Hace unos días el Observatorio de la Cultura situaba la Comunidad de Murcia en el último lugar de las regiones de España por su actividad … cultural. Sé que no es cierto. Nuestra actividad cultural es vibrante. Conozco muy bien la actividad del resto de comunidades y sé que no podemos competir con Andalucía, Madrid, Euskadi o Cataluña por razones obvias pero también sé que podemos mirar cara a cara a Valencia, pese a no habernos preocupado de tener un museo de arte contemporáneo, a Galicia, Asturias, las dos castillas… y que estamos por encima de otras.

Aún con los bandazos en las políticas culturales, en la Región hay una escena artística que sostenemos a medias las galerías y las instituciones. Sí, digo a medias, pese a la descomunal diferencia de volumen y recursos. El galerismo regional mantiene una ambición que nos hace estar presentes en ferias y eventos en todo el país y fuera. Somos el escaparate internacional de la cultura murciana. Y somos un gran escaparate.

Hoy nuestra situación, la de las galerías de arte de la Región de Murcia, es crítica. Por una parte esta semana luchamos junto a nuestras colegas del resto del país por una bajada del IVA del 21% que está asfixiando a un sector estratégico. Nuestros rivales europeos cuentan con tasas del 5 o 6%, es muy difícil competir con ellos. Si las galerías españolas no somos competitivas nuestros artistas no logran ni las cuotas de mercado ni la visibilidad que corresponde a la superpotencia artística que somos. La insensibilidad del Gobierno de España nos ahoga y nos aboca a un futuro gris.

Es de una infinita gravedad que no exista un plan museológico que articule las más de 1.500 obras propiedad de la CARM

Pero las galerías murcianas luchamos contra otra amenaza adicional, esta vez responsabilidad del Gobierno Regional.

Después de la gran crisis de 2008 el Gobierno Regional aprobaba medidas antidéficit que acababan con las compras de arte. Desde entonces (con la excepción de 5 obras en 2011) no han ampliado sus colecciones si no es con algún depósito y alguna rarísima donación. Más allá del empobrecimiento de nuestro patrimonio artístico, los artistas murcianos saben desde hace 16 años no pueden contar con su región en un respaldo tan necesario como la adquisición de sus obras señeras. Por el contrario han sido las otras comunidades las que se han hecho con las obras más importantes de los artistas murcianos, citaré solo algunas: Reina Sofía (Madrid) IVAM (Valencia), Museo Nacional de Artes Decorativas (Madrid), Museo del Traje (Madrid), MEAC (Andalucía), CGAC (Galicia) y podría seguir con colecciones internacionales, como la Fundación DC de Miami, Fundación Masaveu o la colección Fontanals Cisneros.

Murcia difícilmente recuperará las grandes obras de sus artistas punteros del primer cuarto del siglo XXI.

Es de una infinita gravedad que no exista un plan museológico que articule las más de 1.500 obras propiedad de la CARM que Rosa Martínez describía en este periódico en 2014 con un título extremadamente acertado: «Un tesoro sin museo».

Hoy, 12 años después, sigue siendo urgente la ordenación de fondos, la creación de una herramienta de catalogación ágil, rigurosa y accesible pero sobre todo darle sentido a las colecciones con discursos museográficos efectivos y modernos. Si alguien duda de esto que visite el MURAM de Cartagena y llore. Me pregunto sinceramente, ¿cómo puede esto no interesar a nadie, cómo podemos poseer semejante tesoro y que se encuentre disperso, desactivado y olvidado?

Volviendo a las compras, no sería justo hablar de vacío institucional. La Consejería de Cultura ha ayudado a las galerías en su proyección internacional de forma importante y siempre ha estado por colaborar, los proyectos conjuntos han sido estos años lo más efectivo y ambicioso que ha emprendido la Región en materia de artes visuales. La sensibilidad de la Consejería es de agradecer, pero hablamos de otra cosa, de algo que atañe tanto a las galerías como a los artistas y a todos los habitantes de esta región, que si brilla por algo es por su cultura, su historia y su arte.

Al igual que ocurre con el IVA del 21%, estoy seguro de que la consejera de Cultura Carmen Conesa y todo su equipo desean que la Región adquiera esas obras que harán nuestros museos atractivos en el nuevo escenario en el que el turismo cultural será definitivo para nuestra economía, pero la decisión no es suya.

Para que este artículo tenga efecto vayamos al principio. Parte de la responsabilidad de estos 16 años con un patrimonio artístico paralizado es nuestra. La desunión del sector ha hecho que la Administración no se encuentre con una presión fuerte que la haga entrar en razón en un asunto tan importante. Hacienda no tiene por qué ser sensible a este tema, somos nosotros junto a la consejera de Cultura y el resto de agentes culturales los que debemos evidenciar esta situación anómala en la que prácticamente todas las comunidades autónomas pugnan por enriquecer su patrimonio. Las compras de museos de Sevilla, Málaga, Madrid, Vitoria, Barcelona, Valencia, Palma de Mallorca, o Santander son públicas… Murcia vuelve a llegar tarde.

Es necesaria la unión de las galerías de arte de la Región de Murcia para presentar un frente común ante una administración que debe entender la importancia del crecimiento de su patrimonio artístico. Una vez unidas en esta causa mayor debemos tomar las medidas necesarias de presión, nos jugamos la supervivencia de un sector y evitar el éxodo total de los artistas con proyección, algo que ya está ocurriendo.