Personalización del aprendizaje como clave para transformar vidas y entornos

La vicerrectora de Docencia y Aprendizaje, Teresa Guasch, hizo una reflexión sobre el modelo docente: «en la UOC, lo que nos define no es solo el hecho de poner al estudiante en el centro, sino la manera en que decidimos acompañarlo«.

El compromiso de la institución se materializa a través de la personalización del aprendizaje. «No se trata solo de adaptar contenidos: es reconocer trayectorias vitales diversas, ritmos diferentes, objetivos cambiantes. Aprender no es un acto puntual, sino un proceso que atraviesa la vida«, subrayó.

Para el periodo 2026-2027, la vicerrectora detalló la hoja de ruta a través de cuatro grandes planes de acción: facilitar que el estudiante gobierne su experiencia de aprendizaje, rediseñar programas para hacerlos más flexibles y conectados al entorno, transformar el modelo de tutoría para acompañar de manera integral al estudiantado, y potenciar una innovación docente basada en evidencias.

 

Entrelazar la investigación y la transferencia con el impacto social

El vicerrector de Investigación, Transferencia y Emprendimiento, Xavier Vilajosana, se refirió a la identidad de la institución: «O somos universidad una de investigación o no seremos». En un contexto global que cuestiona la ciencia y el papel de las universidades, Vilajosana apeló a superar el esfuerzo individual para adoptar una visión estratégica que genere valor tangible y sitúe a la UOC como un actor imprescindible del sistema.

Vilajosana destacó que la prioridad ahora es consolidar estructuras, como los nuevos centros de investigación, para que sean herramientas útiles que proyecten una actividad más plural e interdisciplinaria. El nuevo Plan estratégico pone el foco en la atracción de talento y el crecimiento de la autofinanciación, con instrumentos de élite como el COFUND. Además, definió este año como «el de la transferencia», con un plan para identificar activos transferibles a las empresas y al conjunto de la sociedad.

Para cerrar su intervención, Vilajosana hizo un llamamiento al «entrelazamiento» entre personas, centros y misiones para que la investigación resuene con fuerza.

 

Actor con capacidad de incidencia pública y transformación social

Para el vicerrector de Alianzas, Comunidad y Cultura, Manel Jiménez-Morales, la Universidad debe ocupar su espacio, posicionarse e incidir en el debate público. «Ser una universidad abierta implica derribar los muros del aula para conectar el conocimiento que generamos con las necesidades reales de la sociedad, las empresas y las instituciones», destacó.

Para concretar esta visión, el vicerrector detalló una hoja de ruta con cuatro direcciones. En primer lugar, fortalecer la red de alianzas para generar un impacto social tangible, mediante herramientas como los nodos alumni o las futuras clínicas universitarias. En segundo lugar, apostar por una UOC más humana y participativa en la que todo el mundo se sienta parte de una comunidad viva que fomenta la participación activa, la escucha y la convivencia. En tercer lugar, fortalecer la proyección externa de la Universidad con un nuevo portal institucional en 2026 y un relato más claro que explique la singularidad de la UOC.

Finalmente, Jiménez-Morales subrayó la voluntad de incidir con más fuerza en la agenda legislativa y las políticas públicas aportando la pericia académica.

 

Empoderamiento y talento interno

La vicerrectora de Gobernanza y Política Académica, Maria Jesús Martínez Argüelles, defendió que la transformación de la UOC no solo debe mirar hacia fuera, sino que empieza por la propia organización: la manera en que trabajamos, nos coordinamos y tomamos decisiones. Con la mirada puesta en el horizonte 2030, planteó el reto de convertir la Universidad en un entorno de trabajo más ágil y saludable en el que todo el mundo se sienta orgulloso de formar parte.

Este cambio se fundamenta en tres ejes clave. El primero es el talento, que la vicerrectora propone potenciar mediante un nuevo mapa de capacidades, la formación continua y una cultura del empoderamiento. El segundo eje se centra en la coordinación, con el objetivo de simplificar procesos y eliminar duplicidades que consumen energía innecesaria. Finalmente, el tercer eje apuesta por una toma de decisiones más fluida, basada en datos e indicadores compartidos.

Martínez Argüelles cerró su intervención con una visión alentadora de futuro: «Queremos ser una organización en la que el talento crece, se reconoce y tiene espacio para actuar; una universidad que nos posicione como un lugar al que todo el mundo quiera venir a trabajar».

 

Situar al estudiantado y el apoyo a la docencia y a la investigación en el centro de la transformación organizativa

El gerente, Jordi Marin, hizo un  llamamiento a la acción para transformar la gestión de la Universidad. «Estamos aquí para dar respuesta al cómo y afrontar la necesidad urgente de ser más ágiles, rápidos, eficientes y sostenibles», explicó.

Para concretar esta visión, Marin anunció que la Universidad pone en marcha una primera fase de reorganización interna orientada a avanzar de manera decidida hacia los objetivos de futuro fijados colectivamente. Y explicó sus ejes clave: «Esta reorganización responde a una decisión estratégica, y al mismo tiempo necesaria, que sitúa la experiencia del estudiante en el centro de la organización y refuerza los ecosistemas de apoyo a la docencia y a la investigación».

 

Infografía del Plan estratégico 2026 – 2030