El proyecto municipal de ceder la plaza Teixidores al Ibavi para que la mayor parte de este espacio público abierto del centro de Sóller pase a estar ocupado por un edificio de pisos protegidos y bajos comerciales sigue despertando inquietud entre muchos sollerics y expertos en arquitectura y urbanismo que se pronuncian de manera muy crítica con la iniciativa. A la opinión expresada por escrito la pasada semana por parte de los conocidos arquitectos Antònia Mayol, Martí Lucena y Miquel Vadell, y de numerosos ciudadanos, quisieron dar, este martes, su punto de vista sobre la iniciativa otros dos destacados profesionales, como son Luis Corral y Antonio Forteza.

Corral, arquitecto vinculado a Sóller por motivos familiares y profesionales, fue director general de Ordenación del Territorio del Govern, director insular de Urbanismo del Consell y decano del Colegio de Arquitectos de Balears, entre otros cargos. Es además especialista en urbanismo y fue el encargado de la reforma del casal modernista Can Prunera, estando en posesión de numerosas distinciones relacionadas con su profesión. Durante su etapa como director general del Govern, su departamento desarrolló la Ley balear del Suelo que, entre otros objetivos, «pretendía evitar proyectos urbanísticos como el que ahora se plantea en la plaza Teixidores de Sóller», según él mismo ha recordado. En su opinión, «aunque es normal que un ayuntamiento quiera aprovechar el paraguas que actualmente ha abierto el Govern por la crisis habitacional, no todo vale ni se puede hacer de cualquier manera». Luis Corral se pregunta si el Ayuntamiento de Sóller, por ejemplo, «dejaría construir un edificio ante las escaleras de la casa consistorial, solo porque es un espacio público» y cree que lo que se plantea en Teixidores «supone un grave precedente».

Recuerda que, tal y como prevé el Plan General de Sóller, «esta zona forma parte de una unidad de ejecución, e incluso si esta se desarrollara tal y como está previsto, ello no puede conllevar una merma del espacio libre resultante, en todo caso la debería aumentar». En el caso concreto de Teixidores gran parte de la superficie de la plaza queda ocupada por el edificio, según se desprende de la recreación difundida por el ayuntamiento. Para Corral «Teixidores debe ser considerado un equipamiento público para actividades públicas y, aunque esto no es contrario a otros usos, por ejemplo el de aparcamiento, lo que se plantea desde el Ajuntament es surrealista». Insiste en que «en ningún caso un espacio libre público puede ser mermado y esto es una premisa elemental en todo planeamiento urbanístico».

Plaza estratégica

Antoni Forteza es también un destacado arquitecto que ha recibido numerosos premios y distinciones, entre los que se podrían destacar, por su similitud con el caso de la plaza Teixidores, el primer premio del concurso de ordenación del Parc de ses Estaciones de Palma (1986); el de la plaza Mayor de Campos o el de ordenación urbanística de la plaza Atlàntic de Magaluf.

Para Forteza «parece que no se ha tenido en cuenta que Teixidores es un espacio público estratégico por su proximidad y conexión con la plaza principal, un espacio abierto que es de vital importancia para esponjar el centro urbano». Incide que lo que muestra la imagen difundida por el Ajuntament es «todo lo contrario: una calle de doble dirección con aparcamientos y aceras a cada lado, pero la plaza propiamente dicha queda prácticamente anulada». Añade también que «no es cierto que Teixidores no sea una plaza. Lo es, aunque no está aún urbanizada tal y como prevé el planeamiento urbanístico vigente».


Antonio Forteza cree que el proyecto no respeta la importancia de la Fàbrica Nova

El arquitecto considera que un proyecto de estas características «jamás debería hacerse sin un concurso de proyectos o, incluso, una consulta ciudadana» y opina que «en caso de que no exista ninguna otra posibilidad la edificación debería ser mucho más pequeña».

La reciente compra de la Fàbrica Nova por parte del Consell, su catalogación como Bien de Interés Cultural y su transformación en el futuro Museo Textil, edificio que ahora preside la plaza Teixidores, es otro factor que, según Antoni Forteza, «parece que no se ha tenido en cuenta». «Mantener Teixidores como espacio libre abierto debería verse como una oportunidad para dar potencial a esta infraestructura cultural, y el futuro de esta plaza no puede desvincularse del espacio BIC del que forma parte». Considera que «si no existen otros espacios donde construir viviendas, Teixidores no es una solución tal y como se plantea, puesto que se consigue a cambio de menos espacio público».