para cambiar su estatus dentro del equipo…
–Eso te lo ganas con resultados. Yo me centro en dar pedales y dar feedback sobre lo que quiero correr, y me he ganado un poco el poder elegir, pero en consonancia con el equipo.
–¿Cuánto influye en su rendimiento el contexto familiar y su entorno?
–Muchísimo. El apoyo familiar y el buen ambiente son clave. Es algo que no debería perder nunca.
–Como por ejemplo, el hecho de venir y tenir una grupeta y poder hacer salvajadas como su particular ‘San Silvestre’ para cerrar el año con una kilometrada en la provincia. ¿Cómo es eso?
–Hicimos una ruta de 300 kilómetros que se parece un poco al Juego del Calamar… Cada vez van quedando menos en el grupo. Lo pasamos bien. Para mí es muy importante la grupeta, poder salir y entrenar con ellos. Ahí no ha habido cambios.
«Lazkano es un gran corredor, y si ha hecho algo pagará por ello, pero no hay sentencia»


Uno de los temas que afecta al Movistar Team recientemente y a un excompañero de Romeo, es la suspensión de Oier Lazkano por anomalías en su pasaporte biológico.
– ¿Cómo ha vivido el caso Oier Lazkano?
–Existe la presunción de inocencia. Es un gran corredor. Si ha hecho algo mal, pagará; si no, la gente tendrá que rectificar. El ciclismo ahora es muy estricto, y eso es bueno.
–¿Le preocupa que un equipo como el Red Bull deje ‘colgado’ así a un corredor ante un problema de esta magnitud?
–Eso igual en cualquier equipo. Hay tolerancia cero y cláusulas. Tampoco puedes vivir pensando en qué va a pasar algo así.