Era una de las promesas del ciclismo italiano en la última década. O eso se creía. Andrea Piccolo (24 años) saltó al profesionalismo con grandes … expectativas. Hasta llegó a ser líder de la Vuelta a España en 2023. Sin embargo, su carrera deportiva quedó marcada por decisiones extradeportivas. Primero, fue suspendido por consumir sonmníferos sin autorización del equipo, y meses después los problemas se agravaron cuando las autoridades del país transalpino lo detuvieron por transportar sustancias ilegales, entre ellas hormona de crecimiento, lo que provocó su salida inmediata de la escuadra EF Education-EasyPost.

Tras ser apartado del ciclismo profesional, volvió a ganar notoriedad mediática cuando se supo que se había abierto una cuenta en la plataforma OnlyFans, un giro radical en su vida pública que evidenció su alejamiento del deporte.

Esta semana, el nombre de Piccolo, que tiene residencia en el pequeño país de San Marino, ha vuelto a acaparar titulares. El joven fue detenido en Nápoles por los Carabinieri después de que estos registraran su vehículo, un ‘Porsche Macan’ con cristales tintados, al resultar sospechoso en un control. Los agentes encontraron en el interior del coche, en el que viajaban dos hombres, de 23 y 56 años, 2.000 euros en billetes falsos y una porra extensible oculta cerca de la palanca de cambios.

Los tres ocupantes fueron arrestados y trasladados a dependencias policiales, donde se les imputaron cargos por posesión de moneda falsa y tenencia ilícita de objetos potencialmente peligrosos. La investigación permanece abierta para esclarecer el origen del dinero y determinar la responsabilidad de cada uno de los implicados.

La historia de Piccolo se ha convertido en el retrato de una caída acelerada: de promesa del ciclismo europeo a protagonista recurrente de sucesos policiales, en un recorrido marcado por decisiones que lo alejaron definitivamente del deporte que lo lanzó a la fama.