Un buen pedazo de la historia de la Sociedad Española de Productos Fotográficos Valca y de la gran factoría cuyas ruinas sucumben cada día un poco más en Sopeñano de Mena se expone hasta el 15 de febrero en el Photomuseum, el prestigioso Museo de Fotografía y Cine de Zarautz (Guipúzcoa). Javier González de Durana, profesor de la Universidad del País Vasco y experto en arte afincado en Leciñana de Mena, rescató hace una década un valioso material que escribe la historia de una empresa que llegó a dar empleo a 500 personas, casi 300 en el complejo industrial menés, entre 1944 y 1993. Buscaba un espacio para un festival de música y arte después de celebrar Arteciñana en el verano de 2015 y aunque los edificios de la vieja Valca no dieron la talla para celebrar el evento cultural que ansiaba, dio con otros tesoros abandonados a su suerte.

El comisario de la exposición bromea con el hecho de que no ha estado solo en esta tarea, porque «la ruina, el expolio, el vandalismo o los robos han sido otros comisarios de la muestra». «Yo he podido recuperar lo que quedó, lo que no interesaba a los ladrones que se llevaron el cobre u otros materiales, pero no los papeles y documentos». Multitud de manuales de material fotográfico seguían en Valca, así como libros con fotografías en color de los balances que cada año entre 1967 y 1991 se presentaron a la Asamblea General de Accionistas.

En su momento, González de Durana trató de que el Ayuntamiento del Valle de Mena se convirtiera en guardián de lo hallado, pero rechazaron su oferta. El Archivo Histórico del Gobierno Vasco, en cambio, la aceptó y custodia lo que quedó de Valca. Fotografías, libros, anuncios publicitarios de diferentes décadas, pósters, manuales, facturas, cajas metálicas de productos, tarros de cristal de todas las clases y tamaños, tampones e incluso las pancartas que en 1993 enarbolaban los trabajadores durante las manifestaciones de protesta por el cierre de la empresa forman este legado.

El comisario de la muestra las considera «espectaculares». «Te ponen en contacto con las personas», continúa. Seguían allí entre los muros de la fábrica hace una década. En Valca todo quedó abandonado de manera brusca, como si sus trabajadores y directivos hubiesen tenido que huir huyendo de un desastre. Nunca llegaron los 1.100 millones de las antiguas pesetas que la empresa necesitaba para afrontar sus deudas y un plan de viabilidad ante la competencia de otros países europeos cuando el Mercado Común suprimió los aranceles que frenaban la competencia.

Lo más representativo de todo este material se puede descubrir estos días en el Photomuseum, donde González de Durana asevera que la muestra está siendo «un exitazo» que sorprende a sus visitantes. La considerada ‘Kodak española’ era la única empresa de España que producía película para rayos X, gráficos y negativos en color en el momento de su cierre. El primer producto que facturó la planta química fue material fotográfico sensible negativo con sus fabricaciones de placas pancromáticas en soporte de vidrio, también únicos en España en 1944.

Los manuales permiten saber cómo funcionaban las máquinas que  hubo en Valca. Las imágenes antiguas del complejo de 40.000 metros cuadrados junto al río Cadagua y muy cercana al nacimiento del cauce dan idea en la exposición de los momentos de vino y rosas de Valca. Dos profesionales Erika Ede, coordinadora de fotografía del Museo Guggenheim de Bilbao, y GIA retrataron el pasado año espacios de la Valca actual para su muextra en el museo de Zarautz y junto a sus trabajos se exhiben imágenes antiguas que contraponen el hiriente efecto del paso del tiempo y el abandono con el esplendor perdido. El que procuraron al Valle de Mena los empresarios bilbaínos José Luis Oriol,  José María Basterra, Isidoro Delclaux, Leandro Jose Torrontegui y Emilio Usaola.

Para multitud de fotógrafos, Valca ha sido fuente de inspiración. Las ruinas industriales «son un factor de enorme atracción para los artistas», como describe el comisario de la muestra, quien después de exponer en Sopeñano y Medina de Pomar en 2017 y 2018, respectivamente, así como en Santander y ahora en Zarautz, considera que la ciudad de Burgos sería el mejor emplazamiento para volver a mostrar los tesoros de Valca.