«En nombre del Arma dei Carabinieri y en particular del comando Carabinieri para la tutela del patrimonio cultural, deseo expresar nuestro más sincero agradecimiento … por el alto significado institucional y moral que hoy nos reúne, la restitución a la diócesis de Palencia de la escultura de San Lucas, sustraída en 1979 y finalmente recuperada tras su localización en Italia, lo que constituye un resultado de especial relevancia para la protección del patrimonio común europeo. Este logro ha sido posible gracias a la eficaz cooperación entre el Ministerio de Cultura de España, la Guardia Civil, en particular la UCO, y nuestro comando de tutela patrimonio cultural. En un marco de confianza mutua, coordenación técnica y firme voluntad compartida, permítame subrayar que la tutela del patrimonio cultural no es únicamente una tarea de seguridad, es un deber hacia la memoria, la identidad y la dignidad de las comunidades». Así se ha expresado Domenico Menna, teniente coronel de la policía italiana, en la recepción de la talla del evangelista San Lucas, robada de la iglesia parroquial de Santa Eugenia de Astudillo en la noche del 17 al 18 de julio de 1979 y recuperada en Italia.

«Devolver esta obra a su lugar de pertenencia significa restituir también una parte de su historia. Renovamos por lo tanto nuestra plena disposición a seguir fortaleciendo la colaboración con las instituciones españolas para prevenir, perseguir y combatir el tráfico ilícito de bienes culturales», ha explicado.

Aquella noche, hace casi 47 años, fueron robadas las tallas de los cuatro evangelistas, y junto a ellas, de madera policromada de principios del siglo XVI, situadas en la predela del retablo mayor, fueron sustraídas también algunas figuras de los apóstoles del guardapolvos y un incensario de plata.

La obra devuelta ahora a Palencia es de Gil de Siloé, la máxima figura de la escultura hispánica del siglo XV y su trabajo está documentado entre 1486 y 1503. Aunque se cree que nació en Orleans o en Amberes, se estableció en Burgos y trabajó siempre en España, por lo que es considerado un artista español. Este robo, al igual que otros muchos cometidos en la provincia y en otras zonas de España en la década de los setenta, se le achaca a René Alphonse van den Berghe, conocido ‘Erik el Belga’, el mayor ladrón de arte sacro del siglo XX. Nacido en Bélgica en 1940, llevó a cabo más de 6.000 robos entre los años sesenta y ochenta. No solo se dedicó a robar piezas religiosas, antes había estudiado Proyección Lineal, Arte y Pintura en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad y trabajó como restaurador, pintor y hasta anticuario. Se entregó en 1982 y en la prisión Modelo de Barcelona llegó a un acuerdo para lograr su libertad a cambio de ayudar en la recuperación de obras robadas. Murió en Málaga en 2020.

La cooperación internacional y el triunfo del patrimonio cultural han sido remarcados también por el obispo de Palencia, Mikel Garciandía, durante la recepción de la talla en el Museo Diocesano. «San Lucas representa la belleza y la trascendencia que el arte nos abre. Recuperar piezas que se habían perdido es devolver a la historia de nuestra comunidad parte de su memoria. Este acto refleja también la profesionalización en la protección del patrimonio y la corresponsabilidad de ciudadanos, anticuarios y autoridades», ha afirmado en un acto ante representantes del Ministerio de Cultura, la Guardia Civil, los Carabinieri italianos, Eurojust y los anticuarios que ayudaron a localizar la obra. «Estas desgracias nos han llevado a una profesionalización y a un trabajo cada vez más serio, más científico, en forma, por ejemplo, del inventario, y en este sentido tenemos que reconocer que ha sido un duro aprendizaje para las diócesis en general y para la nuestra en particular, que éramos tan vulnerables y necesitábamos, por tanto, tener ahí unos inventarios sistemáticos bien hechos para que en cualquier contingencia tengamos ya una defensa mucho mayor», ha subrayado el obispo de Palencia.

La recuperación se enmarca en la denominada operación Predela, que comenzó en julio de 2021 cuando la Guardia Civil tuvo conocimiento de la localización de la talla en una subasta en Italia. Según explicó el General de Brigada Miguel Sánchez Guerrero, jefe de la Guardia Civil de Castilla y León, «fueron los anticuarios quienes identificaron que se trataba de una obra robada a finales de los años 70 y recopilaron información clave para confirmar su autenticidad». El general detalló que la operación combinó herramientas judiciales y policiales internacionales. «Se emitió una orden europea de investigación para intervenir cautelarmente la obra y coordinar su restitución a España. Gracias a la colaboración de Eurjust y del Comando de Protección del Patrimonio Cultural de los Carabinieri, se logró repatriar la pieza, que ha permanecido en depósito en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid para verificar su estado de conservación antes de llegar a Palencia».

Sánchez Guerrero resaltó además que esta operación permitió recuperar 62 obras más en Italia y mostrar así un modelo de cooperación internacional y coordinación judicial que constituye «un ejemplo paradigmático de cómo la cooperación policial, judicial y cultural protege nuestro patrimonio». Eran piezas que habían sido ilegalmente exportadas en España, pero que no procedían de España. «Era casi todo amueblamiento de una casa de un matrimonio multimillonario en Marbella, que luego había pasado a una casa muy importante en Italia, y entre las piezas recuperadas hay un retablo, que este sí posiblemente pueda proceder de España, es un retablo flamenco, realizado en Amberes para la exportación, y de esta tipología hay bastantes retablos, también en Castilla y León. No hemos podido afinar más el lugar exacto, pero posiblemente proceda de una capilla privada. Ese retablo, el que da nombre a la operación ‘Altarpiece’, se va a quedar asignado a la colección del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Y junto a ese retablo se queda también un tríptico flamenco en León, que ya fue presentado el pasado mes de diciembre, además de la tabla de san Lucas de Astudillo, que inicialmente quedó depositada en el Museo Nacional de Escultura en Valladolid a disposición del Ministerio de Cultura y finalmente se decidió que viniese a Palencia y que se hiciese cargo el Obispado. Ahora permanecerá temporalmente en el Museo Diocesano del Palacio Episcopal de Palencia, mientras se garantizan las condiciones de seguridad para su regreso a la localidad a Astudillo.

El subdirector general de Registros y Documentación del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, Carlos González-Barandiaran y de Muller, también destacó la importancia de la colaboración de los profesionales del mercado del arte. «Los anticuarios desempeñan un papel fundamental. Gracias a su interés y conocimiento pudieron identificar la talla y alertar a la Guardia Civil. Esto demuestra cómo la sociedad civil, junto con las instituciones, puede ser decisiva en la defensa del patrimonio histórico».

González-Barandiaran añadió que la recuperación refleja también la eficacia de las bases de datos, inventarios y comunicación constante entre ministerios y cuerpos policiales. «Actualmente, con herramientas digitales, cualquier obra puede ser identificada y localizada rápidamente. La cooperación internacional y la sistematización de los inventarios nos permite evitar pérdidas y lograr recuperaciones como esta, con un final feliz después de décadas de espera».